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¿Qué ocurre cuando aparece sangre en el pañal del bebé?
Sí, la presencia de sangre en el pañal de un bebé puede ser un signo de alergia alimentaria y siempre es un signo de alerta. Los pañales del bebé pueden dar mucha información y ayudar a actuar rápidamente ante un problema de alimentación.
La presencia de sangre en heces en un lactante puede tener varias causas, una de ellas es la proctocolitis, de la que hoy vamos a hablar para que se conozca, ya que su frecuencia ha aumentado significativamente en los últimos años.
El desencadenante de esta alergia son las proteínas de leche de vaca, consumidas por la madre y eliminadas en la leche materna. También se puede presentar en bebés alimentados con leche de fórmula artificial (si los síntomas coinciden con la introducción de leche de fórmula en la alimentación, hay que sospecharlo como diagnóstico inicial)
Esta afección se llama protocolitis alérgica y se debe pensar en ella en un bebé con hebras de sangre en heces sin afectación del estado general, sano y ganando peso, en el que se ha descartado la existencia de una fisura anal o una infección gastrointestinal.
La proctocolitis alérgica es una enfermedad inflamatoria, no mediada por IgE, frecuente en lactantes menores de 3 meses, provocada por alergia alimentaria, generalmente a la proteína de leche de vaca.
Se trata de una inflamación benigna de la mucosa del colon sigmoideo, que es la última porción del intestino grueso con forma de S, que se encuentra situado entre el colon descendente y el recto.
La causa es que su sistema inmunitario que normalmente combate las infecciones, reacciona de forma desproporcionada y anormal a ciertas proteínas. El organismo del bebé no las reconoce y las ve como extrañas, produciendo una respuesta inflamatoria localizada.
Se caracterizan por deposiciones mucosanguinolentas, es decir presentan sangre roja, fresca, en forma de hilos o en forma de puntos y con moco. Suelen tener aumento del meteorismo, del número de deposiciones y dolor abdominal.
La zona del tracto digestivo que se ve afectado es el colon sigmoideo, cuya función es:
La única forma de confirmar el diagnóstico es la respuesta a la dieta de exclusión. Consiste en la mejoría de los síntomas tras retirar la proteína causante.
Ante la sospecha clínica, el pediatra realizará una prueba de exclusión-provocación (PEP):
Se trata de una intolerancia a las proteínas de leche de vaca. No es una alergia mediada por IgE, por lo que no se pueden detectar mediante pruebas cutáneas (prick test) ni análisis de IgE en sangre, lo que dificulta su diagnóstico. Si se realiza un coprocultivo será negativo.
Sólo en casos de persistencia del sangrado y que no respondan a la dieta dela madre, se debe valorar la realización de una colonoscopia con toma de biopsias. En ellas se ve un infiltrado de eosinófilos en la mucosa del colon. Así, también descartamos otras enfermedades que pueden dar los mismos síntomas y que se tratan de otra forma.
Lo ideal es seguir con pecho exclusivamente hasta los 6 meses de vida, como en cualquier bebé. Si toma leche de fórmula, se optará por leches extensamente hidrolizadas, donde las proteínas grandes están partidas en trozos más pequeños que no causan la reacción inmunitaria propia de la proctocolitis.
Hay un 5-10% de niños más sensibles que han de tomar lo que llaman fórmulas elementales. Éstas son leches donde las proteínas están partidas en los eslabones más pequeños posibles: aminoácidos. Ambas fórmulas están financiadas para estos casos y se compran con una receta especial en la farmacia.
El resto de la alimentación complementaria se introduce a los 6 meses como al resto de los lactantes. Nunca se debe retrasar.
Normalmente a los 6 meses de iniciar la dieta exenta de proteínas de leche de vaca y siempre que el niño esté asintomático, se puede intentar la reintroducción poco a poco de una fórmula artificial normal (y/o la reintroducción de lácteos en la dieta de la madre si sigue dando el pecho) y ver la respuesta del niño.
A veces, al reintroducir las proteínas de leche de vaca en su dieta el niño vuelve a tener síntomas digestivos (de nuevo sangre en las deposiciones, por ejemplo). En estos casos se debe seguir con la dieta exenta de proteínas de leche de vaca y volver a probar tolerancia cuando lo indique el pediatra.
Muy positivo, en la mayoría de los casos es un proceso alérgico transitorio. A los 9 meses más del 90% de los bebés han perdido la sensibilidad a las proteinas agresivas y pueden reintroducir la dieta siguiendo las instrucciones del pediatra.
La mayoría supera esta condición al año de vida. Y casi el 100% de los casos el cuadro está resuelto antes de los 2 años de edad. El pronóstico de crecimiento y la evolución a largo plazo son muy buenos.
El pediatra ante la sospecha de esta enfermedad recomienda a la madre llevar una dieta estricta sin leche ni derivados lácteos. No es necesario que la madre retire de su alimentación la carne de ternera, ya que sus proteínas no son las de la leche de vaca.
A veces esto no funciona y hace falta que la madre retire de su dieta también otros alimentos como soja y huevo, aunque puede ser un verdadero reto diagnóstico encontrar el alimento implicado que no sea ninguno de los anteriores.
En las madres que se retiren las proteínas de leche de vaca, se recomendará suplementación de calcio (1 g/día) y vitamina D (400 UI/día).
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