El último baile para el COB en el Pazo

FIN DE TEMPORADA

Agradeciendo el esfuerzo de sus jugadores y con buen ambiente en las gradas del Pazo Paco Paz, el cobismo cerró un curso de altos y bajos

Espectadores asistentes al último partido del COB en el Paco Paz
Espectadores asistentes al último partido del COB en el Paco Paz | Jesús Fariñas

Cuando quieren mandar a la gente para casa, las discotecas ponen las canciones lentas. Un último baile y a dormir. Baloncestísticamente, fue lo que ocurrió en el Pazo Paco Paz. La temporada 2025-2026 bajó el telón con buen ambiente en las gradas, premios de las peñas cobistas a los más destacados del curso y un duelo que no pudo caer para el bando local pese a que ofreció batalla hasta el final.

El cobismo reconoció el trabajo de una plantilla honrada en las buenas y en las malas, aunque estas dolieran al ver alejarse el tren del play off sin mirar hacia atrás ni sufrir ninguna avería. En la mente, esa sensación de poder aspirar a más que, viendo al Oviedo y su posición en la tabla, es inevitable tener. Será el hasta luego para algunos y el adiós definitivo para otros, tiempo habrá para confirmar noticias en un verano que, como siempre, traerá salseo del bueno.

Llega el periodo entre guerras, recordando lo que pasó y avanzando lo que vendrá. Lo primero, se sabe a ciencia cierta. Una temporada de más a menos que se cerró con un partido noble, de esfuerzo y peleado hasta el final, que la mayor calidad de los ovetenses terminó por decidir. El año del COB concentrado en un partido. Entre medias, bailes, sonrisas y una última vuelta al ruedo de los jugadores más intensa que de costumbre, con peticiones de camisetas y zapatillas por parte de los más jóvenes, por si se adelantaba los Reyes Magos.

Y como todo se termina olvidando, toca ya activar el chip de la campaña 2026-2027. Intentar repetir lo bueno y corregir lo que no funcionó. Porque la ilusión, como las plantillas, se renuevan. Y todo cobista piensa ahora en que el año que viene será mejor. La pista pone luego a cada uno en su sitio, pero pensar y soñar sigue siendo gratis. En eso, ni hay aranceles ni pasan por el Estrecho de Ormuz.

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