Más de la mitad de las empresas españolas no fusionan seguridad e IA

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Las pymes deben gestionar la protección de datos ante la inteligencia artificial. En un nuevo contexto de digitalización, las compañías y autónomos se enfrentan a ciberataques más sofisticados y automatizados que requieren de mayor preparación y nuevos métodos de seguridad.

Las inteligencias artificiales pueden encontrar maneras constructivas para romper barreras de seguridad.
Las inteligencias artificiales pueden encontrar maneras constructivas para romper barreras de seguridad. | Archivo

La revolución de la inteligencia artificial hace que las empresas tengan que adaptar sus sistemas de seguridad a nuevas maneras de fraudes y ataques, desde el uso de “deepfakes” para acceder a contenidos y datos altamente sensibles hasta ataques coordinados tanto a los servidores online como a los correos electrónicos corporativos.

Un informe de este año de la consultora Deloitte destaca que el 51% de las empresas españolas carece de una estrategia de ciberseguridad específicamente diseñada para el entorno de la inteligencia artificial. Esta situación se ve agravada por otro dato de la compañía digital Hiscox, que revela que siete de cada diez empresas ya ha integrado la IA generativa en sus operaciones diarias.

Esto significa que las compañías españolas están integrando rápidamente la IA en su negocio, pero no los sistemas de ciberseguridad necesarios para protegerse ante su uso por parte de terceros.

La popularización de la IA está cambiando las reglas del juego en el mundo digital, con influencia en todos los sectores de la economía y en la propia relación de los usuarios con las máquinas. Por ello, en este nuevo contexto de digitalización, las compañías se enfrentan a ciberataques más sofisticados y automatizados, precisamente por el papel que juega la IA en la ciberdelincuencia actual.

El desconocimiento de los riesgos (tanto internos como externos) del uso de inteligencia artificial de manera indebida se convierte en una vulnerabilidad que están sabiendo explotar los delincuentes. Una brecha de conocimiento que limita también la plena integración eficiente de las nuevas herramientas digitales disponibles en el mercado, lo que merma la competitividad de las empresas peor preparadas para la nueva ola digital.

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