TROZO DE MADERA
Un incendio hace 2.000 años ilumina el pasado de Trelle
TROZO DE MADERA
Las campañas arqueológicas del castro de Trelle (Toén) han recuperado un sólido bloque de madera quemada, hecho por el hombre, de unas dimensiones de 25x20 cm, perteneciente al techo de un hogar de este castro. Gracias a la datación mediante carbono 14, se ha podido fechar la quema en el siglo I a.C., lo que es coincidente con la cerámica que se había encontrado con anterioridad en el yacimiento.
Aproximadamente en los años 60 del siglo I antes de Cristo, mientras Julio César se preparaba para iniciar la Guerra de las Galias, en el castro de Trelle ardía el hogar del último poblador de este lugar. Se puede afirmar que este evento fue el que puso punto y final a la población del castro, pues este incendio fue localizado en la casa de esta familia, que quedó destrozada, y no se realizaron labores de reconstrucción, por lo que el abandono parece la hipótesis con más peso.
El castro de Trelle se configura así como un yacimiento singular en la arqueología gallega. El castro es de tipo “Oppidum”, de grandes dimensiones, y es que presenta 9 hectáreas de zona habitada, con lo que los historiadores calculan que aproximadamente 1.800 personas podrían vivir en este yacimiento. También cabe destacar que el castro es único por el tipo de suelo en el que se construyó, y es que está localizado en una zona arcillosa, singular en la orografía castrense. Es esta característica la que permitió la conservación de la madera, ya que la arcilla formó una película que protegió la madera de la lluvia, a diferencia del resto de tipos de tierra, que permite el filtrado del agua a las capas de excavación.
Este hallazgo se encuadra en la segunda excavación del castro, que comenzó en diciembre del año pasado, actuación que cuenta con la colaboración de tres concellos -Barbadás, Toén y Cartelle- y que junta dos asociaciones arqueológicas: Árbore Arqueoloxía y Breogán Arqueoloxía. Ya hay confirmada una tercera campaña arqueológica.
El isótopo radiactivo carbono 14 se encuentra en todo organismo vivo. Las plantas lo producen mediante la fotosíntesis y los seres vivos lo obtienen consumiendo o estas plantas, o a un animal herbívoro. Lo que hace especial al carbono 14 es que cuando un organismo muere deja de producirlo, pasando lentamente a decaer de forma exponencial. La proporción de cuanto carbono 14 presenta el organismo versus cuanto se espera que tuviera en el momento de su muerte es lo que permite datar estos materiales. El método presenta limitaciones. La más evidente es la imposibilidad de usar esta técnica en materiales no orgánicos. Pero la datación radiocarbónica ha sido un aliado imprescindible a la arqueología desde su descubrimiento en los años 50 del siglo pasado.
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