La Xunta acondiciona las tres torres de la comarca de A Limia

Las tareas abarca más de 11.000 metros cuadrados y se desarrollan en los enclaves de Sandiás, Porqueira y Xinzo

La Torre do Castro, en Sandiás.
La Torre do Castro, en Sandiás. | La Región

La Xunta de Galicia ha iniciado esta semana los trabajos de limpieza y desbroce en las torres que conforman el sistema defensivo medieval de la comarca de A Limia. Con una inversión de 12.000 euros, la Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude financia estas actuaciones enfocadas a mejorar la conservación y garantizar el acceso a estos monumentos, catalogados como Bienes de Interés Cultural (BIC) y propiedad de la administración autonómica.

Las tareas abarcan una superficie superior a los 11.000 metros cuadrados y se desarrollan en los municipios de Sandiás, Porqueira y Xinzo de Limia. Este acondicionamiento patrimonial se enmarca dentro del Plan de intervenciones arqueológicas del Gobierno autonómico diseñado para este año 2026. A nivel autonómico, el plan cuenta con una partida económica cercana a los 700.000 euros destinados a 38 yacimientos en toda la comunidad. De esta cifra global, la provincia de Ourense concentra siete proyectos que suman un presupuesto superior a los 150.000 euros. En lo que respecta a la intervención directa en A Limia, los trabajos se han desplegado en tres frentes. En la Torre do Castro, situada en el municipio de Sandiás, las labores se centran en el desbroce de la vegetación sobre un área aproximada de 6.500 metros cuadrados que rodea los restos históricos, con el objetivo de despejar y facilitar el tránsito hasta el propio monumento.

Por su parte, en la Torre de Firbeda, en Karena (Porqueira), la limpieza abarca unos 2.600 metros cuadrados e incluye el acondicionamiento de la parcela. En este enclave se incide en la base de la edificación y en los límites de la propiedad con los caminos y las fincas vecinales colindantes.

El tercer punto de actuación es el Castelo da Pena, ubicado en Xinzo de Limia. En este enclave, la intervención se ejecuta bajo un estricto control arqueológico sobre 3.000 metros cuadrados. Los operarios emplean desbrozadoras mecánicas manuales para retirar pequeños árboles y tocones que habían quedado de limpiezas anteriores, eliminando además las ramas secas y maleza que entorpecen el paso de los visitantes en la zona.

Estos trabajos de retirada de masa vegetal se están aplicando también a la maleza que cubre la muralla que cierra el recinto.

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