ENTREVISTA

David Ferreiro, el ourensano de la SD Huesca: "En mi vida vi a tanta gente junta"

El jugador ourensano David Ferreiro, pieza fundamental en la SD Huesca, disfruta de las celebraciones por el histórico ascenso a Primera del club azulgrana 

David Ferreiro (centro) festeja el ascenso en el balcón del Ayuntamiento oscense.
David Ferreiro (centro) festeja el ascenso en el balcón del Ayuntamiento oscense.
David Ferreiro, el ourensano de la SD Huesca: "En mi vida vi a tanta gente junta"

Ahora mismo, puede competir contra cualquiera por el honor de ser el hombre más feliz del mundo. Se ha convertido en parte importante de la historia de una ciudad. La SD Huesca logró ascender por primera vez a la élite del fútbol español. Y David Ferreiro (Baños de Molgas, 1988) puso de su parte para conseguir este hito. El centrocampista es pieza fundamental en el engranaje oscense. Con más sueño que voz, todavía tiene vivas las imágenes de la multitudinaria celebración por las calles de la ciudad. Quedan dos partidos todavía, pero el Huesca y Ferreiro ya son de Primera.

"Lo que hemos conseguido es un sueño hecho realidad. Ver como se ha volcado la ciudad, el recibimiento que nos dio el martes... Es impresionante. Todavía estamos en una nube. Cuando ves la gente en la calle es cuando empiezas a ser consciente de que eres de Primera División. Porque al terminar el partido en Lugo, lo celebras pero no de forma tan efusiva porque vienes de minutos de tensión", destaca el jugador ourensano.

El calendario, caprichoso, le brindó a Ferreiro la posibilidad de lograr el ascenso a hora y media de Ourense. Eso lo hizo todavía más especial. "Me tocó ascender cerca de casa. Dio esa casualidad. Los familiares y amigos que pudieron fueron al Anxo Carro para darme su apoyo.  También la gente de Lugo se portó genial. Fue un día histórico que recordaré toda la vida".


Una ciudad volcada


El pitido final dio paso a una explosión de júbilo que fue "in crescendo" con el paso de las horas. Tras el vuelo rumbo a casa, la fiesta se desató. Miles de personas tomaron las calles de Huesca. Camisetas y bufandas tomaron las carreteras y el Ayuntamiento. Bus descapotable y a celebrar. "De todas las imágenes que he visto, me quedo con la gente. En mi vida había visto a tanta gente junta. Todo el mundo fuera de sus casas, en la calle con los colores azulgrana, disfrutando... Yo pensé, con lo pequeña que es esta ciudad, ¿de dónde ha salido tanta gente? Fue impresionante ver su felicidad. Durante todo el año ya se respiraba su ilusión porque podíamos hacer algo grande y están muy agradecidos".

Para llegar a este punto, los oscenses no lo tuvieron fácil. Pero desde agosto creyeron en sus posibilidades. "El míster (Rubi) tenía claro que había plantilla para hacer una buena temporada. Así nos lo transmitió desde el principio. Poco a poco nos lo fuimos creyendo y, al final de la primera vuelta, el objetivo pasó a ser ascender porque sabíamos que había equipo para conseguir algo grande".

Su ritmo en el primer tramo de temporada fue alto. Mucho. Tanto que no eran pocos los que les daban por ascendidos. Pero llegó el bajón. "Éramos conscientes de que esas cosas pueden pasar en una competición tan dura como la Segunda. Está todo muy igualado y es normal tener una mala racha. Creo que la superamos con creces y volvimos a ganar y a demostrar que estábamos ahí arriba por algo".

A Ferreiro todavía le restan dos partidos para bajar el telón de la liga. Los azulgrana se motivan con la opción de quedar campeones, más allá de que el gran objetivo está conseguido. Después, cargar pilas. El salto de categoría supondrá un salto de nivel. "Estoy con ganas de vacaciones. La Segunda es una competición muy larga, con muchos partidos y terminas muy cansado. Pero ha merecido la pena y estoy seguro que este verano lo voy a disfrutar al máximo".

Por eso también volverá a casa. Con la sonrisa en la boca y la satisfacción del trabajo bien hecho. El Huesca es de Primera y Ourense tiene algo que ver.