LUJO Y REINVENCIÓN
Kering y la apuesta creativa de Luca de Meo: ¿reinicio o riesgo?
LUJO Y REINVENCIÓN
En el negocio del lujo, cambiar de director creativo nunca es una decisión exclusivamente estética. Implica redefinir el relato de una maison, revisar su posicionamiento y, en última instancia, volver a poner en marcha el reloj comercial. En Kering, este movimiento ha adquirido una dimensión estructural. Bajo el liderazgo de Luca de Meo, el conglomerado francés acelera una profunda reorganización que sitúa la renovación creativa en el centro de su estrategia de recuperación.
La salida de Anthony Vaccarello de Saint Laurent, anunciada recientemente, y la transición en Alexander McQueen amplían la lista de firmas del grupo inmersas en un cambio de etapa. A ello se suman las informaciones del sector que apuntan a una posible salida de Pierpaolo Piccioli de Balenciaga, menos de dos años después de su llegada. Un escenario que dibuja un mapa creativo en plena redefinición y plantea una pregunta inevitable: ¿puede la sucesión de relevos acelerar la transformación de Kering o terminar retrasando sus resultados?
Según analiza Robert Williams en The Business of Fashion, la reorganización responde, al menos en teoría, a la hoja de ruta de De Meo para 2026: reajustar con rapidez las estructuras financieras, operativas y creativas del grupo. La lógica es clara. Revisar los equipos permite abrir espacio a perfiles alineados con la nueva visión corporativa y establecer una dirección común para un portafolio de marcas con identidades y necesidades muy distintas.
Sin embargo, la dirección creativa opera con unos tiempos que no siempre encajan con los de la gestión empresarial. Una colección necesita desarrollar un lenguaje propio; una nueva narrativa de marca requiere continuidad, y el mercado necesita tiempo para interpretar y asimilar ese cambio. Cada nombramiento inaugura, además, un nuevo ciclo de expectativas, desde la primera pasarela hasta su traducción en producto, deseo de marca y rendimiento comercial.
El reto de De Meo no consiste, por tanto, únicamente en elegir a los diseñadores adecuados. La integración de cada perfil será tan determinante como el propio nombramiento. Saint Laurent, Balenciaga y Alexander McQueen cuentan con códigos estéticos, posicionamientos y públicos diferenciados. La renovación deberá encontrar un equilibrio entre la visión personal de cada creador y la preservación del ADN que hace reconocible a cada maison.
En una industria sometida a la presión de los resultados trimestrales, la tentación de acelerar los cambios es comprensible. Pero la construcción de valor en el lujo exige consistencia, inversión y tiempo. La rotación creativa puede abrir nuevas posibilidades, aunque también corre el riesgo de mantener a las firmas en un estado permanente de transición.
La verdadera apuesta de Luca de Meo se medirá, en definitiva, por su capacidad para convertir los relevos en una estrategia coherente. Porque renovar el organigrama es una decisión empresarial; conseguir que esa renovación se traduzca en deseo, identidad y crecimiento sostenible es una operación mucho más compleja.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
LUJO Y REINVENCIÓN
Kering y la apuesta creativa de Luca de Meo: ¿reinicio o riesgo?
PUEBLO EJEMPLAR
Leonor conquista Llanes con guiño a sus tradiciones
CHINA QUIERE APRENDERLO
El español suma 10 millones de hablantes en solo un año
Lo último
DISTINTAS REALIDADES
El Rayo 21 estirar la buena racha
CENTROS COMERCIALES
Ourense, a la cola en grandes superficies
José Luis Gómez
CUENTA DE RESULTADOS
Trump, Rusia y el precio del petróleo
16 KILÓMETROS DE HOMENAJE
Paso a paso, sin olvidar a Willy: más de cien personas se reúnen para honrar su memoria