ENTROIDO DE XINZO
Domingo Fareleiro

Chupitos en vez de café en Ourense

INCIDENCIAS DE INGRID

Los ourensanos se acordarán del nombre Ingrid durante mucho tiempo, no solo por las estampas invernales que han dejado maravillados a muchos, sino también por los estragos que ha dejado a lo largo del territorio durante estas pasadas jornadas. 

Álvaro Prol retirando la nieve de la entrada de su casa.
Álvaro Prol retirando la nieve de la entrada de su casa. | B.L

La jornada del sábado amanecía en una coyuntura complicada con muchas carreteras cortadas por Ingrid. Además, las aldeas peor conectadas de la montaña de Ourense estuvieron incomunicadas la mayor parte del día. Los efectivos y servicios de emergencia trabajaban sin descanso desde el viernes para apoyar a los vecinos en sus necesidades del día a día: Agua, comida, medicinas e incluso traslados por cuestiones médicas. 

La Protección Civil del Concello de Porqueira tuvo que asistir a los servicios sanitarios para poder llegar a Reboreda, donde un vecino sufrió un infarto. Los voluntarios trasladaron en primer lugar a los sanitarios hasta el domicilio, para después llevar al paciente hasta el PAC de Xinzo

Xunqueira de Ambía también sufrió las inclemencias de Ingrid, donde además de la dificultad de tránsito, a partir de las 11,30 horas, el suministro eléctrico comenzó a fallar. Álvaro Prol, vecino de 78 años de Bobadela -uno de los núcleos afectados por los cortes de luz-, vivió en primera persona como “a luz vai e vén, leva así toda a mañá”, mientras retiraba la nieve de la entrada de su casa con una pala. Álvaro confesó que habían limpiado algunos de los accesos, pero otros seguían bloqueados: “Isto parece o fin do mundo, sen luz, as carreteras cortadas... pero pagar, pagamos igual que o resto”, dijo con visible frustración.

Los inconvenientes que dejó la borrasca afectaron a los paisanos incluso en los pequeños detalles. En Busteliño, el café bar Amencer también estuvo sin luz: “Foi unha mañá complicada”, apuntó María Dolores Fuentes, “chamei rápido á compañía eléctrica porque temos neveiras e conxeladores”. “Os veciños viñan tomar o café, pero non llos podíamos pór, tiveron que meterse aos chupitos”. Al mediodía, cuando volvió la luz, varios impacientes estaban ya allí, a la espera de su café y para echar la partida.

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