Entre probetas y sacos de dormir, del Ourense oriental a Lugo

CONGRESO CIENTÍFICO DA MONTAÑA

Entre acampar en aulas, experimentos y pasillos llenos de voces nuevas, el alumnado participante en el VIII Congreso Científico da Montaña vivió en Cervantes una experiencia más allá de las aulas

Alumnado participante en el Congreso Científico da Montaña, celebrado en el CPI de Cervantes, Lugo.
Alumnado participante en el Congreso Científico da Montaña, celebrado en el CPI de Cervantes, Lugo.

Dormir en un aula, compartir nervios antes de una exposición, hacer amigos de otros puntos de Galicia y descubrir que la ciencia también puede ser una aventura. El VIII Congreso Científico de la Montaña, celebrado en el CPI de Cervantes, dejó mucho más que experimentos y proyectos en los rapaces del CEIP Manuel Bermúdez Couso, IES Xermán Ancochea Quevedo de Trives y del CPI Virgen de los Remedios de Caldelas, como participantes de centros ourensanos, junto a otros cinco lucenses. Durante dos jornadas, el alumnado vivió una experiencia intensa de convivencia, aprendizaje y compañerismo en un encuentro en el que la ciencia sirvió también como punto de unión entre chicos de distintos centros y provincias.

La lluvia obligó a suspender una ruta, pero lejos de apagar el ambiente, el mal tiempo acabó fortaleciendo la convivencia dentro del centro. Aulas y espacios comunes se convirtieron en pequeños laboratorios donde los estudiantes compartían curiosidad, juegos, conversaciones y también muchas risas.

Los centros de las comarcas de Trives y Caldelas tuvieron además una participación destacada en el congreso. El alumnado trivés presentó trabajos como “Descifrando a luz”, “Quen anda aí? Análise de egagrópilas” o “Cultivando o invisible”, además de participar junto al CPI Virgen de los Remedios en el taller “Lumes e biodiversidade”. Por su parte, desde Castro de Caldelas llegaron propuestas como “A química da bica” o “As pompas de Caldelas”.

Junto a las exposiciones científicas, el programa incluyó talleres, visitas a los stands, actividades divulgativas, juegos populares, una fiesta y una noche compartida en el propio centro, donde los estudiantes durmieron en las aulas convirtiendo la experiencia en algo difícil de olvidar.

Entre mochilas, sacos de dormir y presentaciones, los chicos crearon una convivencia en la que los más tímidos acabaron participando y donde la ilusión por enseñar sus proyectos se mezcló con la emoción de conocer otras realidades.

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