VICTORIAS Y DERROTAS
El COB: Tan cerca y tan lejos
PRIMERA FEB
Se puede perder de muchas formas. Incluso se puede ser abrumadoramente inferior a un rival de otras tantas, pero el COB firmó este martes, en Morón, uno de los mayores borrones en muchos años. Fue dominado por el colista de la liga desde el primer minuto y acabó siendo humillado con justicia por un rival que solo había ganado un partido en toda la temporada. Malvivió en el primer cuarto el equipo ourensano, se fue al vestuario al descanso ya hundido, y en la segunda mitad no tuvo ni juego, ni actitud, ni orgullo para, al menos, regresar a Ourense con una derrota menos sonrojante.
En otras temporadas, el COB encajó derrotas igual o más contundentes, pero no ante un rival así. El Morón está virtualmente descendido y ante el COB se dio un homenaje que dignifica su temporada y que emborrona la de los ourensanos hasta un nivel que será complicado de compensar.
Duele todavía más cuando parecía que los de Moncho López, que cumplía su tercer partido de sanción y no pudo estar en el banquillo, habían recuperado sus señas de identidad. Tras ganar en Burgos y competir bien ante el Estudiantes, se pasó al ridículo absoluto en Morón. Complicado de entender y de explicar, e imposible de justificar.
Empezó blando y cobarde en ataque el COB. Renunciando a tiros abiertos y acabando con lanzamientos forzados. Sin acierto ni puntería acabó con 12 puntos anotados y yendo ya a remolque (19-12). Y fue lo menos malo del partido para los ourensanos.
En el segundo cuarto, el COB empezó a encadenar pérdidas de balón y, sobre todo, a ser descaradamente inferior en actitud e intensidad. Superado en todos los contactos, entró en una espiral de errores, miedos e impotencia que no fue capaz de cortar. Ni en un segundo cuarto sin orgullo para no entregar ya el partido, ni en un tercero de impotencia cuando sí se quiso apretar, pero ya era tarde para detener un rival lanzando.
El Morón jugó a placer esos cuartos, metió 55 puntos y le sobraron 15 minutos para asegurar la victoria. Los tuvo para disfrutar de los méritos propios y para escarnio de los cobistas.
Cortando por delante de la cara de sus pares, rompiendo a los exteriores ya en el primer paso y generando ventajas en cada ataque, intimidando bajo el aro y dominando el rebote, siendo insultantemente superiores en cada choque, en cada carrera y en cada contacto. Ese fue el mayor defecto de un COB que podría haber perdido por falta de puntería, de confianza, de regularidad o hasta de juego, pero nunca por tener menos ganas que el rival.
Tampoco tuvo personalidad para intentar maquillar el marcador en un último cuarto, que para el Morón fue una fiesta. Se dejó ir agachando la cabeza y dando una imagen que debería obligar al club, en todas sus cabezas con representación, a dar explicaciones a los que este martes se frotarían los ojos viendo a su equipo por la tele y el sábado volverán a apoyarlo en el Pazo.
El “buenismo” en el que ha entrado el club desde hace meses por una temporada que, por resultados sigue siendo notable, ha acabado en una caída de caretas dolorosa e imprevisible para lo que queda de liga. El mirar hacia otro lado y aflojar la exigencia y la responsabilidad se ha acabado plasmando en la cancha.
Samu Rodríguez adecentó el estropicio en los últimos minutos con varios triples que no maquillan nada. El COB vuelve a Ourense obligado a mirarse el ombligo en todos los escalones del club. Desde los despachos al último del banquillo. El derbi ante el Obradoiro apunta a una fiesta de la que disfrutar por los méritos del mismo equipo que anoche se arrastró ante el colista. El mismo COB que tiene la permanencia casi en el bolsillo y que quiere pelear por el play off, aunque ahora mismo creer en ello le cueste hasta a los más optimistas.
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