MÚSICA

Besos con lengua (¿envenenada?)

Una de las bandas más legendarias del rock americano, los Kiss de Gene Simmons y Paul Stanley, llegan por primera vez a Galicia este próximo fin de semana al Resurrection Fest de Viveiro.

Besos con lengua (¿envenenada?)

 Será exactamente cuando en Pamplona estén cantando el "Pobre de Mi" que tradicionalmente pone el punto final a las fiestas de San Fermín, después de haber pasado por el Rock Fest de Barcelona, el Wizink Center de Madrid y la Plaza de toros de Córdoba en el estado español. 

En el mundo del rock actual, Kiss por supuesto forman parte de la historia del rock contemporáneo con mayúsculas, básica y fundamentalmente porque ellos fueron los pioneros de lo que muchos periodistas y críticos de rock hemos teorizado como "Shock Rock", es decir, un tipo de rock que sin dejar en ningún momento de poner en primer plano la música, otorga un gran protagonismo al espectáculo, a la puesta en escena, al objetivo de convertir un concierto de rock en una suerte de representración teatral, de "performance" transgresiva, en la que los elementos propios del cine de terror llevados en forma de efectos especiales al stage añaden un componente muy importante de espectacularidad al show que este tipo de grupos, Kiss en este caso, convierten en una de sus señas de identidad más características. 

Ello explica como después de más de cuatro décadas de permanencia en el rock business, gracias a la inteligencia y conocimiento de como son los fans del rock en general y del rock americano en particular, Kiss no solamente son una de las formaciones que ya forman parte inseparable del mainstream del negocio del rock; son de hecho, una de esas bandas a las que se consideran influencers en cierta manera, sobre todo por el enorme peso que han llegado a tener dentro del establishment general de la sociedad americana. 

Si nos mantenemos estrictamente dentro de lo que es el rock business, no cabe negar a Kiss el mérito de ser la banda que más ha hecho por hacer de un concierto de rock un espectáculo que es muy circense por un lado -Gene Simmons escupiendo fuego como si de un santón hindú se tratara, Paul Stanley volando a traves de poleas por todo el recinto del concierto, etc. - y por otro, es genuinamente rockero, y sabe perfectamente como tocar la fibra sensible de sus fans, de los que llevaban desde 1978 colgando en sus paredes posters de la banda y comprando camisetas del grupo: Basta con ver el estallido de júbilo y emoción verdadera, limpia, genuina de todos sus seguidores cuando en la recta final de cada concierto, atacan ese maravilloso himno que es "Rock´n´roll All Nite". Solo por ese intenso momento, en el que la pasión desbordada de todos los fans más acérrimos se desborda, merece la pena asistir a esa suerte de ceremonia a medio camino entre el rito iniciático y la fiesta descontrolada y salvaje de rock´n´roll que es siempre su ya mítico "Rock´n´Roll All Nite" en cada uno de sus conciertos.  

El éxito masivo, la popularidad desbordante y la elevación a la categoría de semi-dioses que Kiss han logrado, ha propiciado la creación de una industria del merchandising tan absolutamente exagerada que les ha llevado a situaciones de verdadera excentricidad. Ningún grupo, excepto Kiss, ha llegado al grotesco extremo de comercializar ataudes para sus fans con el logo de la banda, ni de crear estatuas de tamaño natural de sus componentes, cuyo precio puede llegar a alcanzar los 3000 dólares. Pregunta capciosa y si, de acuerdo, malintencionada ¿criticarían los compradores de estas estatuas a quienes visitan, sobre todo muchos norteamericanos previo pago de una cantidad similar, el mausoleo de Kim-Il-Sung en Corea del Norte? el culto a la personalidad no entiende de ideologías ¿verdad, señoras y señores? 

