La borrasca Nils asesta otro golpe antes de la tregua seca del Entroido en Ourense
LLUVIAS EXTREMAS EN OURENSE
Ríos desbordados y embalses al límite ante otra jornada de alerta por lluvias, que desaparecen, por fin, el fin de semana en la provincia de Ourense
La provincia de Ourense afronta este miércoles uno de los últimos capítulos -al menos de alta intensidad- del tren de borrascas de impacto, con la llegada de la bautizada como Nils. Tras encadenar 24 días consecutivos de precipitaciones, los caudales de los principales ríos han alcanzado sus cotas máximas del invierno. Sin embargo, esta situación de saturación hídrica está cada vez más cerca de ver su fin. Según confirman los modelos meteorológicos, el ciclo se detendrá definitivamente este fin de semana con la llegada, por fin, de la influencia anticiclónica, que, aunque no desterrará por completo los episodios lluviosos, marca un punto de inflexión.
La borrasca Nils descarga hoy el último golpe antes de dar paso a un cambio de patrón atmosférico que traerá tiempo más seco y algo de sol, pero también más frío, para los días grandes del Entroido.
La imagen de la ciudad ayer era la de un río Miño que devoraba todo a su paso. Al cierre de esta edición, la presa de Velle, que regula el paso del cauce por la capital, registraba un desembolso de 2.148,31 metros cúbicos por segundo. Este volumen de agua, muy superior a los registros de las últimas semanas, provocó una subida vertical del nivel del río, pasando de los valores de prealerta a superar la barrera de los 7,65 metros de altura.
La consecuencia directa fue la inundación total de la zona termal. Si bien las instalaciones privadas ya habían activado sus protocolos de cierre, la crecida cubría por primera vez en la temporada las termas públicas de Burga de Canedo y las pozas de Outariz.
Embalses al límite
La cuenca hidrográfica parece haber agotado su capacidad de retención. Los datos de los embalses revelaban un llenado técnico absoluto, con presas por encima de su capacidad máxima, como Pías, que se encontraba al 107,13%, y la de San Sebastián (Viana), al 104,25%, lo que implica que el agua ya vertía por encima de los aliviaderos.
Las grandes infraestructuras hidroeléctricas gestionan con escaso margen de maniobra, con un llenado medio de más del 87% y 23 presas desembalsando ayer al mismo tiempo. Os Peares se situaba al 97,9% y Santo Estevo al 93,55%. Esta situación de “lleno técnico” obligó a la Hidrográfica a mantener la alerta roja no solo en la ciudad, sino también en A Peroxa y en Ribadavia.
A la lluvia persistente se sumó el aumento de las temperaturas y el consiguiente deshielo de la nieve acumulada en las montañas. En la cuenca del Támega, el Concello de Verín activó la alerta naranja ante una crecida súbita del río.
En O Barco, el Sil mantiene el nivel naranja, rozando los 9,10 metros de altura -nivel máximo de este episodio de borrascas- y provocando desbordamientos puntuales en zonas bajas del casco urbano, alimentado por el deshielo de los macizos orientales.
Último golpe
La jornada de hoy será una de las últimas de este ciclo adverso. Aemet y MeteoGalicia mantienen activos los avisos amarillos en la provincia por lluvias y viento. Se esperan acumulaciones de 40 litros por metro cuadrado en 12 horas en gran parte del territorio, con un aviso especial para la Baixa Limia, donde las precipitaciones podrían descargar hasta 80 litros.
Sin embargo, la previsión a medio plazo ofrece la mejor de las noticias para Ourense. El tren de borrascas parece llegar a su fin y los días grandes del Entroido se podrán celebrar en la calle, aunque todavía quedarán lluvias intermitentes este Xoves de Comadres y un último arreón el viernes, que puede dejar aguaceros importantes durante el día y traerá el frío, dejando nevadas en cotas de 600 metros. Ya el sábado, se confirma la tregua. Tras una mañana donde podría quedar alguna llovizna residual, la tarde quedará seca e incluso con sol. Será una jornada fría, con máximas de 10 °C y mínimas de 2 °C en la ciudad, pero sin agua.
Buenas noticias
Las previsiones apuntan a que la estabilidad se mantendrá la mayor parte del domingo y el lunes de Entroido, con lloviznas débiles que no enturbiarán la fiesta. Después de casi un mes mirando al cielo, Ourense podrá disfrutar de sus días grandes. Al menos, hasta el Miércoles de Ceniza, cuando podrían arreciar nuevos frentes.
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