Bangus, artesanía textil irrepetible
VIDA
Tras la firma Bangus está Alejandra Bangura, una emprendedora que, a pesar de haber crecido en el taller de costura de su bisabuela y abuela, la inquietud por coser le llegó a los 28 años, cuando en sus manos cayeron libros y apuntos del trabajo que realizaban en casa sus antepasados. Desde ese momento, aunque ya sabía coser, empezó a formarse en patronaje para avanzar y poder crear sus propias prendas. Amparada bajo el sello de Artesanía de Galicia, son las camisas las que mejor la identifican, pero no deja de lado los complementos como bolsos, pañuelos de pelo africanos o coleteros. Eso sí, con mucho color, alegres y de clara inspiración que nos hacen regresar a las décadas de los 50 - 60 y 70.
¿Cuándo comenzó a interesarse por la costura?
La verdad es que me llegó ya de mayor. Tendría alrededor de 28 años, con mis estudios acabados, cuando mis tías ya se hicieron mayores y me dieron todos los libros y apuntes familiares. Fue en ese momento cuando decidí empezar en una academia para formarme en la parte más teórica y aprender patronaje a lo largo de cuatro años.
Me habla de libros y apuntes familiares, entonces, ¿en su casa ya se cosía?
Sí. Mi bisabuela cosía para Argimiro Rodríguez abrigos y tallas grandes. Mi abuela también cosía, así que recuerdo pasar muchas tardes con ellas y, lo típico, me dejaban un paño para que me entretuviese y fuese aprendiendo.
Y al final ese poso acabó surtiendo efecto.
Dejaron huella y fueron las que me aprendieron a coser, pero sabía que mi inquietud por coser iba más allá. De ahí lo de aprender patronaje, ya que aunque rescato patrones vintage -de los años 50-60 y 70- quería profundizar un poco más en la costura.
¿Cuáles fueron las primeras prendas que salieron de su taller de artesanía textil?
Al principio, hacía solo customizaciones cosiendo sobre camisetas ya hechas con toques muy personales y diferenciadores. Haciendo muñequitas, algún complemento… y poco a poco me fui metiendo en la costura. Y, una cosa me fue llevando a otra, a la vez que mi interés crecía y quería seguir avanzando, que fue cuando me formé en la academia.
¿Cómo definiría su estilo?
Me inspiro en los modelos de los años 50-60 y 70, haciendo una reproducción vintage, ya sea con piezas o con telas antiguas o con retales que encuentro hoy en día pero que evocan esos años. Telas que voy combinando -hago también patchwork- pero siempre en esa línea. Un estilo Rockabilly, Ye-ye… siguiendo también estos estilos musicales.
¿A qué se debe que haya optado por esta línea en particular?
A mí me gusta mucho la música de ese estilo, y los que la seguimos también tenemos un estilo característico a la hora de vestir. Y, para mí, fue en esos años cuando la moda más marcó a toda una generación según sus gustos musicales. Así, en mi casa siempre se escuchó rock, Funky… incluso mi hermano, David, toca en un grupo, The Phantom Dragsters, además de pintar y dibujar, lo que hace que algunas de mis prendas partan de sus diseños.
Además de camisas, los complementos son también una parte importante de su propuesta.
Los complementos nacen de las mismas prendas, de los retales sobrantes. Es una forma de sacar más partido y aprovechar al máximo los tejidos reutilizándolos. Así tengo neceseres, cintas de pelo, bolsos de diferentes tamaños. Es también una apuesta por la sostenibilidad.
Ahora que lo comenta, sí que es verdad que últimamente parece que los consumidores están más concienciados con un consumo respetuoso.
Creo que ahora se camina hacia invertir más en una prenda para que tenga una mayor duración, que las prendas muy económicas de rápido consumo. Una prenda bien cosida, a mano, además de durar muchísimos años, son únicas y muy personales. Además, en cuanto al respeto con el entorno, la industria de la moda llega a tener un importante impacto negativo en el medio ambiente. Según un estudio, es responsable del 10 % de las emisiones mundiales de carbono, más que los vuelos internacionales y el transporte marítimo combinados.
En ese sentido, incluso se atreve a crear prendas reversibles.
