Al COB se olvidó ser el COB en Cartagena (81-80)

DERROTA AL FINAL

El equipo ourensano, errático en ataque y sin colmillo en defensa, dio un paso atrás en su ambición al perder en Cartagena en un partido de bajos vuelos

Publicado: 11 feb 2026 - 22:54 Actualizado: 12 feb 2026 - 00:04
McDonnell entra a canasta durante el partido.
McDonnell entra a canasta durante el partido. | Cartagena

El COB se dejó en Cartagena uno de esos partidos que te abren la puerta al play off. Otros rivales tienen más relumbrón y otras pistas más ambiente, pero es en el barro donde tienes que dar la talla para estar entre los nobles al final de temporada. Y el equipo ourensano patinó. Nunca estuvo cómodo, cometió errores impropios, la defensa no paró ni un taxi por momentos y, aún así, tuvo opciones de ganar en un final apretado. Ahí desapareció la puntería para certificar un 81-80 que supone un jarro de agua fría. Una tormenta, más bien.

Salió el COB con bajas revoluciones. Desde muy pronto demostró que iba a ser una de esas noches. Un balance defensivo por aquí, una pérdida por allá. Una puesta en escena fallona que el acierto desde el triple compensaba (9-13, m.6). Enfrente, el Cartagena mostraba el empuje del que se juega la vida. Un primer cuarto de toma de contacto, poco agradable para la vista, y que supuso el regreso de Martín Fernández tras su lesión.

Pero las malas sensaciones se agravaron en el segundo. Pérdida por no sacar de fondo y tiros libres que se iban (otro partido más) al limbo. En estos momentos fue Kalscheur el que se echó el equipo a la espalda. Sus triples pusieron luz en un juego espeso (25-25, m.14). Vrabac dejó pinceladas en su estreno y Romaro Gill apareció como el jugador más fiable desde los tiros libres (33-37, m.18). Y cuando la cosa parecía enderezarse, desconexión. El Cartagena colocó un parcial de 8-0 y se fue al descanso dominando 41-37.

Ni el paso por los vestuarios espabiló al COB. Cada ataque era como comer un bocadillo de polvorores. Era momento de picar piedra (48-40, m.23). Un Smith mejorado asomaba en ataque, pero el problema estaba al otro lado. A la defensa cobista se le esperaba porque estar, no estaba. Y el Cartagena se crecía, primero con Svejcar y luego con Faverani (61-54, m.27). Menos mal que Lisboa tuvo una de esas rachas “made in” Rafa y McDonnell acercaron al equipo al final del tercer parcial, 68-65.

Parecía que lo peor había pasado. Solo parecía. Otra salida pensando en las musarañas puso el marcador en 76-67 (m.33). Con la espalda contra la pared, Lisboa volvió a surgir y Gill empezó a imponer presencia, pero los triples liberados no entraron. Ahora que atrás se entonaban algo más, fallaban las muñecas.

Sprint final

Una piedad que agradeció el Cartagena para golpear otra vez. Era el momento de los valientes. Romaro Gill tuvo un mate para empatar, pero el aro lo evitó (81-79, m.39). Una falta en ataque de Alberto Martín mantuvo viva la esperanza.

Lisboa sacó tiros libres a cinco segundos del final. Metió el primero y falló el segundo, pero el rebote favoreció al COB con más de cuatro segundos. Se buscó a Kalscheur en la esquina, se embolicó y le cayeron los pasos. Desastre a falta de 1,7 segundos.

Tocó hacer falta sobre Webster. Erró el primero y tiró a fallar ilegalmente el segundo. Con 0,5 por jugar, solo quedaba un triple imposible. El tiro de Kalscheur no estuvo ni cerca. Con él se esfumaba la victoria y se certificaba el 81-80 final.

El partido que debía avivar el fuego de la ambición solo sirvió para echarle agua al vino. Bofetada a mano abierta para un COB que, aun sin jugar bien, debía haber sacado el partido adelante. No hizo ni una cosa ni la otra.

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