Vecinos de Moreiras, en Xinzo de Limia, piden trasladar el parque infantil

QUEJAS VECINALES

Presentan firmas para reclamar una nueva ubicación que evite el peligro para los niños del pueblo

Ángel Casas frente a la masa de hormigón que serviría de parque infantil.
Ángel Casas frente a la masa de hormigón que serviría de parque infantil. | B.L.

Los vecinos de la parroquia de Santo Tomé de Moreiras, en el municipio de Xinzo de Limia, han alzado la voz para mostrar su malestar por la gestión de las obras del nuevo parque infantil. Mediante un escrito oficial presentado en el Concello el pasado 5 de junio de 2026, respaldado por 36 firmas, la comunidad exige la reubicación de una plataforma de hormigón que consideran inadecuada.

El conflicto surge de una vieja demanda. Dado que en la aldea residen ocho menores, los vecinos llevaban años pidiendo a las instituciones un espacio de ocio en el campo da festa. La sorpresa saltó cuando una empresa comenzó la cimentación sin aviso ni consenso. Ángel Casas, vecino de Moreiras, detalla el estupor: “A nosa proposta, a nosa solicitude, foi de facer un parque infantil. De repente non se nos dixo se é subvención da Deputación, se de quen é, e apareceunos aquí esta mole de cemento”.

Los residentes, asesorados por técnicos en urbanismo, critican en su queja múltiples deficiencias derivadas de la ubicación impuesta. La losa presenta un desnivel de más de medio metro, provocando un impacto visual injustificado. Esta altura excesiva obligaría a vallar el recinto por estricta seguridad, limitando drásticamente el área de juego y permitiendo el acceso únicamente por la cara sur. Casas advierte sobre el peligro real para los pequeños: “Ves que se pode accidentar, hai máis de 50 centímetros de desnivel de formigón. Aparte de que temos aquí as sepulturas, o campo santo”.

Hormigón

Más allá del riesgo, el hormigón ha invadido la zona donde tradicionalmente se coloca la carpa para las celebraciones, las churrascadas y las comidas populares. La estructura entorpece además la entrada histórica al campo, bloquea la puerta del Tele-Club e impediría una hipotética ampliación del cementerio.

Como alternativa viable, el pueblo propone construir el parque donde hoy languidece el viejo palco de la música. “O sitio idóneo sería sacar o palco da festa, que está en desuso, está totalmente deteriorado, pódense ver as vigas de formigón e de ferro que se están rompendo, á parte que nos estraga o que é a escola”, razona Ángel Casas. El escrito oficial sugiere, como segunda opción, situarlo en la parte más llana del recinto, justo entre la fuente y las escaleras de la iglesia.

Esta polémica ha colmado la paciencia de unos vecinos que también critican actuaciones de espaldas al pueblo en el monte comunal de Portociños y en el Tele-Club. Reclaman poder decidir sobre su entorno. “Que se nos informe a todo o pobo e que sexa por votación, que non ten por que ser a miña opinión nin a doutro, a maioría o que decida. Informar, non facer ditatorialmente”, señala Casas.

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