Más de cien personas, calor y un terreno escarpado: así encontró Toén a Dolores tras una noche desaparecida

EN UN VIÑEDO

Dolores, la vecina de Moreiras de 76 años con demencia que desapareció el domingo, fue localizada ilesa tras casi veinticuatro horas de angustia. Más de un centenar de voluntarios y equipos de emergencia se volcaron en una búsqueda contrarreloj.

Momento en el que los servicios de emergencia rescatan a Lola.
Momento en el que los servicios de emergencia rescatan a Lola. | Cedida

El sol se estaba escondiendo de este lunes lentamente por el horizonte cuando los vecinos de Toén y los servicios de emergencia seguían buscando desesperadamente a Dolores, de 76 años y residente en Moreiras. Había desaparecido el domingo por la tarde tras salir a pasear, lo que encendió todas las alarmas debido a su demencia. Tras estar una noche a la intemperie, los miembros del dispositivo sabían de la importancia de encontrarla antes de que anocheciese y así evitar que pasase otra madrugada perdida fuera de su hogar.

El trabajo era a contrarreloj, pero el pasar de las horas mermaba poco a poco la esperanza. En la última batida del día antes de retirarse, uno de los grupos le dio a esta historia de solidaridad vecinal un final feliz. Lola, como la conocen en Toén, fue encontrada sana y salva en una finca. “Estaba increíblemente bien, contenta, tranquila y sin dolores”, cuenta feliz el alcalde del municipio, Ricardo González, a quien se le notaba la voz cansada tras un día muy duro.

Horas antes, él había sido el encargado, junto con Protección Civil de Toén y Barbadás y la Guardia Civil, de organizar la batida con el objetivo de abarcar el mayor terreno posible. A la llamada de socorro respondieron más de un centenar de voluntarios, que ignoraron las altas temperaturas para volcarse en la búsqueda de Dolores.

No fue fácil, el terreno era muy escarpado y esta característica dificultaba al máximo las labores de rastreo. La insistencia dio sus frutos. A las 19,30 horas un júbilo invadió la Casa da Cultura de Moreiras, centro neurálgico de la búsqueda.

La señal era inequívoca. Lola había aparecido sana y salva. Como anécdota, uno de los hijos de Lola confesó lo que tenía en los bolsillos cuando la encontraron: “Estaban llenos de manzanas”.

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