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Su primera medida será una marcha a pie de 220 kilómetros desde A Coruña hasta su lugar natal
El pueblo de Mones (Petín) perdió un centenar de vecinos en las últimas cinco décadas y actualmente sólo viven en él 20 familias. El proceso de despoblación amenaza con convertirlo en un pueblo fantasma. Al menos, así lo estima Francisco Blanco, un petinés que actualmente vive en A Coruña, donde existe una importante colonia de personas oriundas de Mones. Esta circunstancia fue la que le llevó a elegir la ciudad herculina, y más concretamente la plaza de María Pita, como punto de salida de una marcha a pie para reivindicar su pueblo natal.
Francisco Blanco prefiere no aventurar el número de participantes en esta marcha, que recorrerá 220 kilómetros y que tiene su final en Mones. La fecha aún está pendiente de ser fijada de forma definitiva, aunque podría desarrollarse entre el 27 de junio y el cinco de julio.
Francisco Blanco indica que cada uno de los nueve tramos finalizará en el consistorio del concello en el que se encuentren los caminantes, buscando reunirse con el alcalde para informarle de su propósito.
El trazado preparado inicialmente por los organizadores discurre por Lugo, Sarria, Monforte y A Rúa. Para iniciar la marcha, los organizadores solicitaron y obtuvieron el permiso de la Guardia Civil.
Para la llegada a Mones pretendemos reunir al mayor número de personas posible, apunta Francisco Blanco, quien añade que el final de la larga caminata coincidirá con el inicio de una comida popular en el pueblo.
Esta marcha no es la única actividad promovida para dinamizar Mones. Recientemente, fue creado el Club de Amigos del pueblo, cuya legalización ya se está siendo tramitada y que pretende incluir entre los socios al pueblo asturiano que lleva su mismo nombre de Mones.
Los planes de estos petineses no se detienen aquí, pues pretenden desarrollar un amplio programa de actividades, entre las que incluyeron la recuperación de juegos -como los bolos o la billarda-, el fomento del senderismo y la organización de charlas sobre la historia, la sociedad, los trabajos o las tradiciones religiosas y festivas del pueblo.
Más ambiciosos son sus planes de desarrollar faenas agrícolas colectivas, como la siega del centeno, o la creación de un museo etnográfico. Su objetivo último es lograr la remodelación de las casas y conseguir que una empresa abra un restaurante o una casa de turismo rural.
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