María y Beatriz, un viaje de solidaridad y cooperación de Ourense a Guinea Bissau

MÉDICAS

Beatriz Costado y María Rodríguez son dos jóvenes médicas que están haciendo su residencia en la ciudad y que hoy, día 3 de noviembre, emprenden un viaje a Guinea Bissau para llevar a cabo su labor como sanitarias, pero también como educadoras en aspectos de salud, sexualidad… Lo hacen a través de la asociación Furgoneta Solidaria que lleva años ayudando en una pequeña localidad del país. Una ayuda centrada en el ámbito sanitario, llevando, además de la ayuda profesional de Beatriz y María, la de nueve enfermeras más y una matrona, un cargamento de material médico y medicinas que han recogido a lo largo de los últimos meses.

María y Beatriz.
María y Beatriz.

Antes de nada, y para ubicarnos, ¿qué es la Furgoneta Solidaria?

Beatriz: Se trata de una Asociación de cooperación al desarrollo que se centra principalmente en el ámbito sanitario, tanto en la parte asistencial como en la prevención y promoción de la salud. Aunque parte de su acción, también se dedicamos al ámbito de la educación mediante un programa de apadrinamiento escolar y mediante el apoyo institucional.

¿Cuándo surgió esta iniciativa solidaria?

María: Nació de la mano de Natalia Rodríguez, enfermera desde hace más de 20 años del Servicio 061 de Galicia y con formación en enfermedades tropicales y cooperación internacional.

Beatriz: Fue en el año 2012 cuando consigue, gracias a la donación de Ambulancias As Burgas de Ourense, una furgoneta que arregla y prepara y que, con la ayuda de mucha gente, consigue llenarla con material médico, escolar y ropa. Junto a otros voluntarios emprende un viaje desde Lugo, de donde es ella, hasta la aldea de Gambasse, en Guinea Bissau, a más de 5.600 kilómetros. Fue en ese momento cuando se hizo realidad la Asociación “Furgoneta Solidaria a Guinea Bissau”.

Muchos kilómetros realizados desde su creación…

Beatriz: ¡Muchísimos! Se suelen hacer tres viajes al año con diferentes personas. Una vez allí, demás de llevar a cabo diferentes proyectos en el ámbito de la asistencia sanitaria y llevar material, se realizan otros como el útlimo realizado que fue la construcción de un pozo y la instalación de una potabilizadora que suministra agua apta para consumo humano al poblado.

¿Cómo funciona, en rasgos generales, la Furgoneta Solidaria?

María: La asociación recoge donativos de farmacias, particulares, entidades… además de comprar medicamentos gracias al aporte económicos gracias a la colaboración de la gente. Una vez que se consigue el material, se pone en marcha todo lo necesario para el viaje. Desde las personas que van a viajar a Guinea como voluntarias hasta el material en sí.

Y, ahora, centrándonos en su caso, ¿cómo se decidieron a embarcarse en este viaje?

María: No hemos sido las primeras ni seremos las últimas, eso espero, en participar en esta experiencia de voluntariado. El pasado año se fueron unas compañeras con esta misma organización y, a su regreso, nos hablaron tanto de la experiencia, que nos quedaron ganas de vivirla también.

Beatriz: Aunque es un trabajo duro, vinieron muy contentas y agradecidas. Así que pensamos que sería una rotación que nos iba aportar muchísimo.

¿Hay muchos voluntarios?

María: En la asociación se acoge a todo aquel que esté dispuesto a colaborar, siempre en el ámbito sanitario. Y como son varios viajes al año, siempre es necesario contar con gente. Ya no solo para el viaje, sino también para la labor de recoger y clasificar el material.

En esta ocasión, ¿cuántos viajan?

Beatriz: Vamos nosotras dos como médicas, que estamos haciendo la residencia en el Centro de Salud Nóvoa Santos, y nueve enfermeras, todas de Galicia. Y una matrona que va desde Madrid.

¿Cómo se han preparado para este viaje?

Beatriz: Aparte de las vacunas, hemos tenido dos cursos especializados en Medicina Tropical, que nos impartió la misma Natalia Rodríguez en el Colegio de Enfermería de Lugo.

María: Los requisitos para ir son estar formada en el ámbito sanitario, seas enfermero o médico, hacer el curso que comentaba Beatriz, y que estés dispuesto a colaborar recaudando medicación u otro material entre toda la gente que te rodea e instituciones.

¿Hay algún límite en cuánto al material por el viaje en sí mismo?

Beatriz: Más que límite, es priorizar lo indispensable como los antibióticos o analgésicos. Además, tenemos que resaltar que los protagonistas y en lo que más se centra esta acción es en los niños.

Y una vez allí, ¿dónde van a trabajar?

