Puentes romanos para visitar fuera de la ciudad
OURENSE DE CINCO EN CINCO
Ya lo dice el refrán: Tres cousas hai en Ourense, que non as hai en España, o Santo Cristo, a Ponte, e as Burgas fervendo auga.
De puentes vamos sobrados en la ciudad, pero al salir de la capital la provincia nos descubre construcciones romanas menos conocidas, pero de visita igual de merecida.
>Puente de Sobradelo
Piedra roja y un arco central reconstruido son las cicatrices de este puente medieval, en Carballeda de Valdeorras. Siete arcos engalanaban la obra inicial, hasta que la Guerra de la Independencia obligó a prescindir del arco central: el abad de Casaio, José Ramón Quiroga y Urgía, mandó destruirlo para evitar la entrada de los franceses. La visible restauración de esta parte forma parte del encanto del puente de Sobradelo.
>Puente de Bibei
El paso del tiempo y las luchas libradas antaño en las construcciones romanas hace difícil encontrar obras originales. No ocurre esto con el puente de Bibei, en la parroquia de Mendoia (A Pobra de Trives), que es uno de los mejor conservados de Galicia. La construcción de medio arco cruza el río del mismo nombre, el Bibei. Miliarios de la época de Vespasiano e inscripciones en honor al emperador Trajano completan la historia de este puente romano, que se integra en el frondoso valle del Bibei.
>Puente de A Cruz
Casi ocultas entre la vegetación, las ruinas del puente de A Cruz sobreviven encima del río Avia, en el lugar de Pazos de Arenteiro (Boborás). El tamaño del puente, que contrasta con el bajo cauce del río, es uno de los atractivos que conquista al viajero. La razón no es otra que el levantamiento de un embalse en las proximidades, provocando la visible desemejanza. Los combates librados a principios del siglo XIX en una de las populares rutas del vino marcan la biografía de esta construcción romana.
>Puente de Portomourisco
La virgen de As Ermidas, muy venerada por los valdeorreses, tuvo mucho peso en la construcción del puente medieval que conduce a la capilla en Portomourisco, en Petín. Las obras duraron desde septiembre de 1702 hasta diciembre de 1703. Una cuestión de fe y adoración por la virgen hizo necesaria la construcción de este puente sobre el río Xarés. El santuario, que discretamente custodia esta joya romana, también merece una visita.
>Ponte Freixo
El río Arnoia protege un entorno de lo más bucólico en la tierras de Celanova. A Ponte Freixo, declarada Monumento Histórico Artístico, es protagonista indiscutible en un área recreativa en la que escapar del calor y desconectar del caos urbano. Perfecto para practicar senderismo, darse un chapuzón o simplemente admirar el paisaje. El puente es uno de los pocos que se conserva casi en su versión original, construido entre los siglos II y III.
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