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Vida OurenSana
Podemos decir que conocemos los beneficios de ingerir frutas y verduras de temporada, pescados frescos y carnes maravillosas y tersas. Sabemos que son alimentos que no han sido procesados y que están en un punto óptimo de nutrientes. Por el contrario, también podemos pensar que los alimentos congelados son de mala calidad, pero, ¿qué hay de cierto en esta mala fama atribuída a los productos congelados? Pues al parecer los alimentos congelados no tienen por qué ser peores que los frescos.
La calidad de los alimentos depende del primer momento en que se recolecta, pesca o sacrifica. En los destinados a la congelación, pasa muy poco tiempo desde ese primer momento que se lava, manipula o despieza hasta que se congela, entonces sus valores nutricionales quedan prácticamente intactos. Por el contrario, si tenemos un producto fresco como una lechuga, pero ha pasado mucho tiempo desde su recolección (entre cámaras frigoríficas, transportes y almacenado) hasta que la consumimos, sabemos que ha perdido muchos nutrientes y propiedades organolépticas.
Entonces podemos decir que la congelación ralentiza el deterioro de los alimentos gracias a esa bajada drástica de la temperatura, preservando sus propiedades. Pero para que esas propiedades estén seguras, debemos tener en cuenta ciertos factores como la cadena de frío (manteniendo el rango de la temperatura de congelación constante) y una descongelación acorde, para que no se estropee antes de tiempo y no se multipliquen las bacterias existentes en ambientes más propicios para ellas.
Como no todo el mundo tiene neveras que marcan el rango de temperaturas o posiciones en los que poner nuestros alimentos, la recomendación es que para mantener en condiciones óptimas alimentos refrigerados (entre 0 y 6 grados) como la carne y el pescado, el tiempo será de dos días, entre dos y tres días estos dos productos si son cocinados; 3-4 días para verduras cocinadas, lácteos abiertos o postres; 4 días para embutidos; 5-6 días para verduras y hortalizas frescas y semanas para los huevos y otros productos, los cuales nos indicarán su fecha de consumo preferente o de caducidad.
Si hablamos de los productos congelados, las carnes en general (con excepciones) y las hortalizas pueden estar de 10 a 12 meses; el cerdo, mariscos y pescados azules y grasos durante 6 meses; los pescados poco grasos durante 3 y los panes o carnes picadas durante 2.
Lo importante, sean alimentos frescos o congelados, es que los debemos guardar en recipientes aptos para ellos, almacenarlos de forma correcta, descongelarlos (si procede) en el propio refrigerador, cocinarlos de forma saludable y cómo no, llevar una alimentación variada, saludable y que se disfrute.
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