Antón Regal, un míster entre números

VIDA

Con sus dos metros de estatura y una sólida y consolidada década de experiencia en el exigente sector financiero, la vida de Antón Regal dio un giro tan inesperado como fascinante una tarde cualquiera en Barcelona. Vestido de riguroso traje y corbata tras salir de trabajar, una casualidad en la inauguración de un local lo catapultó sin buscarlo hacia el universo de la belleza masculina. Lejos de los tópicos de rivalidad feroz y superficialidad que suelen sobrevolar estos concursos, este ourensano de 33 años encontró en el certamen de Míster International Spain una suerte de campamento de verano donde la madurez vital se convirtió en su mejor aliada. Lejos de buscar validación personal, Regal supo exprimir la experiencia al máximo, desfilando con orgullo la tradición de su tierra y conquistando con su talento para la canción. El resultado: segundo finalista entre casi medio centenar de candidatos de todo España.

Antón Regal, un míster entre números
Antón Regal, un míster entre números | La Región

Pregunta. ¿Cómo se pasa de trabajar como asesor financiero a participar en Míster España?

Respuesta. Pues fue bastante casual. Yo estaba en la inauguración de un local en Barcelona, ciudad donde vivo. Venía directo de trabajar, vestía con traje y corbata, y estaba tomando algo fuera porque un amigo pinchaba en el evento. Se me acercó un señor y me preguntó si era modelo. Le dije que no, que había hecho algún anuncio publicitario puntual, pero que por mi tamaño el modelaje me quedaba un pelín a desmano. En ese momento me preguntó si me interesaría ser jurado de un certamen de belleza y le contesté en broma: “Bueno, si me dan de comer, me paso”. Eso fue en junio de 2025 y la propuesta quedó un poco en standby porque me iba a pasar el verano a Galicia. Al tiempo volvimos a reunirnos y me confesó que en realidad quería que fuese participante, no jurado. Yo siempre había mirado esto con recelo y tenía mis propios prejuicios. Creo que casi todos pensamos algo parecido, que hay gente muy guapa, pero que quizás la persona no transmite mucho más allá. Me mostraba reticente a participar, pero me explicó que se presentaba gente de todo tipo, médicos, ingenieros, militares... Que no era simplemente el cliché que yo tenía en mente. Además, me planteó que me podría servir en el futuro para conseguir trabajos de imagen o publicidad, y si no, me quedaría como una experiencia. Lo pensé así y me dije que valía la pena intentarlo, pasarlo bien y aprender. Sabía que me obligaría a cuidar detalles de imagen que a veces los hombres no tenemos tan en cuenta y, como de todo se aprende en esta vida, me fui preparando.

P. Inicialmente iba a representar a Barcelona, pero finalmente fue como Míster Ourense. ¿Qué significó defender a su provincia natal?

R. Al principio me fastidió un poco porque es más resultón decir “Míster Barcelona” que “Míster Ourense”, pero pensé que casi mejor asi para defender a mi tierra natal con mucho más cariño y la banda cambia de nombre, pero la experiencia es exactamente la misma.

P. Hablando de prejuicios, a menudo se asocian estos certámenes con una fuerte rivalidad entre participantes, pero ha dicho que en su caso pareció más un campamento de verano.

R. Tuve suerte porque me han contado que en la categoría femenina hay más rivalidad, con historias de tacones rotos o bandas escondidas, pero entre los chicos el ambiente fue estupendo. También influyó mi momento vital, fui con 33 años y había chavales de 19, 20 o 21. La diferencia de edad y desarrollo es importante. Yo ya tengo una estabilidad profesional tras 10 años en el sector financiero y la década de los 20 te da un bagaje fundamental sobre la vida adulta. Hay participantes que acuden a estos concursos buscando un impulso para su autoestima. Conozco casos de chicos y chicas que en su momento se sentían “el patito feo” y el certamen les sirvió para mejorar su físico, su estética y ganar seguridad personal. En mi caso, al tener cierta madurez y la vida encauzada, no buscaba la validación de un jurado ni me jugaba el ego en el certamen.

Antón Regal, finanzas sobre la pasarela
Antón Regal, finanzas sobre la pasarela | Cedida

P. Esa madurez permite afrontar la exposición pública de una forma muy distinta.

R. Claro. A mí estar de cara al público no me genera presión. He jugado al baloncesto a nivel profesional en estadios llenos, he presentado eventos multitudinarios e incluso he hecho mis pinitos cantando, que me parece lo más difícil a nivel de vergüenza.

P. Precisamente ganó la prueba de talento cantando. ¿De dónde viene esa faceta musical?

R. Soy un pasteloso con la música. Mi padre escuchaba mucho a los grandes del bolero, como Luis Miguel, y de adolescente fui sumando mis propias influencias, como Álex Ubago. Hoy en día me siento cómodo en el estilo crooner de Frank Sinatra o Michael Bublé, que encaja muy bien con mi tono de voz. Desde los 13 o 14 años me salía de forma natural cantar e imitar voces. Como jugué al baloncesto profesional hasta los 20 años, no pude desarrollar esa faceta de forma continua, pero siempre tuve como referente a ese personaje de High School Musical que jugaba al básquet y cantaba a la vez (risas). Hace un par de años me animé a ir a clases de canto y a probarme en escenarios. Para mí la voz ha sido un proceso de autoaceptación, como cuando empezaron los audios de WhatsApp y nos horrorizábamos, pero con el tiempo le vas cogiendo cariño a tu propia voz y disfrutas sin juzgarte tanto.

