EMPATADO CON 2022
Julio de 2026 fue el más cálido y seco de la serie histórica con 25,7°C
EMPATADO CON 2022
Julio fue un mes excepcionalmente cálido y seco en España, con una temperatura media de 25,7°C en la España peninsular, 2,6°C por encima del promedio normal. Según el avance climático elaborado por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y difundido este lunes por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), junto con julio de 2022, fue el mes de julio más cálido desde el comienzo de la serie histórica en 1961.
El calor fue todavía más destacado al ampliar la comparación al conjunto del calendario: julio fue el mes más cálido de todos los meses del año desde que existen registros, no solo el julio con temperaturas más elevadas. Además, ocho de los diez julios más cálidos registrados en España han tenido lugar ya en el siglo XXI.
A las temperaturas extremas se sumó una sequía histórica. España recibió durante julio apenas 4,6 litros por metro cuadrado de precipitación, el equivalente al 26% del valor normal. Se trata del julio más seco desde que existen registros.
El carácter térmico del mes fue extremadamente cálido en prácticamente todo el tercio norte de la Península y en el área mediterránea, mientras que en el resto predominó el carácter muy cálido. En Baleares también fue extremadamente cálido y en Canarias el comportamiento osciló entre cálido y muy cálido según las zonas.
Los valores térmicos se mantuvieron excepcionalmente altos durante casi todo julio y solo descendieron hasta registros normales o ligeramente frescos entre los días 25 y 27. Las anomalías más importantes llegaron a superar los 5°C en algunas zonas del norte de Navarra y Aragón.
Los récords también se repitieron en las estaciones meteorológicas. En una de cada tres estaciones de la red principal de AEMET se registró la temperatura media mensual de julio más alta de su serie. En una de cada seis, además, también fueron récord las temperaturas medias de las máximas y de las mínimas.
La temperatura más elevada registrada en una estación de la red principal fue de 44,2°C en Murcia el día 23, seguida de los 43,9°C alcanzados en Granada/Aeropuerto el día 22. En el extremo contrario, los valores más bajos fueron de 7,1°C en el Puerto de Navacerrada y 8,3°C en Burgos/Aeropuerto, ambos registrados el día 26.
Las precipitaciones fueron predominantemente secas o muy secas en buena parte de la Península, con zonas de carácter extremadamente seco en el valle del Ebro y, especialmente, en Cataluña. Las áreas húmedas quedaron limitadas a puntos aislados del centro y sureste peninsular.
En Baleares predominó también el carácter seco, mientras que Canarias presentó un comportamiento normal, aunque hubo sectores de La Palma con carácter muy húmedo y zonas de La Gomera donde fue extremadamente húmedo.
Entre las precipitaciones diarias más destacadas en estaciones principales figuran los 51,8 litros por metro cuadrado registrados en Santiago de Compostela/Aeropuerto el 11 de julio y los 38 litros de Girona/Aeropuerto el día 25. En cuanto a las precipitaciones acumuladas durante todo el mes, Santiago alcanzó 52,2 litros por metro cuadrado y Girona 38 litros, en este último caso concentrados en un único día.
El comportamiento extremo de las temperaturas no se limitó a España. Julio fue el segundo mes de julio más cálido jamás registrado a nivel mundial, según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), gestionado por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (CEPMPM).
La temperatura media del aire en superficie se situó en 16,90°C, 0,67°C por encima del promedio para este mes y 1,47°C por encima de la media estimada para el periodo preindustrial 1850-1900.
Julio empató así con 2024 y quedó solo por detrás del récord establecido en julio de 2023. Además, la temperatura media conjunta de junio y julio en Europa occidental alcanzó los 21,62°C, 2,79°C por encima de la media y el valor más elevado registrado para ese periodo, superando el anterior récord de 2022.
Europa occidental sufrió durante julio su tercera y cuarta ola de calor desde mayo. Aunque fueron menos intensas que las registradas en junio, Copernicus considera excepcional la sucesión de episodios de calor desde mayo. En paralelo, la sequía persistió y se intensificó en buena parte de la región, con precipitaciones y humedad del suelo excepcionalmente bajas en Francia, España y algunas zonas de Alemania y Reino Unido.
Según Copernicus, "las prolongadas condiciones de calor y sequía en Europa occidental provocaron la propagación y la intensificación de incendios forestales extremos".
La temperatura media de la superficie del mar en el océano extrapolar alcanzó los 20,96°C en julio, la cifra más alta registrada para este mes y por encima del anterior récord de 20,89°C, establecido en 2023.
Las temperaturas de la superficie del mar se mantuvieron además en niveles excepcionalmente elevados en una amplia zona del Pacífico tropical, donde se prevé que las condiciones actuales de El Niño se intensifiquen durante los próximos meses.
En Europa, los valores térmicos de los océanos alcanzaron máximos históricos para un mes de julio en la costa atlántica y el Mediterráneo occidental, asociados a condiciones generalizadas de olas de calor marinas intensas o severas.
La responsable estratégica de clima del CEPMPM, Samantha Burgess, señaló que julio fue "el tercer mes consecutivo de calor excepcional en Europa occidental", lo que llevó a la temperatura combinada de junio y julio a un nuevo récord para la región.
"A medida que los suelos se secan, pierden su capacidad de proporcionar un enfriamiento natural, lo que permite que el calor se acumule con mayor facilidad. Este es un claro ejemplo de cómo el cambio climático está intensificando los fenómenos de calor extremo, en los que el calor y la sequía se refuerzan mutuamente cada vez más", explicó.
Por su parte, la directora del Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de Copernicus (CAMS) del CEPMPM, Laurence Rouil, advirtió de que el cambio climático está favoreciendo cada vez con mayor frecuencia las condiciones de calor y sequía que alimentan incendios forestales de gran magnitud e intensidad en el sur de Europa, al tiempo que amplía la temporada de incendios hacia el norte.
Los grandes incendios, explicó Rouil, producen más humo y lo expulsan a mayor altura en la atmósfera, lo que permite que se desplace a mayores distancias y afecte a la calidad del aire en otras regiones. De este modo, países que sufren relativamente pocos incendios pueden verse afectados por el transporte a larga distancia del humo, incluso a miles de kilómetros de distancia.
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