Ana Hornos, turista madrileña: "Madrid es para vivir, pero Viana do Bolo es perfecto para desconectar de la ciudad"

SEIS AÑOS VISITANDO VIANA

Una turista de Madrid elige Viana do Bolo para huir del calor y desconectar en un entorno natural único

Ana Hornos
Ana Hornos | I.R.

Aunque se considera una persona de ciudad, después de seis años regresando a Viana do Bolo, esta visitante madrileña reconoce que la villa ya ocupa un lugar especial en su vida. El entorno natural y la tranquilidad la siguen trayendo de vuelta a un rincón de Galicia con el que asegura sentirse cada vez más identificada.

Pregunta. ¿Con qué frecuencia sueles venir?

Respuesta. Normalmente vengo dos veces al año: una en mayo y otra durante el verano. Es una frecuencia que me parece suficiente.

P. ¿Qué fue lo que más te llamó la atención la primera vez que viniste?

R. Me impresionó mucho el paisaje. Todo es muy verde y tiene un entorno natural precioso. El embalse, la sierra y la tranquilidad del lugar hacen que sea una zona muy bonita. La verdad es que cumple perfectamente con eso de “Galicia calidade”.

P. ¿Qué diferencias encuentras respecto a Madrid cuando estás aquí?

R. La principal diferencia es el clima. En Madrid hace muchísimo calor durante el verano y aquí se nota especialmente por las noches, porque se descansa mucho mejor. Además, aquí no hay contaminación, el aire es más limpio y el cielo se ve mucho más azul.

P. ¿Qué es lo que más disfrutas cuando vienes?

R. Sobre todo la tranquilidad. Me gusta pasear, disfrutar del entorno y desconectar del ritmo diario de la ciudad.

P. ¿Te plantearías tener una segunda residencia aquí o venir a vivir en el futuro?

R. No lo creo. Aunque me gusta mucho venir, soy bastante de ciudad. Me gusta la actividad, el movimiento y tener muchas cosas que hacer cerca. Para mí, el pueblo es un lugar perfecto para desconectar y volver de vez en cuando.

P. ¿Crees que seguirás viniendo en el futuro?

R. Sí, yo creo que sí. Cuando un sitio te gusta, siempre te queda algo que te hace volver. Además de los recuerdos familiares, está el cariño que acabas cogiéndole al lugar y a la gente.

P. Después de tantos años viniendo, ¿te sientes ya un poco de Viana o sigues sintiéndote una visitante?

R. Sí, un poquito sí. Tengo ya algo de sentidiño galego. Al final, cuando visitas tantas veces un lugar, acabas sintiéndolo un poco tuyo.

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