El ourensano José Antonio Parente, tras vencer la obesidad: "Con casi 200 kilogramos, me cansaba sentado"
UN GIRO VITAL
Uno de cada cinco adultos en la provincia de Ourense presenta un exceso significativo de peso. Este era el caso de José Antonio Parente Camino, natural de Xinzo de Limia, que logró superar la obesidad tras rozar los 200 kilogramos.
La obesidad se ha convertido en uno de los principales desafíos de salud pública a nivel global, y Ourense no es una excepción. Según los últimos datos del Observatorio de Salud Pública de Galicia, la prevalencia de obesidad en adultos de la zona sanitaria de Ourense, Verín y O Barco de Valdeorras se situaba en torno al 19,14 % en 2024. Superar esta condición no es simplemente una cuestión de fuerza de voluntad, sino que es un proceso complejo que implica cambios físicos, psicológicos e incluso sociales. El limiano José Antonio, un transportista de 36 años, es un ejemplo de superación personal que logró llegar a su peso ideal tras rozar los 200 kilogramos.
A la hora de vencer una enfermedad como la obesidad, los hábitos negativos adquiridos a lo largo de años dificultan el proceso. La alimentación poco saludable, el sedentarismo o la relación emocional con la comida son algunas de las condiciones generales en estos casos. Estos rasgos coinciden con la historia José, que señala “la dejadez” como el motivo principal que le llevó a alcanzar estas dimensiones. Por otra parte, menciona la ansiedad como uno de los factores que le llevó a “refugiarse en la nevera y en la comida”. Entre sus vivencias, resalta la muerte de su padre cuando él tenía 11 años como una vivencia que empeoró su situación: “Ya era gordito anteriormente, pero desde ahí me dejé mucho más”.
Su proceso
El 10 de enero de 2020, el limiano, que actualmente reside en Ourense, decidió darle un cambio en su vida. “La mente me hizo clic y el confinamiento que vivimos por la pandemia para mí fue fundamental”, relata. Este periodo tan importante para su caso, también tuvo un impacto indirecto en la obesidad. Si bien muchos estudios apuntan a un aumento de peso generalizado, también existen casos de personas que aprovecharon el tiempo libre para iniciar hábitos más saludables. Este es el modelo que siguió José: “Tenía una terraza de unos siete metros de largo y cuatro de ancho donde caminaba y hacía deporte. Llegué a hacer en este espacio una media maratón en un día, que son 21,5 kilómetros aproximadamente”.
En el proceso, cambié una talla 64 de pantalón por una 38 o 40 y dejé de llevar una 6XL por una M en las camisetas”, detalla. Asimismo, asegura con gracia que “a veces incluso me pongo un pantalón de los de antes y veo que ahora cabrían dos personas dentro”.
El proceso para alcanzar su peso ideal duró aproximadamente un año, siendo en su caso un intervalo entre los 75 y 80 kilogramos al medir 1,80 metros. En cuanto a la pérdida de peso en los primeros meses, admite que no se obsesionó con la báscula. “No quería estar pendiente todo el tiempo del número. Me guiaba más por cómo me veía y por las fotos que me iba haciendo”. Aun así, recuerda que en los primeros 30 días pudo bajar alrededor de 20 o 25 kilogramos. Durante su cambio, menciona que en torno al cuarto o quinto mes le llegó un periodo de estancamiento. “Ahí es cuando no puedes obsesionarte. Si te centras demasiado en la báscula, puedes perder el ritmo que llevas”.
Ventajas del cambio
Como resultado de esta etapa, José ganó “salud, calidad y esperanza de vida”, teniendo ganas de realiar cualquier tipo de actividad deportiva, física o social. Desde cambios en su trabajo hasta detalles como la disponibilidad de tiendas de ropa, el limiano considera que fueron todo ventajas en su desarrollo. “Pasé de no tener apenas dónde comprar a poder encontrar prendas en cualquier establecimiento. En el proceso, cambié una talla 64 de pantalón por una 38 o 40 y dejé de llevar una 6XL por una M en las camisetas”, detalla. Asimismo, asegura con gracia que “a veces incluso me pongo un pantalón de los de antes y veo que ahora cabrían dos personas dentro”.
Bajo esta misma perspectiva, destaca que se sentía un “lastre” en ocasiones: “Mis posibilidades sociales estaban reducidas. Si iba a pescar, no podíamos ir hasta algunas zonas por mi condición o si me sentaba en la parte de atrás del coche, solo podía ir una persona más”. Además, los mayores cambios los sintió en detalles sencillos como “sentarse en el sofá y no sentirse cansado”.
Con respecto a las anécdotas que le ha dejado esta etapa de su vida, resalta que la gente no lo reconocía al regresar a Xinzo, tras pasar el confinamiento de la pandemia en Ourense. “Mucha gente no me reconocía. Iba saludando por la calle y me miraban sorprendidos, preguntándose quién era”, recuerda.
Como evidencia el caso de José Antonio Parente, la obesidad en Ourense refleja un problema de salud pública complejo. Este residente de Ourense aconseja “hacerlo por uno mismo y no por lo que diga la sociedad” a las personas con exceso significativo de peso que quieren cambiar su condición. Asegura que lo importante es hacerlo “por salud, por verse mejor, pero sobre todo por bienestar psicológico”. La concienciación, la educación y el acceso a recursos para mejorar la actividad física y la alimentación son esenciales para revertir esta tendencia y mejorar la salud de la población.
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