Rocío De Prado: un libro de memoria, sentimientos y familia

VIDA

El interés por descubrir su pasado, creando su propio árbol genealógico, llevó a Rocío De Prado a ir compilando historias y recuerdos, anécdotas y vivencias, mitología y contiendas en el que la realidad se entremezcla con la ficción dando lugar a su primera novela “El bosque de los Igmas. Memorias de mis ancestros”. Un universo de personajes que nos lleva a viajar en el tiempo con relatos, acompañados de gráficos y litografías, y cuya saga ya está de camino. Para la autora un libro “sanador”. Para quien lo lea, la empatía de muchas sensaciones compartidas por todos los humanos.

Publicado: 08 sep 2024 - 21:30 Actualizado: 09 sep 2024 - 07:55
undefined
undefined

Para entender el porqué de este libro, “El Bosque de los Igmas. Memorias de mis ancestros”, es necesario que nos de unas pinceladas de su historia personal y familiar.

Mi padre emigró a México desde Podentes, A Bola, por los años 50, donde ya residían sus hermanos. En uno de sus regresos a Galicia, se reencontró con mi madre, de Celanova, se casaron y ambos viajaron a México donde nacieron mis cuatro hermanos mayores. Por cosas del destino, regresan a España, donde nace mi quinto hermano. Todos ellos pasan unos años en Celanova, con toda la extensa familia que somos, sumando vivencias del rural, de encuentros, de fiestas, de trabajos con los vecinos… Hasta que, nuevamente, todos regresan a México, y es ahí cuando nací yo. Así que a mí no me tocó vivir todas esas historias de las que oía hablar a mis hermanos y padres, y crecí con cierta “morriña” por no haber sido partícipe de ellas. Fue con siete años cuando por primera vez vengo a Celanova y luego, hasta los 30 ya no regresé. En 2016 emigré de México a Colorado, EE.UU. con mi marido e hijo y, desde hace un par de años, vivimos en Vigo.

Ya ubicados, ¿cuándo empezaron a fraguarse sus páginas?

Fue cuando vine a Galicia con 30 años, cuando empecé a hablar con toda la familia y a sumar vivencias y anécdotas de cada uno de ellos. Preguntando y preguntando fui creando un árbol genealógico que se remonta a más de 400 personas entre ambas familias. Tras esta primera semilla, en el año 2019 mi madre viene a visitarnos a Colorado y yo empiezo a grabar todo lo que me cuenta de su infancia y recuerdos hasta que, repentinamente, fallece. Es ahí cuando decido ordenar todo lo que tengo de mis ancestros y darle forma de libro. Un libro que cuenta historias en base a una despedida: la de mi madre.

¿Cómo definiría personalmente este libro?

Obviando que sitúo las historias que cuento en el siglo II A.C., son historias de personas comunes que realmente suceden, obviamente de forma ficcionada, con matices históricos y mitológicos; con temas contemporáneos de romance, migración y guerras. Se abordan sentimientos de valentía, traición, vivencias de dolor, separación, pérdida; como también sobre los valores de amistad, amores y pasiones. Un libro con realidad en historia y geografía que aún contando historias de hace miles de años, pudieran ser sucesos contemporáneos y comunes a los lectores.

Según iba escribiendo sus páginas, ¿cómo se sentía?

Fue una especie de catarsis, con un efecto liberador e incluso de sanación. Según reflejaba en palabras las historias que escuché de mi madre, de mis hermanos, sumadas a las que he vivido, con otras en las que dejaba volar la imaginación dando paso a la fantasía, iba encontrando cierta calma. Aún habiendo episodios en los que no podía evitar llorar con el recuerdo que venía a mí de esos momentos vividos. Fue una forma de enfrentarme con algo que me cuesta un poco, que es abrirme y mostrarme vulnerable.

Además de las historias, está la documentación para ubicar histórica y geográficamente la novela.

Es una novela de ficción, pero sí que tiene una investigación muy profunda y de diversas fuentes, de los celtas, de las guerras celtíberas, las tradiciones, las costumbres, el nacimiento de leyendas… hasta que le di forma a todo el conjunto sumado a lo que ya tenía y a lo que llamo “inspiración prestada”.

Rocío con su madre, Marisa.
Rocío con su madre, Marisa.

¿“Inspiración prestada”?

