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ARQUEOLOGÍA EN VERÍN
Con el nuevo mes arrancó un nuevo proyecto de excavación y documentación arqueológica del yacimiento romano de O Bouzadoiro, conocido popularmente como Igrexa dos Mouros y situado en las laderas del Montemaior de Cabreiroá, que se extenderá dos semanas. La intervención, dirigida por el arqueólogo Eduardo-Breogán Nieto Muñiz, está impulsada por la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural de la Xunta, con la colaboración del Concello de Verín y la autorización de la comunidad de montes de Cabreiroá, propietaria de los terrenos.
Nieto Muñiz afirma que estos primeros días se están replanteando la excavación a partir de los datos del georradar: “Fixemos unha sondaxe de nove por tres metros, no lado oeste, o contrario da anterior campaña, onde se detectan muros que poderían corresponder á construcción residencial dentro do conxunto da vila romana, a hipótesis da que partimos. Xa apareceron pequenos muriños, temos que seguir, pero podemos confirmar que hai unha estrutura”.
El primero en excavar en este lugar fue el arqueólogo, historiador y etnógrafo verinense Xesús Taboada Chivite, quien en la década de 1940 descubrió una estructura rectangular con muros rectos, escaleras interiores y abundantes restos de tégula e imbrex, unos trabajos que quedaron inconclusos por falta de financiación. En 2015, una campaña dirigida por Nieto Muñiz documentó el muro perimetral, el intervallum y materiales romanos como fragmentos de terra sigillata hispánica, cerámica común y un notable fragmento de vidrio millefiori.
Esta nueva campaña tras una década llega en un momento delicado, debido a que los incendios forestales del pasado que arrasaron el Montemaior calcinaron el denso retamal que cubría el recinto. La desaparición de esa vegetación ha dejado el yacimiento totalmente expuesto, lo que facilita el trabajo arqueológico, pero también incrementa los riesgos de posible erosión y alteraciones en los restos ya conocidos.
Previa a la actuación se llevó a cabo una prospección geofísica mediante georradar, tanto en el interior del recinto como en su entorno inmediato. Esta herramienta permitió identificar posibles estructuras ocultas bajo el suelo y decidir con precisión dónde abrir las nuevas áreas de excavación destinadas a ampliar el conocimiento de un yacimiento considerado único en Galicia por su trazado y tipología.
Esta primera fase incluyó una limpieza total y controlada del área, con retirada manual del material quemado en la que ayudó el Concello, y la evaluación del estado de conservación de las estructuras documentadas en campañas anteriores.
La intervención también incluye un levantamiento topográfico y fotogramétrico en 3D, así como con dron, el estudio de los materiales recuperados, toma de muestras y un programa de consolidación preventiva que garantice la conservación a largo plazo de las estructuras que queden visibles.
El proyecto también prevé acciones de divulgación, la actualización del panel informativo del sitio y la creación de un espacio web para difundir avances y resultados en coordinación con la Xunta y el Concello de Verín. El objetivo es avanzar en el conocimiento científico del enclave y contribuir a la conservación y puesta en valor de uno de los yacimientos arqueológicos más singulares de la comarca de Monterrei.
El presidente de los comuneros, Manuel Sanmamed, defiende la necesidad de apoyar este tipo de proyectos: “Sempre imos apostar por pór en valor non só o paraxe natural que ten Cabreiroá, como o Pozo do Demo dentro do Montemaior, senón tamén o seu patrimonio histórico e cultural”.
El primer arqueólogo que trabajó en O Bouzadoiro fue el verinense Xesús Taboada Chivite, que en la década de 1940 realizó unos sondeos que permitieron identificar un edificio rectangular de muros rectos. También documentó una pequeña escalinata de tres peldaños en el lado occidental, que habría permitido el acceso a un piso superior o zona elevada de la estructura.
En la intervención se recuperaron abundantes restos de fragmentos de cerámica común romana, un hierro sin clasificar y un fragmento de un molino circular manual. Esas evidencias reforzaron la idea de que el lugar había albergado una construcción de cierta entidad, quizás vinculada a una explotación agrícola romana.
Taboada recogió también la tradición oral vinculada al sitio y los topónimos transmitidos por los vecinos. De ese trabajo etnográfico dejó testimonios como “Este castro dicen que era la iglesia de los moros”, o la revelación de un pastor local que le aseguraba que “no Bouzadoiro é a bouza onde os mouros decían misa”. La asociación legendaria entre el enclave y los “mouros” explicaría la pervivencia del nombre Igrexa dos Mouros, todavía presente en la memoria popular.
Pese al interés científico del enclave, Taboada Chivite lamentó que sus trabajos quedasen interrumpidos por la falta de recursos económicos.
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