Sí, son una especie de dos en uno. Con lo que, sin comprar tanto, tienes dos opciones para combinar con tu fondo de armario.
¿Y los complementos?
Como te comentaba, es una forma de aprovechar la tela. Desde bolsos piramidales para resaltar un look, a pañuelos africanos.
¿Dónde se pueden encontrar sus prendas?
Llevo mis prendas a muchos festivales de música. El Festival Ye-Ye de Gijón, el Purple Weekend de León, a festivales rockeros… en ellos, además de vender mi trabajo, también encuentro inspiración. Además de en alguna tienda de Allariz y Ourense, y en mi página web (www.bangusmarket.com) y redes sociales.
¿Trabaja con encargos?
Sí, si no sería imposible poder llegar a mucha gente. Gente que toca música, alguna amiga para eventos o galas, tallas concretas o grandes, o diseños en concreto.
Las tallas, un pequeño gran debate que siempre está presente en el mundo de la moda, aunque cada vez es más inclusiva.
Sí, por suerte la moda se está haciendo cada más inclusiva tanto en tallas, como con personas con discapacidad o algún tipo de enfermedad. Todos ellos visten moda, y ya era necesario hacerlos visibles.
¿Qué le dicen de las prendas que realiza?
¡Les encantan! Son piezas con mucho color, desenfadadas, alegres… Y como tengo algo para todos, “maloserá” que no encuentren lo que buscan.
¿Cuál es su público más fiel?
Gente que ronda los 35-45 años, mayormente, de estética rockabilly, que le gusta este estilo musical, y personas que buscan prendas únicas en su armario que puedan dar un toque más personal a su forma de vestir. Son prendas que, normalmente, no se encuentran en tiendas comunes.
Y llegó el sello de Artesanía de Galicia.
Tras crear una memoria detallada de mi trabajo y crear mi proyecto, me concedieron el Obradoiro que implica estar amparado bajo este sello, lo que ayuda con la promoción, publicidad, asistencia a diferentes ferias… Además de poder impartir obradoiros de artesanía.
¿Talleres de costura?
Sí, con los Artesanos de Ourense. Están abiertos a todas las edades y no hace falta saber costura previamente. Hago, por ejemplo, uno de costura sostenible para todas las edades, y alguna de costura creativa para niños y niñas.
Creo que me estará interesando y no me vendría mal… ¿cuándo vuelven esos talleres?
Toma nota, en septiembre con los artesanos de Ourense.
La costura, ¿es una práctica que está en auge?
Creo que en los últimos años se está recuperando cada vez más. Los obradoiros funcionan muy bien y se apunta mucha gente. Es una satisfacción no saber enhebrar una aguja y que, con paciencia, acabes creando tu propia prenda. Además, se aprende bastante rápido.
Y también es un momento de desconexión para combatir el estrés y prisas diarias.
Tiene algo de terapia. Para la gente de más edad la mantiene activa y ayuda a frenar el deterioro cognitivo. Te mantiene la cabeza ocupada y centrada, estás en compañía cuando hacemos los talleres, y además la satisfacción de ver como de tus manos salen prendas o complementos nuevos hechos por ti mismo.
Personalmente, si le pido que me diga lo que más le gusta coser sería…
Sin duda, las camisas. Estoy muy enfocada en ello, tanto de mayores como de niños, y fue sobre ellas con lo que presenté el proyecto a Artesanía de Galicia. Pero también hago batas, un homenaje a la bata gallega, pero con telas alternativas. Una fusión de un corte clásico y tradicional reinventando los típicos cuadros con estampados más atrevidos.
En cuanto a sus proyectos, ¿en qué está trabajando?
Durante el verano estaré en diferentes ferias y festivales. La más cercana es la V Feria Etnográfica de Loñoá, Pereiro de Aguiar, el día 4 de agosto. Estaré en Monterroso, en Arte de Man de Allariz… y, en octubre, participaré en un desfile con niños de Síndrome de Down en Vigo…
En cuanto a la costura propiamente dicha, quiero dar un impulso a los pañuelos africanos, que es un tipo de complemento que a la gente le cuesta colocar bien, así que busco facilitar al máximo que la gente lo pueda usar sin complicarse mucho. Es un pañuelo que “ya está montado”, pero parece que te has hecho tú misma el nudo.
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