Pánico y caos en Viana: las riadas arrasan varias aldeas y los desprendimientos cortan una vía

TORMENTA EN OURENSE

Las tormentas siguen dejando su rastro en la provincia de Ourense. El colapso de los montes incomunica Pradocabalos y A Bouza, dejando a vecinos aislados, y un gran desprendimiento ha cortado la OU-533 en estos puntos, la vía principal entre A Gudiña y Viana do Bolo, en una tarde de caos.

Restos de arrastres devastaron el pueblo de A Bouza (Viana).
Restos de arrastres devastaron el pueblo de A Bouza (Viana). | C. C.

La alerta naranja por tormentas está golpeando con fuerza la provincia de Ourense, dejando una situación especialmente crítica en zonas de montaña. Varias aldeas de Viana do Bolo se convirtieron este miércoles en el epicentro de los daños por las lluvias torrenciales, que dejaron un paisaje de destrucción y honda preocupación entre los vecinos. Los núcleos de Pradocabalos, Pixeiros, O Castro y A Bouza sufrieron inundaciones en viviendas, bajos y bodegas debido a aludes de lodo, troncos y piedras procedentes de las laderas.

La situación fue severa en las localidades de Pradocabalos, con casas anegadas donde los lodos llegaban a la altura de las ventanas, y A Bouza, donde la escorrentía bloqueó las salidas del pueblo y dejó el casco urbano devastado con piedras y troncos. Ante el aislamiento de la población, fue necesaria la intervención de un constructor de la zona, quien se desplazó con maquinaria pesada para despejar los accesos con ayuda de los vecinos.

La acumulación de sedimentos provocó escenas de pánico entre los residentes, quienes manifestaron encontrarse "muy asustados" por la celeridad con la que el agua arrastró los elementos públicos. Los damnificados vinculan la virulencia de estos arrastres con los incendios registrados el pasado verano. La destrucción de la cubierta vegetal eliminó las barreras naturales de contención, facilitando que la lluvia arrastrara el terreno. "Primero los incendios y ahora esto, nos vamos a quedar sin nada", lamentaban los afectados, calificando la situación de "crónica de una muerte anunciada".

Bloqueo en OU-533 y N-120

La incidencia vial de mayor gravedad se localizó en la OU-533, eje que conecta A Gudiña con Viana. A la altura del kilómetro 19, a la altura de Pradocabalos, una violenta escorrentía montañosa depositó piedras y tierra sobre la calzada, dejando la infraestructura inutilizada. El tráfico permaneció interrumpido hasta que camiones y palas de empresas vianesas se desplazaron al lugar para acometer tareas de desescombro. Los desprendimientos cortaron carreteras comarcales, como en Vilanova da Serra.

Las complicaciones se extendieron a O Castro, donde el temporal derribó parte del tendido eléctrico. Asimismo, en la aldea de Pixeiros las escorrentías confinaron a varios residentes en el interior de sus domicilios. "Parece que se fundió la calle; la riada me llevó el jardín y bajaron piedras de todas partes, dejando el parque totalmente destrozado", relataba un afectado.

La comarca de Valdeorras registró también incidencias por desbordamientos tras registrarse aguaceros locales de fuerte intensidad. En Vilamartín, el desbordamiento del río Leira rodeó por completo una vivienda y dejó a una mujer y su hijo atrapados en el interior, por lo que tuvo que intervenir Protección Civil de O Barco.

Asimismo, la N-120 quedó cortada a la altura de Arcos. Un aguacero acompañado de granizo provocó el desbordamiento del arroyo Farelos, cuyas aguas invadieron la calzada y depositaron troncos, maleza y piedras sobre el asfalto.

Inundaciones y cortes de calles en O Barco y Verín

En O Barco, la acumulación de agua inutilizó el acceso principal a la villa desde Veigamuíños por la balsa de agua acumulada bajo el paso del ferrocarril, mientras se produjeron anegaciones en algunas calles del casco urbano.

Verín fue otra de las localidades más afectada, en este caso por el viento. La Policía Local reportó múltiples incidencias tras la tormenta por la caída de ramas sobre la vía pública, que bloquearon arterias céntricas como Espido, Irmáns Moreno y Canella Cega. Se registraron daños materiales en vehículos, fachadas y cubiertas, sin lesiones personales.

También en la comarca, hubo alarma por el colegio Rodolfo Núñez Rodríguez de Vilardevós, aunquie la alcaldesa, Tamara Balboa, confirmó que la escorrentía atravesó el patio pero no afectó al interior del centro, que se encontraba cerrado sin alumnos, por lo que las clases se reanudarán hoy con normalidad.

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