El papa León XIV se despide de Barcelona con una gran misa en la Sagrada Familia
VIAJE A ESPAÑA
El quinto día en España del papa a lo grande: visita a los presos, Montserrat y gran misa en la Sagrada Familia
El quinto día de León XIV en España ha empezado con un acto en la cárcel de Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), la primera visita de un papa a una cárcel española, donde ha dado a los presos un mensaje de confianza en ellos mismos. Ha afirmado ante los presos que "los errores de la vida no determinan la identidad de una persona" y les ha animado a aplicar el lema de este viaje: "Alzar la mirada hacia Dios".
El pontífice había llegado a la cárcel tras haber pasado la noche en el Palacio Episcopal de Barcelona, donde ha saludado desde el balcón a los 500 fieles y turistas que le esperaban en la fachada.
Después de Brians 1, la mañana se ha completado en la Abadía de Montserrat, en Monistrol de Montserrat (Barcelona), donde ha rezado el Santo Rosario con la comunidad benedictina y ha visitado la imagen de la Virgen de Montserrat. Allí ha pedido "custodiar y cultivar el amor" en todo tipo de convivencia, y ha asegurado que Jesús muestra ese camino.
Después de este acto público ha almorzado en privado en el refectorio del monasterio con la comunidad benedictina; la Escolania; el obispo de Sant Feliu de Llobregat, Xabier Gómez; el cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, y la delegación vaticana.
Ha vuelto a Barcelona para pasar brevemente por el Palacio Episcopal antes de ir a la cercana iglesia de Sant Agustí, de los agustinos, orden a la que pertenece. Allí ha protagonizado un encuentro con entidades de la caridad y asistencia diocesanas. Ante unas 400 personas, ha animado a ser "testimonios creíbles de la esperanza cristiana".
En su discurso ha instado a cuidar a los mayores para corresponder su amor familiar en vez de normalizar "la soledad y el abandono", y ha destacado el esfuerzo y dedicación de las entidades diocesanas de caridad y asistencia.
Un acto clave
El último acto del día, la misa en la Sagrada Família, ha ido precedido de un recorrido con papamóvil por la céntrica calle Rosselló hasta la basílica. Este ha sido uno de los actos principales de todo el viaje apostólico: la misa y la posterior bendición de la recién acabada Torre de Jesucristo, el día en que se cumplen 100 años de la muerte de Antoni Gaudí.
En la homilía ha dicho que "la ciudad condal y toda Catalunya se reúnen en este templo, signo también de unidad y de concordia, y alzan su mirada para encontrarse con el rostro de Dios", y también ha advertido de que no se puede ser cristiano y apoyar la guerra o abandonar al migrante.
Como el martes, el pontífice ha alternado catalán y castellano en todos sus discursos, homilías y saludos informales a la ciudadanía. Tras su última noche en Barcelona, también en el Palacio Apostólico, partirá del Aeropuerto de Barcelona a las 8.30 hacia Canarias, última etapa de su viaje.
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