Es tal la influencia y la popularidad que Kiss han alcanzado en América, que Donald Trump, el actual presidente de los Estados Unidos, invitó a Kiss a tocar en su llegada a la Casa Blanca, consciente del efecto favorecedor que reportaría a su imagen ver a Kiss en el Capitolio el día de su toma de posesión. La banda, calculadora en mano y sopesando hasta que punto tocar para Trump, es decir, posicionarse en su favor les traería más pérdidas que ganancias, tomo la siguiente decisión y la explicó de la siguiente manera: "Fuimos invitados, pero en esta época tan polarizada, no era una buena idea. No creo que los músicos tengamos que estar al servicio de los políticos. Es como decir "soy presidente y me voy a acompañar de varias bandas y artistas para demostraros que todos me amais". Eso es una mierda. Parece que fuera una competencia por ver quién es más famoso. No soy fan de que nuestra política de exteriores la decida un tipo que vive en Malibú. Las opiniones de los que allí viven son tan válidas como las de los que viven en Wisconsin o Arizona”.

A este comentario, Gene Simmons agregó: “No voté por Trump, ni por Clinton. Además, a nadie le importa a quién voté. Quizás la gente se sorprendiera al saber mi voto. Si él es presidente es porque aunque no te guste como persona, debes respetar lo que ha salido de las urnas. Trump cambió las reglas del juego. Se pagó su campaña y va decir cosas que millones de personas se callan porque no son apropiadas”. 

"¿Si me parece que dijo muchas cosas estúpidas? Oh sí, por supuesto. Dijo estupideces, y vosotros y yo también. No es que lo valide, pero… no hay un ser humano que camine por la faz del planeta que en privado no haya hecho chistes racistas, o antisemitas o machistas o anti-irlandeses. En privado, todo el mundo lo hace. Él es un presidente de Tourette que dirá lo que le plazca, y no le importa un pimiento si te cae bien, y hace el trabajo por un dólar. Eso me gusta. Así que voy a darle a este tipo que fue debidamente elegido una oportunidad de demostrarnos lo que puede hacer, y luego juzgaré su legado”.
A pesar de estas declaraciones en favor de un político que se ha revelado abiertamente xenófobo y racista como Donald Trump, existe otra cara mucho más humana, solidaria y más cercana a lo que se supone debe ser el espíritu del Rock´n´Roll.

En marzo de 2018, y literalmente devastados por el ataque terrorista sufrido en Manchester, que obligó a cancelar su actuación prevista en las ciudad británica el 30 de mayo de 2017, Kiss decidieron poner en marcha una iniciativa benéfica a través de la cual, iniciaron una donación de varias guitarras firmadas por Paul Stanley, Gene Simmons y Tommy Thayer, respectivamente, además de un tambor firmado por Eric Singer que se podían conseguir mediante una subasta cuya recaudación iría íntegramente destinada al Royal Manchester Children's Hospital, institución que hizo un impagable trabajo de ayuda a las víctimas del atentado.

"Estábamos devastados por el ataque atroz en Manchester Arena y tuvimos que hacer algo para apoyar a la ciudad" - afirmaba Paul Stanley- "Sabiendo que el dinero recaudado se destinará a la compra de ventiladores de soporte vital, nuestras oraciones y deseos continuarán ayudando a los afectados directamente por el ataque y más allá".

Kiss, banda controvertida y polémica donde las haya, contradictoria y que siempre despierta pasiones encontradas, por encima de todo son capaces de ofrecer siempre que se suben a un escenario, un gran espectáculo. Si se ha de hacer una concesión a sus críticos, de acuerdo, es un espectáculo planificado hasta el milímetro, previsible, que no va a cambiar de un show a otro y que es el mismo que se puede ver tranquilamente desde nuestro sofá en un DVD con un generoso cubata en la mano y con el aire acondicionado encendido. Pero que se disfruta con mucha más intensidad, alegría y garra cuando uno se introduce en el corazón de la celebración, en la gran fiesta rockera que ellos siempre traen consigo. Se lo digo a todos ustedes por experiencia propia. Merece la pena. Y Viveiro esta a un tiro de piedra...