José Gago, el arte milenario de la salud

ENTREVISTA

Las artes orientales en Ourense tienen un nombre propio, el de José Gago. Con más de 40 años de trayectoria en el mundo del Wushu y el Taichi, el ourensano mantiene viva la esencia de una práctica milenaria que aprendió de los descendientes directos de los guardias del emperador, aquellos que atesoraban el secreto de la eterna juventud convertido en movimientos lentos pero eficaces, tanto para defenderse como para conservar una vitalidad y energía envidiables.

José Gago, el arte milenario de la salud

Desde su gimnasio ha entrenado a varias generaciones de expertos en artes marciales que llevan el nombre de la provincia a los más altos niveles de la competición. Durante este mes de julio, todas las mañanas despierta a los vecinos de la ciudad para brindarles esos consejos de cuidado del cuerpo y la mente al aire libre en unos encuentros que se han consolidado en la agenda estival de Ourense.

¿Cómo empezó su historia con las artes orientales?

Esa historia muy larga, son muchos años. A mí me gustaban gustaban mucho las series y las películas de artes marciales, por aquellas películas de kung fu. Conocí a alguien de América que lo enseñaba sy empezamos a entrenar como amigos y después ya empezaron a aparecer maestros aquí en España. En el año 82, dentro de la Federación de Yudo, que es donde está este deporte porque no tenemos federación propia, saqué la titulación oficial en el año 82 y abrí la primera escuela en Ourense. Después ya seguimos dentro de la federación con las actividades, campeonatos y tenía mucho interés en profundizar más, así que en el año 94 nos fuimos a China, a la Universidad de Beijing, para ver directamente cómo era el trabajo de alta competición y al Monasterio de Shaolin para realmente entender que estábamos haciendo el original. Empezamos a destacar porque en el año 95-96 trajimos a los profesores de la Federación China de la Universidad para formarnos en alta competición y empezar a competir a nivel internacional. Eso dio muy buenos resultados y nos ayudó muchísimo a mejorar. A partir de aquellos años, la selección gallega estuvo ya prácticamente siempre como una de las mejores de España. El wushu gallego es uno de los de más alto nivel.

Fue el primer discípulo occidental del Gran Maestro Fu Sheng Yuan. ¿Qué significó esto?

Lo conocimos en el año 97. Fu Sheng Yuan era de la familia de los guardias de los emperadores y el Taichi que hacían ellos, que nosotros conocíamos como un método de salud y de relajación, resulta que era también un arte marcial extraordinario y bastante secreto porque sólo lo practicaban los guardias del emperador y no salía de palacio. Cuando ya se acabó la dinastía y entró la República en 1912, como se quedaron sin “trabajo” tuvieron que empezar a enseñarlo al pueblo, que en aquella época estaba muy debilitado en China. Al ser tan bueno para la salud, se hizo muy famoso y lo sigue siendo precisamente por sus tantos beneficios para la salud. La gente se quedaba impresionada porque está basado en todos los conceptos taoístas de los cambios de energía, de los ciclos de energía en el universo y en el cuerpo, que es el yin yang y en todos los principios de la medicina china. Eso los curaba de tuberculosis, de enfermedades infecciosas y, a partir del 1925-1930, el pueblo iba a las escuelas de marciales pidiendo Taichi y acabo siendo más famoso por los beneficios que aportaba la salud que como arte marcial. Al empezar a trabajar con este maestro aún comprendí más toda su esencia y ese trabajo, diríamos original, es el que estamos enseñando en Ourense.

Una de las clases del gimnasio de José Gago.
Una de las clases del gimnasio de José Gago.

A pesar de que se trata de artes milenarias, ¿ha notado evolución en estos años?

Sobre todo en el aspecto deportivo, porque hay que adaptarlas a la alta competición. La Federación China y el gobierno chino llevan años intentando que Wushu y el Taichi sean modalidad olímpica y, para eso, lo han ido adaptando con saltos y acrobacias que le dan más espectacularidad, aumentan las dificultades y tiene una variación hacia la alta competición, ya no tan enfocado a la lucha para salvar la vida como era en la antigüedad. Pero diríamos dentro de los profesores se conserva esa esencia, que es lo que aprendimos con estos maestros tradicionales, de un arte marcial bonito pero efectivo.

Si algo funciona, ¿para qué cambiarlo?

Exactamente. Se cambia en cuanto a los aspectos de alta competición, pero en cuanto al arte marcial es prácticamente imposible mejorar algo con lo que ellos luchaban a vida o muerte, en desafíos, en los combates y en la guerra. Y ganaban. Y si ganaban es porque lo que hacían era magnífico, era excelente. Entonces nosotros, que no hemos pasado por esas experiencias y esas luchas, qué le vamos a cambiar. Es una suerte recibir esta herencia, recibir estos conocimientos de estos maestros de la familia originales y mantenerlos. De hecho, aquí en Ourense, en España y en Europa, pues pienso que nadie tiene este nivel de calidad de conocimientos y amplitud de conocimientos que tenemos nosotros por esos 30 años contacto que se mantiene hoy.

