Ni tan siquiera el Cigarrón se quiso perder un gran San Antón

FESTIVO EN VERÍN

Tras años de ausencia, el regreso del Cigarrón, la figura emblemática del Entroido de Verín fue el preludio de un San Antón en el que la fiesta y la devoción convivieron con multitud de animadas comidas campestres y la bendición de las mascotas

Imanol Aguiar y José Prado, cigarróns del grupo “Os Piñas”, estrenaron el traje por San Antón honrando así la tradición..archivo.202601_sanantonabedes_42
Imanol Aguiar y José Prado, cigarróns del grupo “Os Piñas”, estrenaron el traje por San Antón honrando así la tradición..archivo.202601_sanantonabedes_42 | Xesús Fariñas

Verín entera se echó un año más al monte de Ábedes para honrar la tradición y celebrar el San Antón. Este festivo local, marcado en rojo en el calendario de la villa, combina la festividad religiosa con una romería popular en torno a la capilla dedicada al santo, enclavada en el propio monte.

Desde bien temprano, en una jornada muy fría pero por suerte sin gota de lluvia, los romeros comenzaron a preparar la lumbre y las mesas en sus parcelas previamente acotadas, algunas “nada máis empezar o novo ano”.

Óscar Martínez, párroco de Verín, bendijo a los animales tras oficiar la eucaristía.
Óscar Martínez, párroco de Verín, bendijo a los animales tras oficiar la eucaristía. | Xesús Fariñas

A media mañana, mientras los devotos acompañaban la procesión desde la iglesia de Ábedes y el humo de las hogueras comenzaba a inundarlo todo, el sonido de los chocas de dos cigarróns, José Prado e Imanol Aguiar, del grupo “Os Piñas”, revivió la tradición por la que en San Antón era el primer día en que vestían el traje.

Su presencia, que busca recuperar esta vieja costumbre, llenó de ilusión el ambiente junto a la ermita, donde más de un centenar de vecinos siguió la misa de campaña sobre el escenario donde más tarde A Gramola alargaría la velada

Amigos y familiares repitieron ubicaciones y comieron y bebieron juntos.
Amigos y familiares repitieron ubicaciones y comieron y bebieron juntos. | Xes

Tras la eucaristía, los fieles esperaron a que el párroco Óscar Martínez bendijera a sus perros, de diversas razas y tamaños, en nombre de San Antón, patrón de los animales. Una imagen costumbrista que refleja el amor por nuestros fieles acompañantes de cuatro patas.

De vuelta con amigos y familiares, los romeros maridaron con vino de la comarca y licor un menú campestre en el que no faltó un buen caldo, empanada a esgalla y chorizos, panceta y churrasco a la brasa. Conforme la cosa se fue animando, más de un entonó aquello de “San Antón, San Antoniño, santo que non bebe viño”.

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