Las riadas golpean de nuevo Viana do Bolo: “Veu todo cara á nosa casa”

LA PESADILLA REGRESA

Los vecinos A Bouza vuelven a revivir la catástrofe que en junio arrasó la aldea, al ver cómo el lodo vuelve a atravesar sus destrozados caminos, y aguardan con temor la llegada del invierno.

Una vecina de A Bouza camina con bastones para señalar el recorrido del agua que baja de la montaña cuando llueve.
Una vecina de A Bouza camina con bastones para señalar el recorrido del agua que baja de la montaña cuando llueve. | Alan Perez

A Bouza (Viana do Bolo) volvió estos días a vivir la pesadilla a la que se enfrentó a mediados del mes de junio. Las intensas precipitaciones que han caído esta semana en la provincia han vuelto a poner en jaque a los vecinos de esta aldea que cuenta con 43 habitantes censados.

Los arrastres de tierra y agua vuelven a afectar a las calles de A Bouza, en Viana do Bolo.

Las lluvias han derivado nuevamente en arrastres de agua y tierra procedentes del monte, los cuales han desatado el miedo entre unos vecinos que temen perder sus propiedades. Ana, vecina afectada por la situación, relata que todo comenzó durante la noche del jueves: “Chovía forte de noite e eu levanteime unhas cantas veces, pero ás sete xa empezou a correr máis auga”.

La corriente, arrastrando lodo, piedras y restos del terreno, tomó esta vez un rumbo diferente. “Agora veu todo cara á nosa casa”, lamenta esta vecina, que explica que la fuerza del torrente los obligó a actuar rápidamente para salvar sus bienes, al alcanzar el agua “a parte de arriba da roda” en los vehículos. La incertidumbre marcó esos instantes: “Ás sete e vinte ou así xa nos levantamos meu pai e eu, e sacamos os coches como puidemos, porque se acaso viña máis, porque corría auga cara ao noso garaxe”.

Las lluvias devuelven a A Bouza (Viana do Bolo) a su peor pesadilla.
Las lluvias devuelven a A Bouza (Viana do Bolo) a su peor pesadilla. | Alan Perez

El temor entre los residentes está lejos de desaparecer, puesto que parece que esto se repetirá si vuelven las lluvias. “Sigue traendo pedras e terra”, comenta Ana, quien asegura que no se han tomado las medidas preventivas necesarias para evitar estas consecuencias. “Non se fixo ningún traballo de prevención”, denuncia. Según su testimonio, los daños también han afectado a los accesos y vías: “Estaba sacando unha foto alí no camiño que vai á estrada, e dei un paso para atrás e de repente un cacho de camiño xa caeu... a estrada unicamente lle queda un cacho máis”.

Para Ana y su familia, la situación ha generado graves dificultades logísticas y de seguridad, ya que para entrar o salir a la carretera solo tienen un punto de acceso: “Nós cara ao outro lado non podemos ir, porque está a estrada cortada, só podemos pasar por aí... para vir traballar tiveron que virme a buscar”.

El estado de una zona de A Bouza.
El estado de una zona de A Bouza. | Alan Perez

Carlos, otro residente, relata con preocupación cómo las precipitaciones de los últimos días han revivido el caos. “Empezou a baixar auga outra vez e volveu a baixar terra, todo de aí enriba, da montaña”, cuenta, explicando que la situación, aunque menos intensa que hace meses, sigue siendo crítica.

“Espertamos a toque de caixa”

El miedo ya forma parte de su día a día. “Levantámonos a toque de caixa, por se acaso”, confiesa, reflejando que no logran descansar tranquilos cuando llueve, un aspecto que considera incomprensible dado el clima de Galicia.

