Marta Pais, nefróloga de Recoletas Ourense: “Las enfermedades renales no están suficientemente diagnosticadas"

ENTREVISTA

La enfermedad renal crónica se ha consolidado como una amenaza silenciosa que afecta ya a uno de cada siete españoles, de los cuales la gran mayoría desconoce su diagnóstico debido a la ausencia de síntomas en las fases iniciales

La doctora Marta Pais Seijas, en su consulta del Centro Médico El Carmen.
La doctora Marta Pais Seijas, en su consulta del Centro Médico El Carmen.

La salud de los riñones es fundamental para el bienestar. La doctora Marta Pais, de Recoletas Salud Ourense, señala que muchas enfermedades renales avanzan de forma silenciosa, sin síntomas claros en sus primeras fases, por lo que su detección precoz y realizar chequeos es fundamental para una buena calidad de vida.

Pregunta. Según la Organización Mundial de la Salud uno de cada siete españoles convive con una enfermedad renal y dos de cada tres personas afectadas desconocen que tienen la enfermedad, ¿cómo es posible?

Respuesta. Efectivamente; tanto es así que las previsiones apuntan a que hacia el año 2040 la enfermedad renal crónica será una de las cinco primeras causas de muerte y hacia finales de siglo, la segunda. Es una epidemia silenciosa y ello es debido a que en las primeras fases de la enfermedad no suelen aparecer síntomas. Cuando estos están presentes, el deterioro renal suele ser ya avanzado. La prevalencia en aumento de la diabetes, el sobrepeso, la obesidad, los estilos de vida sedentarios y por supuesto el envejecimiento global de la población, están estrechamente relacionados. Tanto la diabetes como la hipertensión arterial, siguen siendo las principales causas de la enfermedad renal y el conocimiento social de su relación estrecha, es limitado. Se han realizado campañas de cribado en diferentes ciudades españolas y un número importante de personas presenta indicios de daño renal sin ser conscientes de ello. Esto asoma la preocupante realidad de que probablemente y pese a las cifras descritas, sea una patología infradiagnosticada.

P. Ante esta situación de desconocimiento, los chequeos y las revisiones periódicas se convierten en realmente fundamentales.

R. La detección precoz puede frenar su progresión y con ello las complicaciones derivadas. Al paciente con enfermedad renal crónica que seguimos en consulta suele preocuparle el tiempo que podrá vivir sin precisar de terapia de reemplazo renal (diálisis o trasplante), pero lo realmente importante es el comprender que muchos de ellos fallecerán antes de precisarla debido al elevado riesgo cardiovascular asociado.

P. ¿Qué señales de alarma nos pueden estar diciendo que tenemos algún problema en nuestros riñones?

R. Habitualmente cuando hablamos de enfermedad renal crónica los síntomas suelen aparecer en estadios avanzados. Cuando aparecen, los habituales suelen ser cansancio, pérdida del apetito, alteraciones del sueño, hinchazón de piernas y picor cutáneo persistente. También existen alteraciones de la esfera sexual y reproductiva con una elevada prevalencia.

P. ¿Hay factores de riesgo que nos predispongan a padecer una enfermedad renal?

R. Existen unos factores de riesgo claramente asociados y por ello es especialmente relevante realizar el cribado de la enfermedad en los pacientes que los reúnen. Como expuse anteriormente, las principales causas son la diabetes, la hipertensión arterial y la enfermedad cardiovascular. En el caso de la diabetes mellitus tipo 2, que es la más frecuente, en el momento en el que se diagnostica suele existir ya daño renal al menos incipiente. Además, se recomienda realizar cribado a las personas de más de 60 años, aquellos pacientes afectos de enfermedades multisistémicas (como la artritis reumatoide o el lupus eritematoso sistémico), patología crónica de la vía urinaria (como infecciones de repetición ó las litiasis) y exposiciones mantenidas a fármacos que se consideren “nefrotóxicos”. Los más reconocidos son los antiinflamatorios no esteroideos, pero existen diferentes vías por las que diversos tratamientos pueden ocasionar injuria a los riñones, especialmente en la actualidad en la que afortunadamente existen alternativas terapéuticas varias para patologías crónicas como es el cáncer. Por último, debemos realizar despistaje en aquellas personas que presenten historia familiar de enfermedad renal, pues existen causas genéticas hereditarias que hoy día podemos en muchos casos identificar mediante el estudio de una muestra de sangre.

P. Una vez diagnosticada una enfermedad renal, ¿cómo se trata?

R. Realizando un manejo holístico de todas aquellas factoras que hacen que la enfermedad progrese, el cual se adaptará a la naturaleza causal, el estadio y a las características individuales de cada paciente. Es importante un control riguroso de los factores de riesgo cardiovascular, el manejo nutricional adaptado y la intervención sobre las complicaciones derivadas como los es la anemia asociada a la patología renal, que promueve el avance de la enfermedad y merma la calidad de vida del paciente.

P. ¿Qué hábitos saludables debemos incorporar en nuestra vida cotidiana para prevenir estas enfermedades?

R. Una dieta saludable, el ejercicio físico y priorizar el descanso es la mejor receta que un médico puede prescribir. Existe un interés científico creciente por el término “longevidad saludable”, que significa el vivir más años libre de enfermedades. En base a ello se han estudiado las denominadas “zonas azules”, regiones en el mundo en la que sus habitantes superan en décadas la esperanza de vida mundial y, le diré que Ourense presenta estadísticas que incluso sobrepasan a estas zonas. Las conclusiones extraídas del estudio de estas poblaciones ha sido que el consumo de alimentos de alto valor nutricional que enriquezcan la flora intestinal, el contacto con la naturaleza, la actividad física diaria, el arraigo familiar y el tener una razón para levantarse cada mañana, son fundamentales. Estos factores repercuten en nuestras células a nivel molecular y promueven la formación de proteínas antienvejecimiento siendo una de las identificadas producida principalmente en los riñones. Cuando los riñones se dañan, la producción de esta proteína disminuye, sus funciones protectoras se pierden y la enfermedad renal crónica comienza a progresar más rápido.

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