María: En nuestro destino hay dos consultorios en los que se trabaja. Pero no sabemos lo que nos vamos a encontrar… no podemos tener las expectativas muy altas porque, aunque hayan trabajado mucho en mejorar las condiciones, no deja de estar donde está y somos conscientes de que la realidad se aleja mucho de lo que vemos en nuestro día a día.

Beatriz: En el consultorio está toda la medicación clasificada, espacio para nebulizar un paciente, camillas tanto para uso ginecológico, atender un parto o una consulta rutinaria… y una sala de espera. Una sala de espera muy curiosa, ya que los pacientes se sientan alrededor de un árbol a que llegue su turno.

¿Cuánto tiempo van a pasar allí?

Beatriz: Un mes.

¿Qué les dijeron en casa cuándo les contaron que se iban, nada más y nada menos, que a Guinea?

María: Mucha gracia no hace… aunque sabemos que están orgullosos. Es que al final te enfrentas a un mundo totalmente desconocido. Del que no se sabe mucho y que lo que te vas a encontrar lo vas a descubrir “in situ”.

Beatriz: Al final te enfrentas a que vas a un lugar en el que si tienes una “simple” apendicitis puede ser letal, con recursos limitados. Y aquí estamos acostumbrados a unos recursos que nada tienen que ver con eso. Así que es normal que nuestros padres teman que un pequeño corte se convierta en un problema grave.

Una preocupación de los padres siempre es si sus hijos van a comer bien…

Beatriz: (risas). Sí. Pero luego al venir ya tendremos cocina casera. Aunque la preocupación va más allá…

María: Sí, y a mí es lo que más me preocupa. No por la cantidad ni el sabor, sino por las preparaciones. Nuestros hábitos son otros y puede que no tengamos la misma inmunización que ellos. Por eso también llevamos a cabo un programa de educación de salubridad, además de sanitaria. Es gente que no está acostumbrada a lo que para nosotros es un simple lavado de manos.

¿Cómo se prevé su día a día?

Beatriz: Por la mañana, será consultorio y, por la tarde, lo que venga. Y lo que decíamos, llevar a cabo una labor de educación para la salud, ambiental, de sexualidad, seguimiento de embarazadas, partos, control del estado de los niños…

María: Priorizar, hacer un triaje pasando los más graves primero y los otros esperando. Un poco seguir el método que se hace aquí, pero a miles de kilómetros y con otras condiciones.

Me decían que la salud de los niños es uno de aspectos en los que se van a centrar.

María: Es muy triste pensar que el lugar donde naces te marca para tenerlo “todo”, a no tener nada. A la misma edad de un niño aquí a uno en países en vías de desarrollo, marca la altura, el peso, la constitución…

Beatriz: En el caso del lugar donde vamos, cabe resaltar además que un 40% de niños son portadores del VIH. Aquí es impensable hacer un cribado a niños por la posibilidad de tener VIH. Y allí tienes que dar por hecho que lo tienen.

Hoy, domingo día 3 de noviembre, es la fecha de inicio del viaje, ¿cómo se sienten?

María: Pendientes de lo que nos vamos a encontrar. Por el shock, la realidad. Creo que desde el momento en el que pongamos un pie en el aeropuerto de Guinea, todo va a ser un mundo de contrastes.

Beatriz: Con cierto miedo también a la realidad y a las injusticias que nos vayamos encontrar por el simple hecho de nacer allí y no aquí.

¿Cómo va a ser el viaje?

María: Desde Oporto hacemos escala en Casablanca. Luego volamos a Guinea y allí nos recogen para llegar a Gambasse. Tendremos un guía interprete y a partir de ahí… lo que venga.

Beatriz: Llegaremos a las 04,00 horas, y contamos que nos estén esperando. Que nos han dicho que allí los tiempos van a su propio ritmo.

¿Qué es lo que más miedo les da?

Beatriz: Enfrentarnos a una patología que desconozcamos, que no podamos solventar. Aunque llevemos todo con mucho protocolo, guías, estemos formadas, vamos a un sitio nuevo con otro tipo de enfermedades y afecciones. La medicina no son libros y cada paciente es cada paciente.

María: Y allí no hay compañeros en los que te puedas apoyar para comentar y tener otras visiones. Algo que, por otra parte, nos va ayudar a ganar en autonomía.

En un mes regresan, a parte de pedirles que me cuenten su experiencia, adelantándonos, ¿cómo creen que van a regresar?

María: Es una pregunta muy difícil. Va a ser un shock brutal. Lo que es seguro es que la vida es mucho más sencilla de lo que pensamos.

Beatriz: Suena a tópico, pero supongo que viendo que hace falta mucho para ser feliz. Que tenemos cosas demás y nos quejamos por cosas sin la mínima importancia.

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