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'Llegó por el mar un día y se marchó por el mar/ se llevó como recuerdo un beso, no pidió más', ha leído la hija de Alarcón, que era amiga suya, mientras su exnovio, el italiano Giancarlo Viola se deshacía en lágrimas, casi al borde del colapso, cuando los operarios han abierto la tumba para introducir el féretro.
La comitiva ha llegado al cementerio cerca de la una de la tarde, después del último 'paseo' de la actriz y cantante, fallecida ayer, a los 85 años, en su domicilio de Madrid de forma inesperada, por la Gran Vía y la plaza de Callao, donde se han proyectado en pantallas gigantes imágenes de 'La violetera' y de 'El último cuplé'.
Sus hijos, Thais y Zeus, de riguroso luto, han asistido emocionados a la ceremonia y al rezo de responso tras el que varios espontáneos han gritado '¡Viva Sara Montiel!', '¡la más guapa del mundo!' y '¡ese Campo de Criptana!', localidad de nacimiento de esta 'manchega universal'.
Al entierro han acudido el productor Enrique Cerezo, el periodista y escritor Boris Izaguirre y la actriz Loles León, que ha asegurado que a Montiel 'le habría encantado' saber que su oficio de difuntos lo iba a celebrar un sacerdote de color porque 'le gustaba todo del mundo'.
'No molestó mucho, dos suspiros y hala. Era la más libre', ha añadido la actriz.
Una vez introducido en la tierra el féretro, ovalado y de color caoba, rematado con un crucifijo y claveles rojos, parte del público ha comenzado a cantar 'La violetera' y ha concluido la ceremonia.
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