ASALTO VIOLENTO EN LOBIOS
Piden más de 70 años de cárcel por el asalto a un chalé de Vilameá
ASALTO VIOLENTO EN LOBIOS
Cuando se cumple el primer aniversario del asalto a la vivienda número 51 de Vilameá (Lobios), en la que residía un conocido constructor y su esposa, el Tribunal de Instancia de Bande ha dictado el auto que pone fin a la investigación. La jueza considera acreditada la existencia de indicios sólidos contra los cinco investigados, actualmente en prisión provisional, y transforma las diligencias en procedimiento abreviado, paso previo a la apertura de juicio oral.
La abogada de las víctimas acaba de presentar su escrito de acusación y solicita una condena total de 72 años y medio de prisión para Jorge Luis Gómez Yáñez, quien trabajaba en el Concello de Xinzo como informático, Mourad El Azhari (presunto líder de la célula operativa), Petrica Sadean, Ionel Daniel Florea y Álvaro Gómez (14 años y medio para cada uno), imputándoles delitos de robo con violencia en casa habitada, lesiones cualificadas y pertenencia a grupo criminal.
El auto de procedimiento abreviado describe una operación dirigida por Jorge Luis Gómez Yáñez, considerado el cerebro de la trama, pero desde Xinzo y a través de la aplicación de mensajería encriptada Signal. Sus presuntos cómplices recibieron instrucciones precisas sobre el terreno. Jorge sabía que Manuel era empresario y creía, erróneamente, que guardaba entre 30.000 y 80.000 euros en casa. Había un valioso Rólex de oro y 17.500 euros en efectivo en un neceser, pero no dieron con ese botín pese a que registraron los armarios.
En las comunicaciones intervenidas por la Guardia Civil, a las 00:13 horas del 20 de enero de 2025, cuando los asaltantes se frustraron al no encontrar el botín esperado, Jorge Luis envió un mensaje sentenciador: “Hay tiempo de sobra. Pero apretad al viejo, dile que le hacéis daño a la señora, tiene que tener pasta (...) Usad a la vieja”.
Según la tesis de la acusación, la violencia del robo fue exacerbada, un ataque “brutal y desmesurado”: cuando los perros ladraron, Manuel bajó al patio. Allí, Petrica, Ionel y Álvaro lo esperaban. Lo abordaron en la oscuridad, lo tiraron al suelo y lo golpearon con una porra, puñetazos y patadas con una “saña” desproporcionada contra un hombre de 74 años. No solo sufrió fracturas en la nariz y múltiples costillas rotas; la paliza le provocó un sangrado cerebral (hemorragia intraparenquimatosa y subdural) que lo llevó a la UCI y requirió dos cirugías, incluyendo una craniectomía.
Mientras Manuel yacía semiinconsciente y atado con una soga al cuello en su propio garaje, los asaltantes subieron a la habitación donde dormía Nélida. Aterrorizada, vio a un encapuchado y se encerró, al tiempo que pedía auxilio por la ventana del baño. Después, tras la huida de los ladrones, socorrió a su esposo.
A pesar de la violencia empleada, el botín distó mucho de las cifras contempladas. Se llevaron 6.000 euros en efectivo, joyas sentimentales (alianzas, cadenas, relojes) y una escopeta.
El informe de sanidad ratifica que las secuelas son irreversibles. Manuel, que antes era un hombre activo que gestionaba sus negocios, ahora se encuentra muy limitado.
La investigación de la Guardia Civil fue exhaustiva y minuciosa. A pesar de usar Signal y dejar los móviles apagados o en “modo avión”, el rastro tecnológico y el posicionamiento de los vehículos (un Mercedes y un Renault) los delató.
La acusación particular no solo pide cárcel. Reclama una indemnización de más de 56.000 euros por las lesiones y secuelas de Manuel, además del valor de lo robado. Asimismo, se solicita que, para los acusados de origen extranjero, se sustituya parte de la pena por la expulsión del territorio español durante 7 años una vez cumplida parte de la condena.
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