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Atrás queda un año difícil para Valdeorras
Los hosteleros de Carballeda respiraron aliviados con la reducción de las restricciones. El descenso en los positivos de covid-19 permitió ayer lunes abandonar el nivel máximo.
Fueron tres las semanas que este concello pasó perimetrado. “Estuvimos cerrados las dos primeras semanas y abrimos la tercera para reparto a domicilio”, explicó Nicolás González, propietario del Mesón Museo, en Sobradelo. “Trabajas por compromiso con la gente pues tienes clientes de años”, añadió para después plantear que continuará “aguantando hasta que podamos. Con tanta restricción ya te planteas cualquier otra posibilidad”.
Desde la cafetería Pontenova, también en Sobradelo, Liliana Moráis, indicó que la normalidad comienza a volver al establecimiento. “Pensé que iba a estar parado, pues la gente tiene miedo, pero está respondiendo y los clientes habituales vuelven a venir”, dijo. La hostelera sopesó “dar comidas, pero elegimos que no. Tenemos una familia y también tenemos miedo”.
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