Picaduras estivales: cómo poder evitarlas
MOSQUITOS Y CALOR
El calor, el sudor y el aumento de la actividad de los insectos durante el verano incrementan el riesgo de picaduras, aunque el uso de repelentes y algunas precauciones pueden reducirlas de forma eficaz
Llega el verano y, con él, las temidas picaduras de insectos. Es un clásico de las vacaciones, pero ¿por qué nos convertimos en su blanco favorito durante estos meses? La razón principal es una combinación de biología y comportamiento. El calor activa su metabolismo: los insectos son animales de sangre fría; las altas temperaturas aceleran su ciclo de reproducción y los vuelven mucho más activos. Además, al sudar más, liberamos mayor cantidad de dióxido de carbono (CO₂) y ácido láctico. Los mosquitos tienen receptores térmicos y químicos que detectan estos estímulos a metros de distancia. Para ellos, somos un faro en la oscuridad.
Para evitar picaduras, es más que recomendable usar un repelente eficaz basado en componentes como DEET, Icaridina o IR3535. Si prefieres algo natural, el aceite de eucalipto citriodora (citriodiol) es una buena opción. Aplícalo especialmente al amanecer y al atardecer.
En cuanto a la ropa, se deben evitar los colores muy brillantes o los estampados florales, ya que atraen a las avispas y abejas, así como evitar utilizar los perfumes dulces, ya que los aromas florales o intensos confunden a los insectos que los asocian con alimento.
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