Ricardo Fernández Colmenero, escritor ourensano: “Escohotado era feliz, a pesar de la enfermedad”

GANADOR DEL PREMIO PÉREZ LUGÍN

El ourensano Ricardo Fernández Colmenero es escritor, columnista del diario El Mundo y último ganador de la LXXXIV edición del Premio Pérez Lugín

Ricardo Fernández Colmenero.
Ricardo Fernández Colmenero.

Ricardo Fernández Colmenero es el ganador de la LXXXIV edición del Premio Pérez Lugín de A Coruña con su trabajo titulado “El grillo gigante”, que le será entregado el próximo 24 de enero de 2025. Redactor del diario El Mundo y columnista de la revista GQ, además de tertuliano habitual en la Radio Galega y Radio Marca, Colmenero publicó en 2021 “Los penúltimos días de Escohotado”, un libro a medio camino entre el diario y el ensayo en el que explora la figura del eminente filósofo, Antonio Escohotado, con quien convivió en su retiro de Ibiza, donde fue a esperar la muerte.

¿Cómo valora la recepción del premio Pérez Lugín?

Es la excusa perfecta para volver a Galicia, para volver a casa. Naturalmente agradezco haber recibido un premio tan antiguo, con una historia tan bonita detrás. Acuérdate de la viuda de Lugín.

A Galicia siempre se la echa de menos.

Y a A Coruña. Un lugar al que hace tiempo que no voy. Creo que la prensa coruñesa esá haciendo todo lo posible por hacer valer la profesión, y este premio es una de las razones.

“Antonio era muy duro. Fue duro, muy duro trabajar con él. Creo que era porque te exigía lo mismo que se exigía a sí mismo”

Supongo que estará cansado del tema de Escohotado, como él lo estuvo del tema de las drogas. Uno no elige el destino de sus obras. ¿Le importa que volvamos?

Sí (ríe), es un tema recurrente que me persigue. Pero yo me lo he buscado. Es el último de mis dos libros publicados hasta la fecha y me ha grangeado mucho reconocimiento. Una experiencia apasionante y por la que estoy enormemente agradecido. Dispara.

¿Cómo era Escohotado en la intimidad? ¿Difería algo con respecto a su imagen pública, sus libros?

En absoluto. En ese sentido en “Los penúltimos días de Escohotado” inteté mantener las conversaciones tal cual se produjeron, con su propia voz. No me he guardado nada para mí, todo está en el libro. ¿Puedo confesar algo? Nunca he sido un gran lector de Escohotado. Creo que era mejor hablado que leído. Era un gran orador, aunque definitivamente fue un gran escritor tambien. Él hubiera seguido escribiendo, pero el párkinson no le dejó.

¿Lo conocía antes de ir a verlo a Ibiza?

No, tampoco lo conocía. El libro comenzó por un encargo. Pronto me resultó fascinante. Me daba pena que se perdiera, que todo eso se perdiera. Pensé que todas esas horas de conversación que tuviéramos merecían ser guardadas. Todo merecía ser grabado y archivado, guardado con delicadeza.

En gran medida los temas de “Los penúltimos días de Escohotado” son la enfermedad y la muerte. ¿Cómo evolucionó su enfermedad?

Estaba mayor, y aunque siempre estuvo muy malito, no fue a más. Tuvo achaques, tuvo algunos accidentes. Todo lo llevaba con sumo cuidado, con meditada precaución. Se automedicaba, no es ningún secreto. Recogía eso en un diario que pensaba publicar póstumamente. ¿Ya ha salido?

Sí, me parece que sí.

Cierto (ríe), debería saber estas cosas. He estado desconectado de lo que rodea a Escohotado desde que publiqué el libro…Lo que sí querría decir, volviendo a lo de antes, es que Escohotado siempre estaba feliz. Era una persona sumamente feliz, pese a la edad y la enfermedad.

¿Seguía sintiendo la misma pasión por las cosas, como su pasión por la música, la que iba desde las cantatas de Bach hasta las canciones de Bob Dylan?

Seguía interesándose por todo. Le encantaba la música y le encantaba cantar. Cantaba en inglés y entendía mucho de guitarras. Cuando era joven creía que podía dedicarse a ser guitarrista. Llegó a colaborar con artistas como Macaco o Andrés Calamaro. ¿Con Calamaro? Creo que sí, pero ahora no estoy seguro. Un segundo, lo voy a buscar (busca unos segundos en Google). Sí, aquí está. En la canción “Nunca es igual”, minuto 3:31. Sí.

Tenía relación con muchísimos músicos: Calamaro, Alaska, Bunbury…Yo no entiendo mucho de música, por eso Antonio Lucas me dijo que había fallado con la portada del libro, porque era de un estilo demasiado Beatle y Antonio era más de los Rolling Stones.

Para terminar, me gustaría saber cómo valora la experiencia de convivir con él

Voy a decir una cosa que tal vez choque. Antonio era muy duro. Fue duro, muy duro trabajar con él. Creo que era porque te exigía lo mismo que se exigía a sí mismo. Sin embargo, agradezco muchísimo haberlo conocido, haberlo vivido. Tuve esa suerte. Como también querría decir, antes de terminar, que agradezco el reconocimiento y el premio Pérez Lugín.

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