Recojo referencias a la poesía de mi padre Arsenio, de un hermano de mi madre, Monseñor Ricardo, que vive en EE.UU.; como escritos de Curros Enríquez, o del escritor de la “Queimada”, el vigués Mariano Marcos de Abalo. Con ellos hice un blog para rendirles un mayor homenaje y agradecerles de algún modo las referencias que tomé. Al final de la novela está la liga y referencia para lectura de estos artículos.

Ha creado todo un universo pieza a pieza.

Te diré que entre mis aficiones están el hacer rompecabezas… tanto que puedo hacer un puzle de 1.000 piezas en seis horas (risas). Entonces, de alguna forma se me une este factor, con el de ser fotógrafa con una visión especial de las cosas; digamos que tengo la virtud de saber donde falta la última pieza. Y el libro tiene, sin querer o queriendo, muchos juegos mentales, como el paso de los años. El que me haya ido a contar una historia a.C. es porque me fascina que los años corran al revés. Así, tengo todo un listado -que me llevó meses- de como los años correrían a la inversa, y a la par, saber cómo cada personaje iría cumpliendo años y en qué etapa de su vida estaría en relación a los demás, según los años iban hacia atrás. Al inicio del libro también hay un mapa que marca todos los lugares que el lector va a recorrer según avanza en la narración.

Y también un lenguaje muy especial.

Me he tomado algunas licencias literarias usando gallego, francés, latín… sabiendo que en esas fechas no existían esas lenguas, ¡pero era importante que la abuela hablase gallego! Y he creado una interpretación propia en la composición de los nombres, que consiste en cambiar las consonantes de las primeras sílabas -algo tomado de mi infancia-, o de escribirlos al revés. Es también un juego y reto al lector que puede encontrar nombres reales escondidos en ellos y que invito a que descubran.

¿A quién va dirigido el libro?

A todo aquel que se interese por conocer sobre la cultura celta, las historias de nuestros antepasados, y busque viajar de algún modo a su interior. Toca muchas fibras muy internas de los seres humanos y que todos compartimos de algún modo. Claros y oscuros. La dualidad de la vida. Y creo que, a partir de los 14 años, cualquiera puede disfrutar de su lectura.

¿Y a dónde te dirige el libro?

Hay una práctica de la meditación que te invita a cerrar los ojos para ir a ‘tu lugar especial’. El mío siempre ha sido caminar por un sendero hacia un lugar del bosque y sentarme rodeada de naturaleza. De algún modo, con este libro llevo al lector por senderos que te acercan a emociones diferentes, haciendo que te atrevas ‘a sumergirte en ellas’.

Paralelamente, la lectura va acompañada de gráficos y litografías.

Yo soy fotógrafa, así que empecé contando historias con mi fotografía. Creo que las imágenes cuenta historias. Y eso, de algún modo, tenía que acabar manifestándose en el libro y, según iba escribiendo, tenía la necesidad de que el lector viese lo que tenía en mi imaginación. Tirando de mi familia, mi sobrino, Xesús Fajer que es diseñador gráfico, se encargó de la portada y de la mayoría de los gráficos. Mi hijo Julen, que es un buen ilustrador, también se sumó al proyecto. Así como mi sobrina Regina Esteban, que su especialidad es dibujar árboles. Fue un proceso muy interesante y mágico. Yo les iba pasando los textos y ellos hacían el dibujo, aunque realmente parecía que fuese al revés.

¿Qué le dicen los lectores de la novela?

Hasta ahora todo han sido elogios. Aunque también espero que alguien me contradiga para abrir foros de discusión que serán interesantes. Me han dicho que es un libro que te invita a sentarte, y que toca tu interior. La gente me dice que es bueno para leer tanto en momentos de conflicto como de calma. Que te puede ayudar a levantarte, o a ir más adentro para tocar el fondo que necesitas para coger fuerzas. En particular hacen referencia a la prosa y lenguaje que utilizo, que pareciera de una escritora experimentada, y no que sea mi primera novela… ¡me encanta!

Se habla de saga de esta novela.

Efectivamente. Cuando me senté a escribir, me di cuenta que, casi sin querer tenía ya cinco capítulos. Me pareció excesivo, así que reestructuré el primer libro que pensaba dedicarlo a la despedida de mi madre. Con lo cual este primer libro de la saga “El Bosque de los Igmas” ha quedado como “Memorias de mis ancestros”, en el que recojo los primeros tres capítulos. Y el siguiente, que ya está en proceso, ya está anunciado como “Adiós a mi madre”. En principio, serán un total de cuatro libros girando alrededor de los cuatro elementos de la naturaleza, los igmas, y los símbolos celtas.

Contenido patrocinado

stats