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El alcalde de Parada de Sil, Francisco Magide, forma parte de la larga relación de víctimas de los ladrones. "Cando cheguei ao souto, dixéronme que acababan de estar catro persoas roubándome as castañas e que pensaron que as enviara eu", comentó. El regidor, que ayer solicitó a la Guardia Civil un aumento de la vigilancia, aconsejó tomar las matrículas de los vehículos sospechosos. Para él, el problema ya excede lo anecdótico y pasó a convertirse en un problema de orden público. Sin ir más lejos, en este municipio, cuatro jóvenes que salieron al monte a recoger setas se encontraron con las cuatro ruedas del coche rajadas, posiblemente porque alguien los tomó por los autores de los robos.
En Valdeorras, los productores comentan que la Guardia Civil de O Barco localizó a una banda de cuatro personas con castañas robadas. Inmediatamente, señalaron su preocupación, pues a las pocas horas volvieron a ver al grupo en otro soto. En el sector se habla de ladrones procedentes del Este, pero también de vecinos de la zona. "Hai xente de O Barco que tamén ven polas castañas. Hai moito paro", comentó Julio Fernández, en un alto en la dura tarea de coger la castaña del suelo.
El precio de la fruta, que alcanza 1,20 euros por kilo, atrae a los ladrones. Un saco puede llevar hasta 50 kilos, con lo que una decena de ellos representa unos ingresos de 600 euros en un día. La cantidad es muy apetecible, máxime cuando los sotos permanecen casi sin gente los días laborables, pues la mayoría de los propietarios tienen otro trabajo, ya que tienen este fruto seco como una fuente complementaria de ingresos. "Ao final da campaña, poden levar 8.000 euros", dijo un productor de Rubiá.
Difícil detección de las partidas robadas
Los comercializadores son conscientes del grave problema que suponen los robos de castañas, pero también de las dificultades que entraña detectar las partidas que son robadas. Un empresario de Viloira (O Barco), Carlos Moral, de Castañas Moral, recibió la visita de la Guardia Civil. "Es difícil resolver el problema. No es un producto reconocible", explicó.
A su vez, Juan Fernández, responsable de Castañas Rafael SL, con sede en Rubiá, reconoció haber rechazado alguna de las partidas que le ofrecieron. "A alguno de los que vino no le cogí la castaña. Si da la impresión de que es robada, no se la compro", dijo. Explicó que conoce a la práctica totalidad de productores que le proveen del fruto seco, lo que no impide que solo puede guiarse de la impresión que le causa el agricultor a la hora de decidir si se lo compra.
Esta situación se da en una campaña que en el oriente ourensano se presenta marcada por un cierto descenso respecto al año anterior, si bien la producción de 2013 fue casi excepcional: 12.000 toneladas. Las estimaciones que maneja la Indicación Xeográfica Protexida Castaña de Galicia, que preside Jesús Quintá, superan las 20.000 toneladas para toda la Comunidad Autonómica, correspondiendo el 60 % a la provincia ourensana.
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