La bronquiolitis

Escola de Familias

Olga Fernández, coordinadora de Urgencias Pediátricas de Cosaga
Publicado: 12 ene 2022 - 05:00 Actualizado: 11 ene 2022 - 13:54
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Una epidemia de bronquiolitis afecta cada año, en los meses fríos de noviembre a febrero a los niños menores de 2 años, con un pico máximo entre los 2 y los 6 meses. Uno de cada tres lactantes menores de un año tiene bronquiolitis.

¿Qué es la bronquiolitis?

Es una infección vírica, producida por diferentes virus, pero el principal es el virus respiratorio sincitial (VRS). En los niños pequeños, el virus no se aloja únicamente en nariz y garganta (como en los niños mayores), sino que baja hasta los bronquios más finos,(bronquiolos), produciéndose una inflamación y obstrucción de los mismos, estrechando la vía aérea y dificultando la entrada de aire.

¿Cuáles son los síntomas?

La mayoría de las bronquiolitis son leves y cursan como un catarro o resfriado (mocos y tos) que se resuelve en pocos días. El curso natural de la bronquiolitis es entre 7 y 10 días, pero es entre el segundo y tercer día cuando pueden empeorar.

La dificultad respiratoria se muestra como una serie de signos que indican que a un niño le cuesta respirar. Es importante reconocerla y valorar su gravedad, ya que puede ser de gran ayuda a la hora de tomar una decisión sobre si el niño precisa asistencia urgente o no.

Como reconocer si tiene dificultad respiratoria? Lo primero, quitarle la ropa y observarlo con el pecho descubierto:

- Aleteo nasal, en recién nacidos y lactantes, puede observarse movimiento de las alas de la nariz se abren mucho al respirar.

- Hundimiento del hueco que hay encima del esternón, en la región central del cuello (tiraje supraesternal)

- Se marcan las costillas, al retraerse los músculos intercostales con la inspiración (tiraje intercostal).

- Hundimiento debajo de las costillas (tiraje subcostal).

- Bamboleo abdominal. Respirar marcando las costillas y levantando el abdomen es un claro signo de dificultad respiratoria. Los pulmones no son capaces de hacer por ellos mismos el trabajo y se ayudan de toda la musculatura abdominal e intercostal para llenar y vaciar los pulmones (disociación tóraco-abdominal).

- Respiración agitada, superficial y forzada (más de 60 respiraciones por minuto (taquipnea). Al ser la frecuencia respiratoria muy rápida, puede sentirse frío y sudoroso.

- Aumento de la frecuencia cardíaca. Los niveles bajos de oxígeno pueden hacer que aumente la frecuencia cardíaca, aumentando el número de latidos por minuto (Taquicardia).

- Accesos de tos continuos, que le impiden el descanso o le provocan el vómito.

- Silbidos al respirar. Se escucha un sonido como un silbido (pitos) con cada respiración. Las paredes del bronquio se inflaman, se llenan de moco, provocando una inflamación y obstrucción de los mismos, obstruyendo la vía aérea.

- Quejido, se queja al tener respiraciones costosas.

- La fatiga (o cansancio) le dificulta la ingesta. Su alimentación puede volverse más difícil o puede negarse a comer por completo.

- Cambios en el estado de alerta, somnolencia inusual, apatía, decaimiento y puede tener un color pálido o grisáceo.

- Si vomita todo lo que toma, rechaza líquidos y apenas moja el pañal, puede estar deshidratándose.

- Cambios de color. Si un niño no recibe el oxígeno que necesita, podría presentar un color azulado alrededor de la boca, en la parte interior de los labios o en las uñas.

Si se observa algún signo de los mencionados anteriormente ,acudir lo más pronto posible a un servicio de urgencias.

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¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la bronquiolitis es clínico, es decir, se diagnostica por los síntomas, sin necesidad de hacer análisis de sangre, ni radiografía de tórax. Las pruebas complementarias solo están indicadas si se sospecha que se ha producido una complicación.

¿A qué niños afecta fundamentalmente?

Atención especial merecen los lactantes menores de 2 meses, sobre todo aquellos que no han cumplido el mes de vida, los niños prematuros, si tienen inmunodeficiencia, enfermedad pulmonar crónica, o cardiopatía congénita. Otros factores de riesgo son: asistencia a guardería, tener hermanos mayores o tabaquismo pasivo.

¿Cómo prevenir la bronquiolitis?

El VRS es muy contagioso. Se transmite a través de la saliva y de la mucosidad de la persona infectada. Las recomendaciones para prevenirlo son:

- No acercar a un bebé a nadie acatarrado, que moquee o estornude, o tenga una infección respiratoria. Evitar contacto con recién nacidos.

- Educar a los niños a lavar las manos con frecuencia.

- No ir a lugares concurridos con los niños (el contagio es de persona a persona)

- Tener las vacunas al día.

- Lactancia materna.

- Evitar guardería si se puede, el primer año.

¿Cómo se trata?

El tratamiento, como en todas las infecciones víricas, es sintomático.

Si tiene fiebre, evitar sobreabrigar al niño y dar un antitérmico como Paracetamol o Ibuprofeno (éste sólo si es mayor de 3 meses).

- Retirar la mucosidad de la nariz con lavados con suero fisiológico o soluciones salinas.

- Colocar al bebé en posición semi-incorporada, elevando el cabecero para ayudar a que respire mejor.

- Ofrecer agua abundante para evitar la deshidratación.

- Es posible que tenga menos apetito y se canse con las tomas, ofreceremos menos cantidad y con más frecuencia.

- Si toma pecho, ofrecer con frecuencia.

- No llevar a los niños a la guardería mientras estén enfermos.

No son útiles:

Los antibióticos, los jarabes de la tos y los mucolíticos. No se deben emplear medicamentos que no haya prescrito su pediatra.

Los síntomas de la bronquiolitis pueden durar de varios días a semanas. La mayoría de los niños mejoran con cuidados en casa, hay que recordar que la mayor parte de los casos son leves y autolimitados.

Si ha tenido una bronquiolitis, ¿eso significa que será asmático?

No. Aunque en torno al 50 %, de los niños que han tenido una bronquiolitis, tendrán episodios de sibilancias (pitos) recurrentes en los meses/años posteriores.

Recordar:

Un simple resfriado común en un niño mayor, sin ninguna repercusión, puede significar una bronquiolitis en un lactante. Los lactantes y niños pequeños son los que pueden tener síntomas más severos porque sus vías respiratorias son más pequeñas y se obstruyen más fácilmente, pudiéndole costar un ingreso hospitalario.

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