Las grandes ciudades gozan de peor salud mental que el rural

VIDA SANA

Expertos lo achacan a un mayor estrés laboral, peor conciliación y desplazamientos largos

Los trastornos en este ámbito son mayores en las urbes: un 13% frente al 6% del resto del país.
Los trastornos en este ámbito son mayores en las urbes: un 13% frente al 6% del resto del país.

Los habitantes de las grandes ciudades de España “duplican” los problemas de salud mental respecto a aquellos que viven en pequeñas poblaciones y en el mundo rural, tal y como refleja un análisis elaborado por Foro NESI en base al IX Informe sobre Integración y Necesidades Sociales (FOESSA 2025).

La investigación muestra que la problemática de la salud mental, analizada a partir de los diagnósticos realizados en el pasado, llega al 18 por ciento en las grandes ciudades, frente a las ciudades pequeñas (8 por ciento) y el medio rural (9 por ciento).

Aunque Madrid y Barcelona han obtenido unos resultados intermedios (12 por ciento), la percepción negativa sobre la salud mental llega al 19 por ciento en estas urbes, una proporción que se reduce al 16 por ciento en el caso de las ciudades pequeñas, y al 11 por ciento en el medio rural.

Los trastornos de salud mental diagnosticados también son mayores en las grandes ciudades, con un 13 por ciento, en comparación con el 6 por ciento del resto de territorios.

Ese mantra de que el éxito está en la ciudad cada vez es menos cierto”, afirma el director del Foro NESI, Diego Isabel La Moneda, quien señala a un mayor estrés laboral, una peor conciliación, unos tiempos de desplazamiento más largos, una mayor dificultad para acceder a vivienda digna y una red de apoyo social más débil como los principales factores que agravan el malestar emocional.

De hecho, el estudio evidencia que las relaciones personales son menos frecuentes en las grandes ciudades, donde un 35 por ciento de la población reconoce mantener un contacto escaso con familiares y un 34 por ciento con amigos, mientras que en los municipios pequeños esos porcentajes descienden al 22 y 24 por ciento, respectivamente.

Esta pérdida de vínculos cotidianos se suma a la dificultad de conciliación, conformando un entorno más vulnerable desde el punto de vista emocional.

“El ritmo de vida, de estrés, de no poder acceder a una vivienda digna o tener que compartir piso, no poder conciliar en la gran ciudad, hace que la gente tenga más problemas, más probabilidad de tener más problemas de salud mental frente a otros territorios”, dice La Moneda.

El crecimiento

Tras ello, el director del foro sostuvo que el crecimiento de las ciudades va acompañado del incremento de los factores de estrés y soledad, y que la falta de tiempo, la presión laboral o la dificultad de acceso a una vivienda digna “están erosionando el bienestar emocional de las personas”. Las tendencias en Madrid y Barcelona lo confirman, y es que el 28 por ciento de sus habitantes declaran tener relaciones vecinales escasas o nulas, mientras que en los municipios pequeños esa cifra se reduce al 9 por ciento.

Es por ello por lo que, desde Fornesi, se subrayó la “urgencia” de poner en marcha una estrategia de descentralización económica y laboral que reequilibre el territorio y que permita que las personas vivan donde deseen, sin estar “obligadas en una gran ciudad” porque es allí donde se encuentra el empleo.

“No se trata solo de crear empleo o infraestructuras fuera de las grandes urbes, sino de permitir que las personas puedan vivir con tiempo, apoyo social y calidad de vida”, afirma La Moneda.

Así, considera que el equilibrio territorial es un “pilar fundamental” para vertebrar el territorio y eliminar las desigualdades y problemáticas particulares de cada tipo de población.

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