SPUTNIK LABREGO
Casaio contará con un centro de interpretación histórica
8M
En un tiempo en el que los comercios de A Rúa bullían de gente, en el que hasta los fideos de pasta se vendían a granel y la vida transcurría en los negocios, existía un comerciante por producto y hacer la compra era un acto social, Fina Álvarez, Toña Fernández, Teresa Álvarez y María del Carmen Gómez trabajaban detrás de un mostrador. Este sábado, día 9, serán homenajeadas en una gala que el Concello ha organizado para visibilizar la importancia de su trabajo durante tantos años.
“En Doctor Vila todas eramos mulleres excepto a joyería do Nemesio. Faciamos piña e moviamos o comercio. Era unha vecindade extraordinaria, que te axudaba en todo”. Así recuerda Toña los tiempos en los que empezó como dependienta en Droguería Compostela, de la que “rematei sendo dona”, según explicó. Tras unas oposiciones que no consiguió aprobar, apostó por quedarse en su pueblo, al que está “moi agradecida, porque sempre respondeu fenomenal”. Fueron 44 años al frente y, tras diez ya jubilada, ahora recibe sorprendida este homenaje.
Veinte años estuvo Teresa en un comercio de ultramarinos ubicado en la calle Silveira. Con 86 que tiene ahora, nunca se vio, como ella dice, “nun lío coma este”. No entiende un premio por trabajar toda la vida porque “eu tiñao que facer para vivir porque nacín na miseria e loitamos moito por conseguir o que conseguimos”. Abrumada por la situación, dejó escapar un agradecimiento humilde.
Catorce años tenía Fina cuando decidió, junto con su tía Toñita, ponerse al frente de una tienda que tenía de todo y que estaba en A Rúa Vella. La fama y el respeto que la gente tenía por su tía, que había regentado un puesto en la Plaza de Abastos, hizo que la tienda, que se puso en marcha en el 68, fuese un referente. “Eran tempos nos que na Rúa tiñamos fábrica de chocolate, de ladrillos, de bloques, tempos nos que a tenda sempre se enchía de xente”.
Tras 34 años juntas, aún trabajó otros 17 más ella sola. Fueron en total 51, de los que puede decir que ha sido “unha vida de traballo na que disfrutamos do contacto ca xente. Síntome privilexiada por vivir nun tempo no que tiñamos o verdadeiro benestar social, ese no que nos podían faltar cousas, pero eramos felices co que tiñamos”. Un tiempo de trabajo también en el bar de su marido, donde los horarios no existían pero sí el contacto social que se perdió, dice, cuando llegaron los supermercados. “Moitos non viñan a mercar nada á miña tenda, viñan ás risas, ós comentarios, a ese ratiño de compartir”. Buscó la calidad del producto ya que en cantidad no podía competir y vendió chuches a los niños cuando salían de misa, hasta hace cuatro años que tocó bajar la persiana
María del Carmen Gómez también será homenajeada este sábado. Después de aproximadamente medio siglo al frente de su comercio, recibió con nerviosismo -por no estar habituada a este tipo de actos, según indicaron en la familia- el anuncio de que estará entre las protagonistas del reconocimiento de sus vecinos.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
SPUTNIK LABREGO
Casaio contará con un centro de interpretación histórica
CLÚSTER DE GALICIA
La meteorología aminora la caída de ventas de la pizarra en Valdeorras
ACTIVIDADES SUSPENDIDAS
Nivel rojo en Valdeorras: la Xunta activa en la comarca la máxima alerta por calor
Lo último
segmento prémium
Un refugio tropical con acceso privado al mar en Costa Rica
Editorial
EDITORIAL
Las indecencias del AVE gallego
PERDÓN POR LA MOLESTIA
¡Una vaca, mi reino por una vaca!