Muere Benedict Chao, el monje de la orden trapense más anciano del mundo

OBITUARIO

Benedict Chao, el último testigo de la persecución maoísta, muere a los 108 años tras una vida marcada por el exilio y la resistencia espiritual

Benedict Chao, el monje de la orden trapense  más anciano del mundo
Benedict Chao, el monje de la orden trapense más anciano del mundo

El padre Benedict Chao, monje trapense chino y durante décadas uno de los últimos testigos vivos de la persecución comunista contra la vida monástica en China, murió el pasado 31 de julio en la Abadía de Nuestra Señora de la Alegría, en la isla de Lantao, Hong Kong, a los 108 años. Las ceremonias para la despedida del monje, que marcó una época en la comunidad, se celebraron ayer.

Nacido en 1918 en Chengting, en la provincia de Hebei, Benedict Chao ingresó en 1941 en la Abadía de Nuestra Señora de la Alegría, fundada en 1928 y ya entonces golpeada por la violencia de la época. En 1937, durante la invasión japonesa, varios monjes fueron encarcelados o asesinados. A pesar de ese clima hostil, Chao profesó solemnemente en 1947 y fue ordenado sacerdote en 1949, justo cuando la revolución comunista desencadenó una nueva ola de persecución. Monasterios enteros fueron desmantelados, los religiosos deportados, torturados o ejecutados, y la comunidad trapense china quedó prácticamente destruida.

Benedict Chao sobrevivió a aquella etapa gracias a una huida que lo llevó primero a otras regiones de China y después al exilio. Pasó por Canadá, en el Monasterio de Notre-Dame-des-Prairies, y más tarde por Utah, en la Abadía de Nuestra Señora de la Santísima Trinidad, donde él y otros monjes aprendieron técnicas de elaboración de queso. Ese conocimiento sería decisivo años después para asegurar la subsistencia de la comunidad.

En la década de 1950, Chao y un pequeño grupo de monjes lograron reagruparse en Hong Kong. Con el apoyo del obispo Enrico Valtorta, levantaron en 1956 un nuevo monasterio en la isla de Lantao, al que dieron el mismo nombre que el original: Nuestra Señora de la Alegría. Aquella fundación fue más que un refugio; representó la continuidad de una tradición casi extinguida y la voluntad de mantener viva la vida trapense china pese a la dispersión y el sufrimiento.

Durante los años ochenta, el padre Chao impulsó la creación de una lechería trapense, fruto de la experiencia adquirida en Norteamérica. La producción de leche, mantequilla y queso se convirtió en un medio de sustento para la comunidad y en un símbolo de su capacidad para unir contemplación y trabajo manual. Entre 1974 y 1998 ejerció como prior, guiando a los monjes durante más de dos décadas sin perder la orientación hacia la oración y la vida fraterna.

Su longevidad excepcional lo convirtió en el monje trapense más anciano del mundo y en el último superviviente de la generación que padeció la persecución maoísta. Vivió 79 años como monje y 77 como sacerdote, siempre con una serenidad que quienes lo conocieron describen como fruto de una fe profunda y silenciosa. Su vida fue un testimonio de resistencia espiritual: atravesó guerras, revoluciones y exilios sin abandonar su vocación.

Su funeral se celebró este viernes en la Abadía de Nuestra Señora de la Alegría, el monasterio que ayudó a levantar y donde pasó la mayor parte de su vida.

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