Una vecina de A Bouza paseando entre los efectos de la riada.
Una vecina de A Bouza paseando entre los efectos de la riada. | Alan Perez

La falta de acción por parte de las autoridades incrementa su desesperanza. “Non se fixo nada, e o pouco que se fixo non é suficiente... non dan explicacións nin eles mesmos saben o que van facer”, subraya. La situación, advierte, es insostenible y podría tener consecuencias drásticas para él y sus vecinos. “Se seguimos así, non nos queda outra, porque o inverno non o imos pasar expostos a que nos marche coas casas ou con vidas. É o medo que temos”.

La lluvia no solo ha reabierto las heridas en A Bouza, sino que su rastro también ha vuelto a golpear con fuerza a Pixeiros. En esta aldea, las cicatrices de la gran riada de junio aún siguen abiertas. Ahora, las recientes precipitaciones han traído de vuelta el lodo y los arrastres a sus calles, confirmando un panorama cada vez más habitual en el que las aguas, el fango y la desesperación parecen adueñarse de este núcleo rural.

Una vecina en A Bouza.
Una vecina en A Bouza. | Alan Perez

El relato de Pepe, uno de los vecinos afectados, refleja el desasosiego que se respira en la zona. “Eu me levantei ás seis e cuarto da mañá porque sentín chover”, confiesa. Las primeras luces del día dejaron al descubierto cómo las piedras, la tierra y el agua se adueñaban nuevamente del entorno. Su casa, situada en una posición vulnerable al estar rodeada por la calle, sufrió el embate directo de las escorrentías el pasado junio.

“Levoume o xardín, un lavadoiro... Non me levou a casa porque ten boa cimentación”, relata, mientras asegura que los arrastres limpiaron de su calle todo a su paso. Sin embargo, no duda en denunciar el mal estado de las infraestructuras: “Os tubos están rotos, algúns obstruídos, atascados”. Pepe lamenta profundamente la inacción de las autoridades. Según relata, a pesar de que “as administracións son lentas”, considera urgente que se tomen medidas más allá de las reparaciones superficiales.

Así han quedado algunos objetos en A Bouza.
Así han quedado algunos objetos en A Bouza. | Alan Perez

Las riadas avanzaron también hasta Pradocabalos. Luisa Guerra, vecina de esta aldea, cuenta que ayer por la mañana la situación fue muy complicada. Su casa está a apenas 20 metros del río, por lo que las subidas de caudal le preocupan especialmente. “No podemos permitirnos llegar al invierno con esta problemática”, señala. Al respecto, Guerra confiesa que se sienten abandonados: “Aquí no acude nadie ni hacen nada”. Ante esta situación, reclama que se tomen medidas que les permitan vivir con tranquilidad. “Hasta que maten a alguien o se destruya una casa parece que no van a hacer nada”, lamenta.

“Teñen o noso apoio”

La alcaldesa de Viana do Bolo, Graciela Diéguez, mostró su comprensión y apoyo a las reclamaciones, asegurando que el Concello está haciendo todo lo que está en su mano, aunque la situación excede sus competencias directas. “Estivemos nos pobos afectados cos veciños dándolles o noso apoio”, explicó Diéguez. Ante el temor a que la llegada del invierno agrave la situación, la alcaldesa fue clara sobre los siguientes pasos: “Estamos con outras administracións intentando que se axilicen todos os trámites para encontrar algunha solución”. Asimismo, hizo hincapié en la burocracia que ralentiza las posibles soluciones, señalando que los trámites “son lentos”.

La pesadilla regresa a Viana con las lluvias.
La pesadilla regresa a Viana con las lluvias. | Alan Perez

Por su parte, Luis Menor reafirmó el compromiso de la Diputación, órgano que preside, para colaborar en la mitigación de los daños y la prevención de futuros episodios. El presidente provincial subrayó que se está priorizando la restauración de las infraestructuras de su titularidad, pero que su compromiso va más allá.

“Nós agora o que estamos traballando é na restauración das nosas vías ata que ocorreu isto, pero ao que me comprometín é a seguir actuando máis alá das nosas competencias, e contribuíndo coas demais administracións para resolver o problema”, afirmó Menor.

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