Localizados restos infantiles en la excavación de O Castelo, en Vilamartín de Valdeorras

SIGLOS IV Y V DC

Los primeros estudios indican que podría ser el primer cuerpo de un gigurro valdeorrés

Restos óseos localizados en el yacimiento arqueológico de O Castelo.
Restos óseos localizados en el yacimiento arqueológico de O Castelo. | La Región

Los restos óseos infantiles hallados en el yacimiento arqueológico de O Castelo, en Valencia do Sil (Vilamartín de Valdeorras), podrían pertenecer al “primer cuerpo de un gigurro -miembro de este pueblo prerromano- perteneciente a Valdeorras”, según apuntó el codirector de los trabajos, Carlos Tejerizo. Los huesos podrían guardar relación con una de las primeras fases de ocupación de un asentamiento que comenzó a ser utilizado en el siglo I, para después de ser abandonado, volver a ser usados entre el IV y el V.

El hallazgo fue anunciado una vez finalizada la campaña arqueológica de 2026, que promovió el Concello de Vilamartín con la colaboración de la asociación científica Sputnik Labrego, el proyecto Coidarq de la Universidad de Santiago de Compostela, la empresa Tempos Arqueólogos, la Universidad de Salamanca, la Unidade de Arqueología da Universidade do Minho y el Máster de Arqueología y Ciencias de la Antigüedad de las universidades gallegas.

Los análisis indican que podrían corresponder a un individuo perinatal de entre 36 y 38 semanas de gestación

La campaña permitió documentar nuevas estancias habitacionales en el complejo residencial localizado en campañas anteriores, además de la recuperación de abundantes materiales cerámicos y metálicos asociados a los siglos IV y V d. C.

Complejo residencial investigado en Valencia do Sil.
Complejo residencial investigado en Valencia do Sil. | La Región

Inicios de O Castelo

En todo caso, entre los hallazgos destaca la localización de los citados restos óseos. “Encontrar un individuo infantil en estos contextos resulta relativamente extraño para las cronologías que manejamos del final del Imperio Romano”, explicó Celtia Rodríguez González, directora de la excavación. Inmediatamente, añadió que “este tipo de prácticas son más conocidas en sociedades prehistóricas, protohistóricas y en contextos del cambio de Era, como se ha documentado en otros yacimientos de Galicia, como A Lanzada, en Sanxenxo, donde se identificaron individuos infantiles del siglo I d. C. en un espacio de patio. En el caso de O Castelo, la estratigrafía parece indicar que este hallazgo podría estar vinculado a la primera fase del asentamiento”.

El estudio bioantropológico preliminar fue realizado por la antropóloga Laura González-Garrido, especialista en el análisis de restos infantiles y que recientemente identificaba los del maquis berciano Manuel Girón Bazán (1910-1951). Según indicó, “los restos óseos analizados corresponden a un número mínimo de individuos de uno, con una edad de fallecimiento estimada entre 36 y 38 semanas de gestación. Se trata, por tanto, de un individuo perinatal, probablemente un feto a término, de sexo indeterminado”.

Carlos Tejerzo dijo que los datos “abren una línea de investigación de gran interés sobre las prácticas funerarias, los rituales domésticos y la consideración social de la infancia en las comunidades romanas del noroeste peninsular”.

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