Setenta voluntarios tratarán de restaurar monte quemado en Valdeorras

32.500 HECTÁREAS QUEMADAS

La acción para frenar escorrentías fue organizada por Adega con apoyo de cinco concellos

María González Albert, Froilán Pallín, Aurentino Alonso, Enrique Álvarez y Miguel García.
María González Albert, Froilán Pallín, Aurentino Alonso, Enrique Álvarez y Miguel García. | J.C.

La preocupación generada por los incendios forestales de agosto que, además de arrasar decenas de construcciones, quemaron más de 32.500 hectáreas de monte, según los datos de la Xunta, va más allá de los límites de Valdeorras. Este viernes viajarán hasta la comarca los más de 70 voluntarios movilizados por Adega (Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galicia) para ayudar a combatir las escorrentías esparciendo paja en el terreno.

Esta colaboración fue recibida con los brazos abiertos por cinco ayuntamientos valdeorreses: O Barco, A Rúa, Vilamartín, O Bolo y Petín, cuyos alcaldes, con la excepción de la regidora petinesa -que excusó su ausencia-, la presentaron ayer en el Consistorio barquense, ejerciendo de anfitrión su alcalde, Aurentino Alonso.

El secretario general de Adega, Froilán Pallín, explicó que los voluntarios forman parte de una base de 700 y que sus labores que desarrollarán durante el fin de semana, centrándose en la restauración hidrológica y medioambiental, priorizando las captaciones de agua ante el peligro de que los arrastres de ceniza las afecten.

Son cuatro las zonas que ardieron en las que actuarán: la captación de As Arcas (Petín y A Rúa), el regato de Fontei (A Rúa), las laderas del río Leira (Vilamartín) y Lomba de Penaguillón (O Barco). El secretario xeral de Adega indicó que la acción “pon en valor o voluntariado ambiental”, indicando que “non queremos convertir o voluntariado en man de obra barata”, calificando la situación como “excepcional”.

En su intervención, hizo un llamamiento a la Xunta, Confederación Hidrográfica do Miño-Sil y Diputación para que “colaboren de forma coordinada na resolución desta situación”. Después de aludir a la despoblación y el envejecimiento del rural como dos factores que favorecieron la progresión de los incendios, planteó: “Se queremos que o país non perda valor, temos que cuidalo todo o ano”.

Pallín coincidió con las quejas de los alcaldes por la falta de implicación de las administraciones y apuntó que la participación de los voluntarios “é un grao de area simbólico para chamar a atención da cidadanía que as administracións teñen que respaldar” y finalizó indicando que “o impacto medioambiental é brutal. A non actuación pode ser delito medioambiental”.

Los alcaldes piden más implicación de las administraciones

El alcalde de Vilamartín, Enrique Álvarez, subrayó su preocupación por las escorrentías y su afección a las captaciones. Echó en falta una mayor implicación de la Xunta, criticando que “non se poñen cartos para solucionar os problemas”. Apuntó que el fuego quemó el 100 % de la masa forestal del municipio, con núcleos como O Mazo, San Miguel, A Rodeleira o Arcos que “vanse ver moi afectados” con las lluvias. “O traballo dos voluntarios non chega e advertimos á Xunta e Goberno central que isto é serio. O que se nos ven encima pode ser máis grave e podemos falar de vidas”. Señaló que la actuacion de la Hidrográfica “é o 1 % do que temos enriba da mesa”.

Por su parte, la ruesa María González Albert indicó que “o voluntariado é necesario para non perder foco e que a xente se involucre, non suple a función que deberían ter a Xunta e a Confederación Hidrográfica. En A Rúa non se fixo nada” y expuso que hasta agosto el incendio forestal más grande en 20 años quemó 7,7 hectáreas por 2.850 el último. El regidor bolés, Miguel Ángel García, explicó que la pendiente impide intervenir a voluntarios, que sí podrán trabajar en otras zonas más adelante.

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