Importancia de la memoria fuente para alumnos con TEA
Manuel Ojea, catedrático de Orientación Educativa
El sistema neuropsicológico de la información siguen un proceso sistemático, que puede ser más sucesivo o en paralelo, en función del menor o mayor grado de profundidad existente de ese conocimiento entrante respectivamente. Es decir, cuando percibimos una información a nivel sensorial (nivel inicial), inmediatamente, la memoria de trabajo, busca en la memoria permanente, la categoría o subcategoría semántica que se relaciona con el conocimiento entrante, para poder comprenderlo en términos de significado y, en consecuencia, permitir su acceso a la categoría correspondiente de la memoria semántica. Cuando, en un nueva situación, necesitemos emitir una respuesta adecuada al contexto que la exige, le funcionamiento se produce en sentido contrario, es decir, la memoria de trabajo busca entre las categorías y subcategorías semánticas la información que se relaciona con la exigencia previa para emitir una respuesta adecuada ante la situación. Pues bien, cuanto mayor es el nivel de interrelación entre conocimientos existentes, este proceso se hace más paralelo, mientras, que cuando el nivel de interrelación es menor, éste se hace más lento y sucesivo.
Estas afirmaciones sirven para explicar el modo de procesamiento de todas las personas en general, sie embargo, en las personas con trastorno del espectro autista (TEA), quienes presentan limitaciones en el sitema GABérgico, específicamente en la subunidad A, a cual es la responsable de la fluidez de la conectividad de la información a lo largo del proceso sistémico neuropsicobiológico, correspondinte, entre otros, al locus cortical del gen q11-q13, hace su procesamiento sea más local, sucesivo y lento y esté, además, sometido a más errores de acceso de la información en la categoría correcta de la memoria semántica que necesita para emitir una respuesta contextual correcta. Ahora bien, si el proceso se realiza correctamente, las personas con TEA pueden llevar a cabo este proceso correctamente.
Pero, recordar no implica solo acceder a una determinada información, sino que implica el recuerdo consciente del ser en un tiempo subjetivo y en un contexto determinado, siendo, el cual es el máximo facilitador del acceso a la categoría o subcategoría semántica correspondiente y viceversa. Efectivamente, me estoy refiriendo al contexto en el que se ha producido el aprendizaje inicial, que es el que luego posibilitará acceder a la categoría semántica correcta; sin embargo, es precisamente, en esa memoria fuente o memoria episódica donde se hallan las mayores limitaciones en las personas con TEA, por lo que, si no se cuida mucho el contexto inicial de aprendizaje, posteriormente, el estudiante tendrá dificultades para acceder a la categoría semántica correspondiente, aunque disponga de esa información.
Mayor obstrucción
Los déficits en la memoria fuente o episódica, al igual que la memoria semántica, se relacionan con los défcitis en el proceso de la conectividad neuronal, centrados en alteraciones más o menos persistentes en el lóbulo temporal medial, así como, en otros mecanismos neuronales del neurorreceptor GABA-A, es decir, en el conjunto de las estructuras frontales y parietales corticales, que conforman la conexionalidad del sistema neuropsicológico del procesamiento de la información.
Pues bien, en las personas con TEA, el circuito sistémico indica su mayor limitación u obstrucción en la memoria fuente o memeoria contextual-episódica, es decir, la situación incial de aprendizaje que supone la relación del yo-otro. Lógicamente, existen variaciones interindividuales, pues, este tipo de déficits afecta a las redes semánticas subyacentes de manera sistémica y, por consiguiente, a todas las funciones ejecutivas cognitivas, las cuales, a su vez, modulan las representaciones semánticas o los significados de los conceptos.
Lógicamente, este control semántico es más necesario cuando las representaciones tienen una codificación más débil y local, por lo que todavía tienen más dependencia del contexto inicial de aprendizaje, p. ej., una investigación revela como la presentación de conceptos asociados con un determinado color, vídeo expresivo o contexto social asociado a la información entrante, la realza y facilitó que la memoria fuente pudiera capturar muchas más características del concepto, en comparación con otras situaciones en las que el estímulo o información se presentaba inicialmente de forma unimodal, que dificultaba la tarea de la memoria de trabajo para realizar su acomentido procesual.
Una vez que la información ha atravesado el circuito informativo y entra a formar parte de la memoria permanente, esta se convierte en atemporal, cuya mayor o menor profundidad, es debida al tipo de enseñanza-aprendizaje recibido, así, cuando éste, el aprendizaje, es multimodal, auditivo y visual y se desarrollan mecanismos interactivos de orden superior y el concepto de aprendizaje adquiere una mayor profunididad, que si, por el contrario, se realiza solo a través de una metodología exclusivamente de tipo expositiva, de tipo individual cuya profundidad es significavemente menor. Por lo que, la mayor varianza explicativa para la consolidación de los conceptos a nivel semántico es el fortalicimiento de las relaciones a nivel multidimensional, que han sido desarrolladas mediante nodos o nexos facilitadores de dichas relaciones durante el proceso de aprendizaje, pero, sobre todo, el mayor responsable de este proceso es el contexto episódico o ambiente espacio-temporal vivido socio-personalmente durante el proceso de aprendizaje.
Rigidez del proceso
Pero, además, la memoria fuente no es un ente aislado del procesamiento, que funciona sistémicamente e interpor lo que, los déficits hallados en la memoria fuente van a afectar al proceso global de la conectividad del procesamiento interrelacional entre todos los elementos que lo componen. Precisamente, por esta razón, es fundamental saber, si una persona con TEA, cuando recupera una palabra o un concepto simple, lo hace en un sentido fonológico, es decir, porque le suena lingüísticamente, o bien, lo hace en términos de significado de dicho concepto y es capaz de contextualizarlo de acuerdo a la demanda, porque si no es así, es porque está poco educado el proceso conexional de la información, limitando sistémicamente todo el sistema de procesamiento con significado, quedando limitado a la recuperación mecánica simple de la información.
Precisamente, es cierto que, en las personas con TEA existe una elevada inflexibilidad y rigidez en el proceso del neuro-procesamiento para el establecimiento de las relaciones nodales interconceptuales, así como, la presencia de mayores dificultades en las relaciones entre las propias categorías semánticas existentes en la memoria permanente; lo cual, es debido a las dificultades para ubicar en el contexto inicial la fuente del aprendizaje.
En consecuencia, el contexto de aprendizaje debe iniciarse con un ambiente innovador, relacional e interactivo, potencialmente social y activo, que facilite el ambiente motivante, que luego será el facilitador de crear la memoria episódica, que, a su vez, facilitará el acceso a la categoría semántica correspondiente, por lo que, tampoco es cierto, que la rutina pasiva continua de manera sistemática en los estudiantes con TEA constituya un elemento positivo para facilitar su desarrollo psico-social y pedagógico, por el contrario, la novedad inicial acrecienta el proceso atencional y atencional conjunta, que lo sitúa como elemento entrante mediador para fortalecer la memoria fuente y, en consecuencia, permitir el acceso y, posteriormente acceder correctamente a la categoría semántica que corresponda.
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