P. Además del concurso de talento, ¿qué otras pruebas tuvieron que superar durante el certamen?

R. Hubo varias. La de estilo, que ganó Míster León; la de favorito del público a través de votaciones en redes y plataformas, y la de mejor físico, que se la llevó el representante de Guipúzcoa, que es entrenador personal… Eran 6 o 7 pruebas. También estuvo la prueba de inglés, que fue una especie de prueba encubierta durante las entrevistas con el jurado la mañana de la gala final. Sé que ahí se descartó a mucha gente, porque el nivel de inglés es clave de cara a enviar candidatos a certámenes internacionales.

P. En el desfile de trajes regionales se vistió de gaiteiro.

Antón trabaja como asesor financiero en Barcelona.
Antón trabaja como asesor financiero en Barcelona. | Cedida

R. ¡Eso fue toda una aventura! Me salvó la vida un chico de Ourense llamado Iván Clarete, que había participado en un certamen similar un par de años antes y tenía el traje. Justo en esas fechas, tres socios y yo estábamos inaugurando un local en el centro comercial Ponte Vella de Ourense. Entre la apertura, el trabajo en Barcelona y el certamen a finales de mes, no me daba la vida para buscar vestuario. Si no fuera por él, habría salido sin traje al desfile regional y me habrían penalizado. Por suerte el traje me sirvió, aunque al tener las piernas tan largas temía no entrar en los pantalones cortos y las medias (risas).

P. Mencionaba su etapa en el COB. ¿Qué valores del deporte mantiene presentes en su día a día?

R. Sobre todo la disciplina, aunque admito que soy más disciplinado ahora que cuando jugaba con 18 años. El deporte te enseña a trabajar duro, a asumir el fracaso como parte del aprendizaje y a levantarte cuando las cosas no salen. Aunque no me dediqué al baloncesto al 100% como me habría gustado, me dejó grandes amigos, aprendizaje de vida y un hábito de salud física y mental clave. Para mí el ejercicio es un recurso emocional, si tengo un mal día, entrenar me cambia el cuerpo y la cabeza.

P. Su altura se sale de los estándares habituales del patronaje masculino. ¿Siente que falta diversidad en la moda para hombres?

R. Estaría encantado de que se abriera el abanico, aunque entiendo la parte comercial. Quienes medimos dos metros somos un porcentaje muy reducido de la población y a las marcas no siempre les compensa patronar para nosotros. Da rabia no poder comprarte la ropa que quieres sino la que encuentras de tu talla, pero afortunadamente hoy en día puedes pedir por internet o hacerte trajes a medida, que es lo que hago para trabajar. A nivel publicitario también me ha tocado vivir anécdotas y en algún anuncio han tenido que poner a otros actores sobre elevadores para encuadrar el plano, o incluso me han llegado a descartar de un anuncio de coches porque decían que, a mi lado, el vehículo parecía pequeño (risas). Son los pros y los contras de ser alto. Igual que sufrir en los aviones o intentar no tapar a la gente en los conciertos. Los altos somos un poco como los elefantes de la naturaleza, seres tranquilos y pacíficos que intentamos no molestar ni tapar la vista a los demás.

Junto al ganador y el primer finalista de Míster International Spain.
Junto al ganador y el primer finalista de Míster International Spain. | Cedida

P. ¿Cree que la moda y los certámenes masculinos están ganando terreno o sigue existiendo mucha distancia con la repercusión femenina?

R. El propio director del certamen me comentaba que las impresiones de los concursos femeninos siguen siendo hasta ocho veces mayores. Yo abogo por la igualdad de oportunidades, pero me dedico al mundo financiero y entiendo cómo funciona el mercado. La demanda y el interés del público mayoritario siguen estando más volcados en la imagen femenina. Aun así, es un sector que va progresando. Hace quince o veinte años la repercusión de los certámenes masculinos en televisión era residual, salvo casos puntuales como el de Jorge Fernández. Es un proceso paulatino, similar al que vive el deporte femenino respecto al masculino, donde el interés irá ajustándose con el tiempo.

P. ¿Y cómo reaccionaron sus compañeros del sector financiero al saber que se presentaba a Míster España?

R. Con muchas bromas, claro (risas). El típico “¡Hombre, qué pasa, Míster!”. Pero me lo tomé con naturalidad. Antes de ir hice una reflexión, que es que tanto si la gente te aplaude como si se ríe, la memoria es cortísima. En un par de semanas todo el mundo se olvida y vuelve a sus vidas. Lo importante es la experiencia que te llevas tú.

Recogiendo su trofeo como segundo finalista.
Recogiendo su trofeo como segundo finalista. | Cedida

P. Para terminar, ¿qué proyectos tiene en el horizonte?

R. Tras quedar como segundo finalista existe la opción de ser seleccionado para algún certamen internacional, pero de momento no hay nada confirmado y tampoco es algo que busque. A mí me apasiona mi trabajo como asesor financiero, que se basa en construir y mantener relaciones con las personas. Entre mi profesión, el nuevo negocio que hemos abierto en Ourense y la música, tengo la agenda llena. De hecho, quiero enfocar mi tiempo libre en seguir con las clases de canto y actuar en locales de amigos, porque la música la disfruto muchísimo. En la moda sigo en agencias y haciendo castings cuando salen, pero lo planteo simplemente como un complemento.

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