Raquel Teijeira, entrenadora desde A Merca: "He atendido a gente asentada en cualquier parte del mundo"

SERVICIO ONLINE

La entrenadora personal Raquel Teijeira, de 33 años, trabaja desde de A Merca, un municipio de Ourense con menos de 2.000 habitantes, pero sus clientes pueden estar a miles de kilómetros de distancia.

Raquel Teijeira en el centro de entrenamiento del que dispone en su hogar. | Lucía Otero

Las zonas rurales de buena parte de la provincia de Ourense llevan décadas perdiendo habitantes y viendo cómo su población envejece progresivamente. La historia de Raquel, profesional del deporte de 33 años, contrasta con esta habitual realidad. Tras desarrollar buena parte de su vida en ciudades como A Coruña y Ourense, decidió instalarse en A Merca buscando otra forma de vida. Trabaja completamente online atendiendo a personas de España y de distintos puntos de Europa, Latinoamérica y Estados Unidos.

Teijeira había terminado su contrato en un centro de entrenamiento personal de A Coruña y comenzó a ofrecer sus servicios online mientras esperaba para empezar a trabajar en otro gimnasio de Ourense. Ese inicio se demoró tres meses y, durante ese tiempo, comenzó a dar forma a un modelo de atención a distancia que terminaría convirtiéndose en su propio proyecto.

Empecé con mucho miedo y, aunque la incertidumbre siempre está ahí, me consolidé rápidamente en este formato de trabajo"

Poco después llegó la pandemia. Para entonces, ya llevaba meses construyendo su sistema de atención a distancia. El confinamiento disparó la demanda y le permitió centrarse en desarrollar un modelo de trabajo que ya estaba en marcha. "Empecé con mucho miedo y, aunque la incertidumbre siempre está ahí, me consolidé rápidamente en este formato de trabajo", explica.

En esa misma época, ella y su pareja decidieron dar otro cambio a su vida. Ambos podían teletrabajar, les gustaba practicar deporte al aire libre y buscaban precisamente un mayor contacto con la naturaleza. Encontraron una casa de alquiler en A Merca y apostaron por la tranquilidad lejos de la ciudad. "No nos lo pensamos más", recuerda. Allí crearon también su propio espacio de trabajo, transformando el garaje en su gimnasio personal.

El gimnasio que crearon la entrenadora y su pareja en su garaje.
El gimnasio que crearon la entrenadora y su pareja en su garaje. | Lucía Otero

Desde entonces, ha ido perfeccionando el servicio. En estos seis años ha aumentado contenidos, herramientas y sistemas de seguimiento para que sus clientes puedan entrenar por su cuenta sin perder el acompañamiento. "No busco la forma de atender menos, sino de una forma más eficiente, completa y más cómoda para ambas partes", resume.

Entrenar para disfrutar

La filosofía que transmite Raquel también explica el tipo de personas que llegan a ella. Su divulgación se centra especialmente en acercar el entrenamiento de fuerza a las mujeres y en plantear una relación con el ejercicio alejada de la transformación estética como único objetivo.

Me gusta poder ofrecer procesos a largo plazo porque ahí es donde ves una evolución gigante"

Para ella, entrenar puede servir para correr, salir al monte, montar en bicicleta, escalar o simplemente disfrutar más del día a día. "Considero que el mejor progreso es ver a la gente hacer deporte a gusto y que eso les incentive a practicar más cosas que les resulten placenteras y gratificantes", señala.

Sus procesos suelen ser largos. Algunas personas llevan entrenando con ella desde que comenzó, hace ya seis años. Cuenta casos de clientes que partieron prácticamente de cero y que, con el tiempo, acabaron incorporando la carrera, la escalada o la halterofilia a su vida. "Me gusta poder ofrecer procesos a largo plazo porque ahí es donde ves una evolución gigante", explica.

Del otro lado de la pantalla

El formato online ha hecho que esas relaciones superen las fronteras. Raquel ha trabajado con personas de distintos lugares y, en algunos casos, ha terminado conociéndolas personalmente.

El trabajo no solo me da un medio de vida, también me ha permitido hacer amistades bonitas a través del entrenamiento"

Ha viajado a Reino Unido, Irlanda y Dinamarca para visitar a personas a las que entrenaba y también ha aprovechado los viajes de sus clientes a Galicia para encontrarse con ellos. Algunas relaciones profesionales han acabado convirtiéndose en amistades. "El trabajo no solo me da un medio de vida, también me ha permitido hacer amistades bonitas a través del entrenamiento", cuenta.

El trabajo a distancia ha logrado que no tuviera que elegir entre la forma de vida que quería, rodeada de naturaleza, y su profesión. Hoy, desde un municipio de menos de 2.000 habitantes, su trabajo llega mucho más lejos. A Merca es el lugar desde el que trabaja. El mapa de sus clientes, en cambio, no tiene fronteras.

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