La justicia analiza la prórroga de la mina de A Gudiña

SAN JUAN

Ecologistas en Acción señala que debería realizarse una valoración del impacto ambiental

Aldea de Pentes, A Gudiña, donde se encuentra la mina de San Juan.

El Juzgado de Instrucción número 1 de Santiago de Compostela ha abierto diligencias penales contra el director general de Planificación Energética e Minas, Pablo Fernández Vidal, por un presunto delito de prevaricación relacionado con la concesión de una prórroga de 30 años para la explotación de la mina de “San Juan”, ubicada en Pentes, en el municipio de A Gudiña.

La investigación judicial se deriva de una denuncia presentada el pasado año por Ecologistas en Acción, que también se dirige contra Roberto García Martínez, administrador de Eurobattery Minerals y de su filial ourensana Tungsten San Juan S.L. La organización ecologista atribuye a ambos presuntos delitos de prevaricación, desobediencia y contra el medio ambiente.

Según Ecologistas en Acción, la prórroga concedida en diciembre del pasado año habría sido otorgada de forma ilegal, al no someter el proyecto a una nueva evaluación de impacto ambiental. Los denunciantes sostienen que esta evaluación era obligatoria en virtud de sentencias firmes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia y del Tribunal Supremo, que exigían dicho trámite.

A estas irregularidades se suma, según los ecologistas, la obligación de realizar una evaluación de impacto ambiental transfronteriza, dado que la explotación minera se encuentra a menos de dos kilómetros de la frontera con Portugal. Este procedimiento, aseguran, no se llevó a cabo ni durante la tramitación inicial del proyecto en 2014 ni en la prórroga aprobada el pasado mes de diciembre.

Por su parte, la Xunta de Galicia, afirma que se trata “dunha cuestión meramente administrativa e non hai nada fóra da legalidade”. “En España, as concesións mineiras de explotación outórganse por un período inicial de 30 anos, prorrogables ata un máximo de 90 se se cumpren as condicións. Neste caso, a Xunta aprobou a prórroga da concesión outorgada no seu momento á empresa porque non facelo -cando a solicitante cumpría todos os requisitos- sería contrario á lei”, añaden.

“É dicir, a titular do dereito mineiro, que en principio solicitara a concesión por dez anos, posteriormente recorreuna e, tanto o Tribunal Superior de Xustiza de Galiza como o Tribunal Supremo desestimaron dito recurso, pero non anularon a concesión outorgada pola Xunta. O Tribunal Supremo considerou que o prazo para unha concesión de explotación mineira non pode ser inferior a 30 anos, razón pola cal a prórroga concedeuse por este período”, sentencian.

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