El "vacío legal" de los trenes turísticos: su motor, proceso de ITV y carnet necesario para conducirlos

DISPARIDAD DE CRITERIOS

El tren turístico opera bajo una mezcla de normativas de automoción y reglamentos municipales, lo que genera disparidad de criterios en la revisión de sus vagones y sistemas de frenado.

El tren turístico opera bajo una mezcla de normativas de automoción y reglamentos municipales.
El tren turístico opera bajo una mezcla de normativas de automoción y reglamentos municipales.

Cada año, miles de visitantes suben a los trenes turísticos como una forma cómoda y lúdica de conocer una ciudad. Son una estampa clásica en los cascos históricos, las zonas costeras y los grandes parques de toda España. Sin embargo, detrás de su apariencia festiva y su paso pausado se esconde una compleja realidad técnica y administrativa.

A diferencia de otros medios de transporte colectivo, como los autobuses urbanos o los taxis, se mueven en una delgada línea regulatoria que mezcla la automoción, la maquinaria agrícola y las normativas municipales, lo que genera un histórico debate sobre su homologación y las garantías reales de su seguridad vial.

¿Qué motor llevan estos vehículos?

A pesar de su apariencia de locomotora clásica, debajo de la carrocería de fibra de vidrio no hay una tecnología ferroviaria, sino el chasis y el motor de un vehículo industrial.

La inmensa mayoría de los trenes turísticos modernos están construidos sobre la base de camiones ligeros, furgonetas o tractores agrícolas de marcas convencionales. Dependiendo de su antigüedad y diseño, pueden montar motores diésel tradicionales, aunque en los últimos años los ayuntamientos exigen cada vez más motores eléctricos o híbridos para poder circular por zonas de bajas emisiones y cascos históricos.

El verdadero reto técnico radica en los vagones. Al no ser vehículos autopropulsados, dependen de un sistema de enganche y frenado neumático o hidráulico conectado a la cabeza tractora. Si este sistema falla o el peso está mal distribuido, la inercia en las curvas puede provocar el vuelco del remolque, un factor crítico que se investiga en los accidentes de este tipo.

¿Cómo pasan la ITV y bajo qué categoría se engloban?

Legalmente, la Dirección General de Tráfico (DGT) los clasifica dentro del Reglamento General de Vehículos como "trenes de carretera", un concepto que comparte espacio con los grandes camiones de mercancías con remolque, pero con una regulación específica para el transporte de personas a baja velocidad.

Su homologación y el paso por la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) presenta particularidades:

  • La cabeza tractora pasa la revisión como cualquier vehículo comercial o agrícola, verificando emisiones, frenos y dirección.
  • Los vagones se consideran remolques de transporte de personas. Deben contar con sistemas de frenado autónomo que actúen de forma simultánea con el de la locomotora.
  • Velocidad limitada: Por ley, su velocidad máxima está capada por construcción (habitualmente no pueden superar los 25 km/h).

Sin embargo, el vacío legal surge en su ámbito de actuación. Al circular por vías urbanas, la competencia de su seguridad recae en los propios ayuntamientos a través de ordenanzas municipales. Son los consistorios los que autorizan las rutas, los giros permitidos y el aforo, lo que genera una enorme disparidad de criterios de seguridad entre diferentes municipios.

¿Qué carnet de conducir se necesita?

Conducir un tren turístico no es equivalente a llevar un coche o un autobús común. Debido a las dimensiones del conjunto y al número de pasajeros, el conductor debe contar con el permiso de conducir de la clase DE.

Este carnet habilita para conducir autobuses (clase D) acoplados a un remolque que supere los 750 kg (clase E). Además, al tratarse de un servicio de transporte de viajeros con fines comerciales o turísticos, el conductor debe poseer el Certificado de Aptitud Profesional (CAP) en vigor y superar las revisiones psicotécnicas correspondientes.

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