Pablo Freire, la premiada lógica de las matemáticas
VIDA
A sus 17 años, este estudiante del IES As Lagoas de Ourense se ha consolidado como una de las jóvenes promesas de las matemáticas a nivel mundial, acumulando metales en citas internacionales como las de Australia y China. Criado en un entorno donde el miedo a los números no tenía cabida y comparando su disciplina con la de un atleta olímpico o un músico, Pablo Freire repasa su fascinación por la astronomía, las claves de su éxito académico y sus duras rutinas de estudio. Además, lanza una clara reivindicación al sistema educativo español reclamando un respaldo institucional y unas facilidades equiparables a las que reciben los deportistas de élite o los alumnos de conservatorios.
Pregunta. ¿Cómo y cuándo descubriste tu vocación por las matemáticas?
Respuesta. Durante en el confinamiento, que me pilló en quinto de Primaria, me interesé mucho por la Astronomía, y me di cuenta de que las matemáticas iban a ser muy necesarias si quería aprender más del tema. Después, cuando estaba en sexto de Primaria me presenté al programa Estalmat-Galicia, que es el programa para la estimulación del talento matemático de la Universidad de Santiago de Compostela, y entré. Durante tres años iba los sábados a la USC por la mañana a los talleres que se impartían allí, donde se hacen actividades muy interesantes en las que ves lo grande que es el campo de las matemáticas y cuántas aplicaciones tienen.
P. Afirmas que las matemáticas te resultan sencillas y que logras ver belleza al estudiarlas. ¿Qué es exactamente lo que te fascina de ellas frente a otras materias académicas?
R. Las matemáticas son lógicas. Con paciencia, un lápiz, un papel y libros de matemáticas puedes ir aprendiendo tú solo y mejorando sin darte cuenta. Es posible construirlas mediante demostraciones, entendiendo siempre todo lo que estás haciendo. En muchos casos, usan ideas de forma muy ingeniosa y creativa, ahí es donde veo la belleza.
P. Siendo hijo de matemáticos y estudiante del IES As Lagoas, ¿hasta qué punto influyó tu entorno familiar y el apoyo de tus profesores en tu desarrollo académico?
R. En mi casa el miedo a las matemáticas no existe. Yo nunca escuché “las matemáticas son muy difíciles, ten cuidado”. Eso me libró de los prejuicios y de la fobia que alguna gente parece tener. También es cierto que en mi casa, hay muchos libros de Astronomía y Matemáticas, de alguna manera, pudo ser más fácil que me interesara por ellas que por otras materias.
P. Normalmente es una asignatura un poco “odiada”. ¿Por qué crees que hay tantos prejuicios en torno a ella?
R. Porque no basta con memorizar, es muy importante esforzarse más por entenderlas, porque requieren paciencia. Para ello conviene también eliminar los prejuicios y presentarlas como algo bello y fascinante para que la gente no les tenga miedo.
P. Tras haber conseguido la medalla de plata en la Olimpiada Internacional de Matemáticas en Australia y el oro en la Olimpiada Iberoamericana, ¿cómo se vive la experiencia de competir contra cientos de jóvenes de todo el mundo?
R. El año pasado me fui a Australia para la Internacional y a Chile por la Iberoamericana. Este año me fui a China y a Argentina. Las dos veces volví con plata en la Internacional y Oro en la Iberoamericana. Viajar y conocer gente de todo el mundo con los mismos intereses que tú es muy divertido, emocionante y estimulante.
P. Mencionaste que el “jet lag” y la falta de tiempo de adaptación en Australia te impidieron resolver el quinto problema y alcanzar el oro. ¿Cómo se gestiona esa presión psicológica y física en una competición de élite?
R. El problema cuyo fallo me alejó del oro el año pasado fue el primero, que era el más fácil. Son cosas que pasan. Este año, María Gaspar, que es la la presidenta de la Comisión de Olimpiadas de la RSME, consiguió financiación con mucho trabajo para que pudiésemos llegar a China unos días antes y poder descansar antes de las pruebas, y aún así, el oro se me volvió a escapar por dos puntos. Una Olimpiada Internacional es muy difícil y te pones muy nervioso.
P. Mirando al futuro, ¿cuáles son las próximas competiciones a las que irás?
R. En principio, si todo va bien, me voy a presentar a la Fase Local de la Olimpiada Matemática que se celebra en Santiago de Compostela en enero de 2027. De ahí, los tres primeros clasificados pasarán a la Fase Nacional de la Olimpiada Matemática Española, que será en Almería. Y en Almería, los primeros seis clasificados serán los que participen en la Olimpiada Internacional, que toca en Hungría. Es decir, de momento, la única competición prevista es la de la fase local en Santiago.
P. Dedicas unas cuatro horas diarias al estudio, que aumentan en periodos vacacionales, comparando tu disciplina con la de un músico. ¿Cómo es un día corriente en la rutina de preparación de un olímpico de las matemáticas?
R. Como la de un atleta olímpico. Disciplina y horas de estudio. Evidentemente hay que comer y dormir bien. Y descansar también. También entreno a bádminton en el club Athlos dos días a la semana para desconectar y mantener la forma física.
P. Para ti, dedicar tu tiempo libre a resolver problemas y números es tan satisfactorio como para un futbolista ganar un partido. ¿Te queda espacio para desconectar de los números o forman parte de tu ocio diario?
R. Las matemáticas ya son mi desconexión, pero claro, hago otras cosas también. Me gustan los juegos de tablero que involucren más estrategia que azar, el bádminton y la playa.
P. Has reivindicado en varias ocasiones que los estudiantes de matemáticas de alto rendimiento deberían contar con el mismo respaldo y facilidades, como plazas reservadas o adaptaciones curriculares, que los deportistas de élite. ¿Qué cambios consideras más urgentes en el sistema educativo español para apoyar el talento precoz?
R. Para empezar, creo que es injusto que no tengamos plazas reservadas en las Facultades de Matemáticas como tienen los deportistas de élite. Entiendo que se haga para ellos, pero no entiendo que para nosotros no sea igual, y además es un agravio comparativo. Luego existen otras cosas mejorables, por ejemplo, un alumno de Conservatorio que esté cursando Bachillerato tiene una materia optativa convalidada, pero yo no. Además, a diferencia de muchos países, aquí no hay centros o instituciones de élite especializadas en matemáticas, pero sí para deportes.
P. Con tan solo 17 años, ya te encuentras entre los mejores estudiantes del mundo en tu franja de edad. ¿Qué consejos le darías a otros jóvenes a los que las matemáticas les resultan lejanas, difíciles o puramente mecánicas?
R. Los consejos yo creo que tienen que venir de gente más experimentada. A mí me parece que lo más importante es no tener miedo al fracaso.
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