En todo este tiempo se ha convertido en un referente en Ourense. ¿Cómo fueron estas artes recibidas al principio y cómo fue creándose esa cantera?

En el año 92 entramos en alta competición y ya tuvimos varias medallas en el campeonato y lo mismo en los años posteriores. En aquella época nos recibieron en el Concello porque veníamos de ganar varias medallas en el Campeonato de España y ya participamos en los internacionales, pero desde el 94 aquello se convirtió en una rutina. Es decir, no hay año ya que no traigamos un montón de medallas del Campeonato de España y medallas internacionales. Parece que se ha vuelto algo normal, pero de normal no tiene nada. Es el trabajo de tantos años, somos el único gimnasio, tal vez en España, que todos los años tiene campeones prácticamente en todas las modalidades.

Participantes en las clases de Taichi del Xardín do Posío.
Participantes en las clases de Taichi del Xardín do Posío.

¿Qué es lo que más le llama la atención de la cultura china?

Me llama mucho la atención la medicina china, que también he estudiado, y las artes marciales, el hecho de que sean tan eficaces. Aunque lo que se ve en las películas siempre es exagerado, como en las de vaqueros, realmente ahí hay un conocimiento que es cierto. En diciembre vino un equipo de maestros e hicieron una demostración en la gala +Deporte y la gente quedó impresionada porque verlos es realmente fantástico. Al conocer a los maestros vi que realmente, a pesar de que en las películas esa fantasía es una pequeña exageración de la realidad, las artes marciales chinas tienen una espectacularidad y una efectividad fantástica y al mismo tiempo, como decía, sus resultados no están hechas para ser bonitas o sólo para ser eficaces en el combate, sino que se preocupan de la salud y de que eso que estás haciendo puedas mantenerlo con 80 años. Ellos querían que eso les ayudara en la defensa personal, pero también que les ayudar a mantener esa vitalidad, esa fuerza. Es realmente muy interesante, muy enriquecedor. No pensaban sólo en la capacidad marcial, sino en cuidar a la persona y a la salud.

¿Y cuál diría que es el mayor contraste entre la cultura china y la nuestra?

Nosotros hacemos las cosas para aparentar, para la fachada, pero ellos se cuidan por dentro. Lo que hacen vale para la defensa personal, pero también es correcto para que el cuerpo se mantenga con vitalidad y energía, no sólo ahora, de cualquier manera para pelear, sino que eso sea un movimiento correcto, biomecánicamente perfecto de acuerdo a los principios de la medicina. Al mismo tiempo que me cuido, aprendo a defenderme y puedo tener 40, 50 o 60 años, como tengo yo que tengo 66, y seguir teniendo esa vitalidad. Eso es lo impresionante de este trabajo.

José Gago, en el gimnasio Dinamic.
José Gago, en el gimnasio Dinamic.

Más allá de todos los beneficios físicos, ¿cuáles son los beneficios mentales para la época de locura que vivimos?

Siempre fue una época de locura. Si ahora lo es, antes, sin hospitales ni nadie a quién llamar, vivían con estrés y animales salvajes por todos los lados. Entonces la persona tenía que estar en una lucha continua de supervivencia para cuidarse, para sobrevivir, para no ser robado. Para ellos también era un estrés continuo. Esto es la diferencia, como decía, de nuestra gimnasia, que es para la fachada. Lo de ellos siempre fue esa actitud mental, esa concentración, esa serenidad para afrontar las cosas uno mismo al no haber tiempo ni recursos. Las familias que desarrollaban estas cosas eran como un tesoro. Cada pueblo, cada ciudad que tenían un maestro, lo cuidaba y lo veneraba como príncipe porque era alguien que les aportaba mucho.

Con la venia

1. Un libro.

- El mío, “El auténtico Taiji de la Familia Yang”. Pero primero la Biblia.

2. Un plato.

- El pulpo.

3. Una afición.

- El wushu.

4. De pequeño quería ser…

- Pintor. Dibujaba muy bien, en el colegio me mandaban a enseñarle mis dibuos al director.

5. Cuando se mira al espejo ve…

- Un hombre mayor.

6. Una manía

- Perfeccionar.

7. Un defecto.

- Trabajar demasiado.

8. Una virtud.

- La constancia.

9. Un viaje pendiente.

- Sudamérica, nunca estuve allí.

10. Un lugar para perderse.

- China.

11. Pierde la calma cuando…

- No me hacen caso.

12. Recobra la calma con…

- Con el taichi.

13. Un sueño.

- La Federación Española de Wushu.

Contenido patrocinado

stats