XORNAL ESCOLAR
Preguntas frecuentes sobre la fiebre infantil
Muchas veces los padres hacen esa pregunta porque su hijo no responde cuando le hablan o le llaman. Puede que no haga caso porque esté distraído o jugando, pero a hay que observarlo y a la menor duda, consultar con el pediatra, porque oír bien es crucial, sobre todo cuando se aprende a hablar. Aproximadamente de 2 a 3 bebés por cada 1.000 nacidos vivos tienen algún grado de hipoacusia al nacer.
La hipoacusia es la pérdida de audición de uno o ambos oídos. Puede ser leve, moderada o profunda. La hipoacusia profunda es lo que se denomina sordera. La sordera es un problema poco frecuente que, sin embargo, es necesario detectar a tiempo. Una correcta audición es imprescindible para el desarrollo del lenguaje y la comunicación.
Se dividen en dos:
1. Congénitas (presentes al nacer):
2. Adquiridas: se puede desarrollar en niños que tenían audición normal cuando eran bebés.
En el año 2003 se aprobó el programa del cribado universal de hipoacusia del recién nacido, para la detección normal de sordera.
La consecuencia más grave si no se detecta a tiempo es la ausencia del lenguaje. No hablan porque no oyen. Detectar y tratar el problema pronto. ayuda al desarrollo del habla y mejora su lenguaje, comunicación e inteligencia.
Un niño que no oye puede tener un desarrollo aparentemente normal hasta los 18 o 24 meses de vida, en los que un retraso en la adquisición del lenguaje puede ser normal, por lo que se puede pasar por alto que el niño sea sordo.
Porque el oído no está completamente coordinado con el cerebro. Hay algo que interfiere en la manera en que el cerebro reconoce e interpreta los sonidos, sobre todo, los del habla. Si hay daño en el oído interno, las neuronas de la cóclea no envían señales eléctricas útiles al cerebro.
Hay tres tipos de pérdida auditiva:
Durante los 3 primeros meses de vida, nos preocupa:
Con el fin de mejorar la calidad de vida del paciente se puede establecer un tratamiento con audífonos para amplificar los sonidos y estos puedan ser detectados por los oídos dañados. O bien el tratamiento quirúrgico mediante un implante coclear. Todo dependerá del tipo de sordera.
Es un dispositivo electrónico pequeño que puede ayudar a oír a personas sordas. No restablece la audición normal, sino que proporciona una comprensión útil de los sonidos ambientales y le ayuda a comprender el habla.
Los implantes cocleares van alrededor de las partes dañadas del oído y estimulan directamente el nervio auditivo, el cual envía las señales generadas por el implante al cerebro y este las reconoce como un sonido.
Escuchar a través de un implante coclear es diferente a escuchar con audición normal.
Después de la intervención, se empezará a oír alrededor de 1 mes. Es de suma importancia que, durante los primeros meses de vida del bebé, los padres presten mucha atención a su comportamiento ante estímulos sonoros, para detectar si oye correctamente.
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